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F1 | ESPAÑA

Por qué Ferrari parece rápido pero siempre gana Mercedes

Leclerc (Ferrari SF90) y Bottas (Mercedes W10). F1 2019.

Charles Coates

Detrás de los cuatro dobletes de Hamilton y Bottas están varias claves: el ritmo de carrera, el trabajo con los neumáticos, el control de los pilotos…

De vuelta en Barcelona, donde deslumbró el Ferrari en la pretemporada, la única realidad del curso 2019 es que Mercedes cuenta las carreras por dobletes. El SF90 de Vettel y Leclerc parece un buen coche los viernes, incluso el sábado, pero el ritmo de carrera del W10 de Hamilton y Bottas siempre les garantiza un margen de seguridad. ¿Tan grande como refleja la clasificación del Mundial? No. Hay varias claves que explican por qué una pequeña diferencia de rendimiento de pocas décimas ha generado un dominio tan abrumador del equipo alemán.

Ritmo de carrera. Es el pilar de Mercedes, lo trabajan desde el primer entrenamiento aunque eso pueda comprometer sus posibilidades en clasificación. En Bahréin, donde se vio al mejor Ferrari (pole de Leclerc), el ritmo de Hamilton fue realmente parejo durante toda la prueba y eso le permitió estar por delante del otro coche de Maranello, el de Vettel, y aspirar al triunfo cuando la fiabilidad del primero falló. Y en el resto de trazados ha habido ventaja para Lewis y Bottas, aunque sólo de unas dos o tres décimas por vuelta. En las últimas dos carreras, y sin coches de seguridad de por medio, Vettel ha marchado a tres o cuatro segundos de los Mercedes hasta prácticamente las últimas vueltas, cuando ya no tenía opciones.

A una vuelta. Leclerc lleva una pole y debió sumar la segunda en Bakú, donde era la referencia hasta su encuentro con los muros. En rectas, el monoplaza de Maranello asusta incluso a Mercedes por sus prestaciones a una vuelta, no tanto en carrera. Desde el principio se ha señalado al motor, aunque las fuentes consultadas por As indican que el chasis tiene mucho que ver, porque Alfa Romeo y Haas no han encontrado esas décimas extra de forma tan exagerada. Sin embargo, el coche de Hamilton y Bottas es más equilibrado en zonas reviradas y eso le ha dado una ventaja de pocas décimas, suficiente por ahora.

Los neumáticos. Pirelli ha eliminado el ‘blistering’ en 2019, era uno de sus objetivos al desarrollar estos compuestos, y el equipo que tradicionalmente había sufrido más esta degradación irregular es Mercedes. Este año es fundamental mantener las gomas en una ventana de temperatura que Ferrari, y especialmente Vettel, no siempre encuentran. Y las condiciones cambiantes vistas hasta ahora (verano costero en Australia, calor y noche en Bahréin, frío y viento en China, circuito urbano en Bakú) tampoco les ha ayudado a profundizar en ese entendimiento.

Los pilotos. Bottas está mejor que nunca, eso exigirá un punto más a Hamilton, pero no se puede decir que Lewis haya empezado despistado: dos victorias y dos segundos puestos, los mismos resultados que su compañero finlandés, quien lidera el Mundial gracias a la vuelta rápida de Australia. Hay sintonía entre ellos y buena gestión de egos por parte de Mercedes: el ejemplo es la amigable salida de Hamilton en Bakú, muy poco agresivo frente a Valtteri. Mientras, en Ferrari se cuestiona a Vettel, piloto prioritario aún incómodo con el coche, y se espera mucho de Leclerc, quizás demasiado joven. Su exhibición sin premio de Bahréin le llenó de razón, pero el accidente de Azerbaiyán le devuelve a la casilla de salida en la partida de las órdenes de equipo.

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