La afición tiene ahora la palabra
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El fútbol se parece a la vida. Decía el otro día el humorista Roberto Fontanarrosa que su padre le animaba a ir a los partidos, porque viendo a los futbolistas podía entender todos los valores y los defectos de los hombres. Sobre el campo deambulan los egoístas, los valientes, los retraídos, los cobardes, y todos ellos son sobre la cancha como son en la vida real. Este martes habrá en el Santiago Bernabéu un alto en el camino, todos esos jugadores dejarán en su armario sus virtudes y sus defectos y jugarán con la camiseta de los generosos Jugarán el Partido Contra la Pobreza, y lo harán en una capital que tiene buena memoria para la solidaridad y para el afecto, una ciudad que durante siglos padeció los efectos de la pobreza.
La iniciativa es de la ONU, a través de sus embajadores Zidane y Ronaldo, que han convocado a sus amigos para que entre todos sirvan de convocantes de lujo para un partido cuya recaudación para calmar la pobreza en lugares concretos del Planeta, entre ellos zonas de Brasil y de Argelia, de donde son los dos citados embajadores Paco González recordaba anteayer los efectos que tuvo la primera convocatoria, celebrada en Basilea. En aquella ocasión se juntaron más de treinta mil espectadores, y la ONU recaudó un millón de dólares que han mitigado la pobreza en muchos lugares. ¿Cómo un estadio mayor en una ciudad más poblada no va a superar esa marca? No es una cuestión de establecer récords, sino de acentuar la demanda de generosidad que se precisa para llevar a la conciencia popular la raíz de los males de nuestro tiempo. Luchar contra la pobreza es la prioridad de las naciones y de los pueblos generosos, y el martes sólo competirá la camiseta de la solidaridad. El fútbol se parece a la vida; muchos futbolistas tienen en su origen el sufrimiento de la pobreza. Acaso ellos conocen mejor que nadie lo indispensable que es hoy atender a este llamamiento. Los espectadores tienen ahora la palabra.



