RALLYS | ENTREVISTA

Dani Sordo: "En 2013 me quería retirar…y aquí sigo"

El cántabro hace un repaso a su vida el día de su 37 cumpleaños. "Es mi número favorito, el que llevaba en el Mini y que no me han dejado usar ahora".

Dani Sordo celebra un cumpleaños con Hyundai
Helena El Mokni

Cumple 37 años confinado. Desde su residencia de Andorra Dani Sordo repasa su vida con AS, empezando por la enfermedad que le impedía andar justo cuando comenzaba a competir hasta ahora, que acumula 168 participaciones en el Mundial (5º en el ranking), 2 victorias y 46 podios (más que Makinen o McRae). Todo un joven veterano.

La enfermedad más inoportuna: "Desde muy pequeño iba con mi padre a las carreras, y me empezaron a gustar, tanto la competición como preparar el coche. Empecé a correr en moto, en karting, pero siempre pensando en correr en coche. A los 16 años empecé en montaña, y se me daba bien, pero deseaba cumplir los 18 para competir en rallys. A la semana de sacarme el carnet corrí un rally en Torrelavega y lo gané. Pero justo entonces empecé a sentir que perdía fuerza en las piernas, hasta que los médicos me dijeron que tenía el síndrome de Guillain Barré, una enfermedad extraña que no tenía una curación clara. Estuve cinco meses casi sin poder andar, y encima en ese momento, que por fin había empezado a correr. Por suerte, de la noche a la mañana mejoró y todo se arregló, justo para correr en Cóbreces y ganar de calle".

El ganador más joven en España: "El RACC hizo un pequeño equipo con Xevi Pons y conmigo, que corría con mi Mitsubishi preparado en casa con mis amigos. Fue una época muy bonita, que comenzó con complicaciones porque el coche se rompía, mi padre se enfadaba y Antonio Zanini nos vigilaba de cerca, pero que culminó con mis primeras participaciones en el Mundial y la victoria en el Rally de Cantabria con 19 años, el más joven del Campeonato de España".

Campeón del mundo júnior y campeón de España: "En 2004 comenzamos a correr con un Citroën del concesionario Auto Gomas, y me dejaron hacer las dos últimas carreras del Nacional con el coche oficial, y gané. Eso nos permitió salir al Mundial júnior al año siguiente gracias a Magda Salarich y las gestiones de Carlos Sainz. Ganamos allí, y también el Nacional, y realmente ese año, 2005, fue el trampolín".

Oficial Citroën junto a Loeb: "Tuve una oferta importante de Fiat, en la que me pagaban muy bien, para correr con el Punto, pero decidimos que había que ir al Mundial con un ‘world rally car’. Tuvimos la suerte de encontrar apoyos de varios patrocinadores, y empezamos a conseguir podios, lo que nos abrió las puertas del equipo oficial Citroën, y a mitad de año firmamos un contrato con ellos. Fueron tres años muy bonitos junto a Loeb, que era un ídolo para mí, en lo que era Ferrari en los rallys aquella época, algo alucinante para mí que acababa de llegar del pueblo. Siento amor y odio entre comillas por Loeb, porque le admiro mucho, pero también me ha dejado sin ganar muchas carreras".

La bonita etapa de Mini: "Llegó Ogier a Citroën y pasamos a Mini. Tengo muy buen recuerdo porque fue como mi segundo amor. Entré como líder a pesar de que era un equipo inglés y estaba Meeke, y me dieron mucha confianza. Era Prodrive, los mismos que Subaru, un equipo muy importante, pero hubo mucho cambio de trabajar con franceses a ingleses, que eran más artesanos, pero muy competitivos. Creo que dejamos buena imagen, porque el Mini que está a la entrada de sus instalaciones, y el que llevan a las exposiciones lleva nuestro número, el 37, y los nombres de Sordo-Del Barrio".

Regreso a Citroën y primer triunfo: "Citroën ya no era lo mismo cuando regresé. Había menos presupuesto y el coche no evolucionaba igual. Gané mi primera carrera, y logré buenos resultados, pero para mí no fue un año bueno. Me quitaron en Finlandia y luego gané en mi regreso en Alemania. Pasé de estar en la mierda a ganar. Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas. De hecho, en 2013 me quería retirar…y aquí sigo".

Segunda juventud en Hyundai. "Yo quería dejarlo, pero me llamaron de Hyundai y me ofrecieron tres o cuatro pruebas y que ayudara a desarrollar el coche. Pensé que no estaba mal seguir corriendo así, unas pocas carreras, me divertía y mantenía un trabajillo. Hemos evolucionado muchísimo desde entonces, porque cuando llegué tenían unas naves enormes, pero todo vacío, con sólo dos coches. Hyundai ahora es como si fuera mi casa, y tengo muy buena relación con todos. La victoria en Italia me quitó un peso de encima, y fue muy bonita, y el título de marcas lo necesitábamos como el comer y fue muy importante. Ahora cumplo 37 años, mi número favorito, que me quitó Bertelli para correr una carrera, y no he podido llevar en el Mundial. Mientras sea competitivo, ¿por qué hacer otra cosa?".