MOTOGP | GP DE PORTUGAL

El penúltimo ejemplo de la confusión que hay en Yamaha

Quartararo asegura que es mejor la M1 de 2019 y Viñales cree que el problema es lograr más agarre con la 2020, pero no entiende por qué cambiaron la de 2016.

El penúltimo ejemplo de la confusión que hay en Yamaha
Kai Försterling EFE

Yamaha llega al GP de Portugal con la reciente victoria en su haber de Franco Morbidelli, que se impuso en una emocionante última vuelta a Jack Miller, con cuatro pasadas y repasadas entre ambos. Pero la marca japonesa está más confundida que nunca y en un mar de dudas al mismo tiempo. Mientras que ganaba el italobrasileño, en la casa de los diapasones decían matemáticamente adiós al título de pilotos con los lamentables resultados de Fabio Quartararo, caído a las primeras de cambio cuando rodaba muy atrás, y Maverick Viñales, sólo décimo en el GP de Valencia. Y lo que es peor, con cada uno de sus pilotos oficiales del próximo curso pidiendo cosas diferentes a la fábrica que más victorias se ha apuntado esta temporada, siete con las tres de Fabio, las tres de Franco y la de Maverick. Una cifra superior a la de la competencia (Suzuki 2, KTM 2, Ducati 1 y Honda y Aprilia 0), que contrasta con la sensación reinante de caos.

Valentino Rossi ya dijo la semana pasada que le daba igual el año que viene estar en el equipo oficial que en el satélite, porque para el caso que le vienen haciendo en los últimos años es absolutamente lo mismo. Quartararo, por su parte, no se cortó a la hora de decir que "la Yamaha del año pasado era mejor", tanto que desea volver a ella el próximo año. Y Maverick le quita la razón a su futuro compañero, dejando claro que la solución pasa por conseguir más agarre de la moto actual y que para 2022 se inventen lo que quieran, asegurando al mismo tiempo que no entiende la razón por la que abandonaron la M1 de 2016, la mejor moto que ha llevado en su vida.

El español fue muy explícito cuando se le comentó en Portimao que Quartararo quiere volver a la M1 de 2019: "La moto de 2019 no es suficiente para ganar a Márquez. Necesitamos algo más, un paso grande. La moto de este año, pero mejorada, porque si conseguimos que haya agarre es mejor que la de 2019. El problema es cuando no hay agarre, porque ahí sufrimos más y eso influye en todo. En cuanto no hay grip, se pierde el ADN de la Yamaha y no se puede hacer paso por curva, y también tienes que frenar más tarde. Al final es una acumulación de cosas desde la frenada. Tenemos que intentar conseguir agarre cuando la pista está complicada. Ir mucho más allá y que suban mucho más el nivel de la moto de este año. Hay que replantear bien las cosas y focalizarnos en el punto concreto en el que tenemos que mejorar. En 2022 que traigan moto nueva o lo que quieran, pero ahora hay que ganar adherencia posterior".

El catalán se deshizo en halagos hacia la Yamaha de 2016, la primera que usó: "Ojalá me la dieran mañana, porque es la mejor moto que he pilotado en mi vida. Lo llevo diciendo desde 2017, que nuestro error fue cambiar esa moto, porque estabas ahí hicieras lo que hicieras. En un test privado que hicimos en Malasia en 10 vueltas ya estaba rodando en 1:59 y aquella época era difícil porque no habían reasfaltado el circuito. Es un cúmulo de fallos pequeños que te llevan a esto, a ganar un día y al siguiente estar el 16º. Lo más importante creo que es intentar mantener una estabilidad que conseguimos el año pasado. Ahora hay que intentar que Crutchlow y el equipo de test prueben en condiciones de poco grip y que nos faciliten más la vida".

Y fue crítico con la nota a su temporada: "Un 4 o un 3. Menos en dos carreras, para mí ha sido un desastre de año. En Jerez nos equivocamos con los neumáticos y podríamos haber luchado con Quartararo por dos victorias, pero el resto ha sido un desastre. No se puede calificar de otra manera. Nunca había hecho el 11, el 12 o el 14, sólo con Yamaha. Para mí esta temporada ha sido tener un antes y un después. Seguir así es difícil, porque no entiendes nada porque pasas de ganar un día a estar 15º el siguiente".