Motociclismo | La intrahistoria

La falta de cariño hizo que Rossi plantara a Honda

Sentía que no se valoraba su talento.

Valentino Rossi.
Mela Chércoles
Redacción de ASEnviado especial de AS a los GGPP de MotoGP
Mela Chércoles nació en Madrid en 1975 y accedió a AS en 1996. Es enviado especial a los GGPP de Motociclismo desde 1999. Colaborador de la SER. Licenciado en Periodismo por el CEES, en la actualidad UEM. También ha cubierto el Dakar en 2004, la información del Real Madrid y la Selección Española de fútbol.
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La entrevista con Valentino Rossi que ilustra este artículo se llevó a cabo la víspera de la carrera de Motegi 03, en un barracón de Honda dentro del paddock. Fue un sábado por la noche y el asunto candente era su posible salida de Honda a Yamaha. El Doctor aquel día me pareció más ambiguo que en ocasiones anteriores (la primera vez que me concedió una entrevista fue en Río 99, el día antes de ser campeón de 250cc). No la publicamos en AS hasta el miércoles 8 de octubre, días de transición entre la cita nipona y la de Sepang, y como soporte de una doble página que abría con un impactante titular: Rossi ya es piloto oficial de Yamaha. El de la entrevista resumía a la perfección los motivos por los que deseaba cambiar de aires ("El dinero no es el problema con Honda") y viene a colación para recordar las razones que en su día le hicieron dar la espalda al mejor equipo del campeonato, el Repsol Honda, y por las que ahora podría estar pensando en cómo regresar: aún persigue la gloria deportiva con 33 años.

El italiano dejó plantada al ala dorada al acabar 2003, para irse a Yamaha, por la falta de cariño que sentía, desde su propia marca, al anteponer el poderío de su mecánica al talento del piloto, y también dentro de un paddock que ponía en duda su supremacía o, mejor dicho, la supeditaba a la condición de disponer siempre de la mejor moto, la poderosa RC211V.

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Cuenta la leyenda que una de las cosas que le animó a aceptar el reto fue escuchar, sin que él lo supiera, decir a Sete Gibernau que no se atrevería a dejarle sólo en Honda porque con la Yamaha no podría ganarle... Su gran amigo, Max Biaggi, tampoco le creía capaz de hacerlo, al punto de realizar con este periodista una apuesta contraria al cambio de aires, lo que le costó un casco que aún conservo.

Volviendo a aquella entrevista hecha en octubre de 2003, pasado el tiempo, cuando salió su biografía, me abrió los ojos sobre la conversación mantenida con él aquella noche nipona. En su libro contó que en ese gran premio tenía el contrato que le ofrecía Honda y que debía entregarlo firmado el domingo por la mañana antes de la carrera. En caso contrario, la marca entendería que no renovaba. El 46 contó que se pasó la noche del sábado en vela en su habitación del Twin Ring Motegi, un hotel que le recordaba al de la peli El resplandor, de Jack Nicholson. Como para estar tranquilo...

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