Fórmula 1 | Cuarta cita del mundial

Bahrain calma tensa a dos días del gran premio

En el camino al circuito abundan las patrullas policiales en la carretera, pero los organizadores de la F-1 siguen adelante con su programa y los entrenamientos libres tienen previsto disputarse mañana

<b>MANIFESTACIONES. </b>Una multitud se congregó ayer en Manama para protestar por la situación que se vive en Bahrain y la llegada de la Fórmula 1 al país.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Le falta la cabeza al padre que poco antes estaba feliz con su hijo señalando los coches de carreras que traen la alegría a Bahrain. Es uno de los cientos de carteles que pueblan las carreteras de salida del aeropuerto hacia Manama. Y no es el único que necesita un arreglo.

Nada más bajar del avión, un Boeing 777 de Emirates, vuelo EK 839, lo primero que se encuentra el viajero es un enorme póster que anuncia la carrera del domingo con la leyenda UniF1ed, la campaña de propaganda que intentar hacer ver que la Fórmula 1 no hará sino unir al país en torno a un objetivo común, que el mundo vuelva a contemplar la grandeza de esta isla del Golfo Pérsico. Al llegar al control de pasaportes también la F-1 es protagonista, hay varias filas previstas sólo para la caravana que sigue por el mundo este deporte espectáculo. Jaime Alguersuari llega en ese vuelo, no tiene problemas para que le acepten el visado y pronto se va con sus colegas de la 'BBC Radio'.

Por allí queda otro piloto. Falta una de sus maletas por llegar, pero finalmente cuando terminan de salir las de primera clase, Nico Rosberg suelta un momento su teléfono móvil para indicarle a un miembro de seguridad de Bahrain que le coja la bolsa del equipo Mercedes. ¿Todo bien, Nico? "I'm happy", da una palmada en la espalda y se va con su inseparable fisio y cuatro muchachos ataviados con camisetas blancas y rojas y gorras del gran premio. En otra esquina, al menos diez periodistas aguardan pacientes al personal que les va a llevar a sus respectivos hoteles. Hay normalidad con un toque de nerviosismo latente, la calma tensa de la que hablan los clásicos. El taxi del traslado al hotel es propiedad de un suní que habla de la F-1 como si fuera la salvación a todos los inexistentes problemas de este país. Así lo dice Abdel Ahmad, que es como dice llamarse: "Todo está bien, ¿no lo ves? Hay coches, hay normalidad, todo bien, todo preparado para la F-1". Lo cuenta mientras circula junto al padre decapitado del cartel...

El 14 de febrero del pasado año, las protestas contra la monarquía de Hamad bin Isa Al Jalifa comenzaron en la Plaza de la Perla de Manama. Hubo casi cuarenta muertos en la revuelta. Hoy la plaza ya no existe. No al menos como era. El guardia de seguridad del hotel advierte: no es fácil aquella zona. El primer taxista no quiere ir: "No, no, problemas para ti, problemas para mí, no, no". Al fin llega Hussein, otro taxista que se atreve. Al llegar no quiere parar: "Es de noche, muy peligroso, si quieres ven mañana por la mañana, ahora no".

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Toca caminar. La plaza está cerrada, rodeada de alambradas y del monumento no queda nada. Lo derribaron. Es una zona peligrosa. El taxista se empeña en volver rápido al hotel.

Por la ciudad y en sus carreteras de acceso abundan las patrullas policiales, que a lo largo del día de ayer tuvieron que enfrentarse a más de una quincena de protestas, disolviéndolas con el uso de gases lacrimógenos y, en algunos casos, con cargas contra los manifestantes. Aseguran los afectados que se intenta ocultar la situación real ante la Prensa, así que aquí nadie ha dicho su última palabra...

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