Tres días de furia esperan a la Fórmula 1 en Bahrain
Algunos equipos tienen planes de evacuación previstos.

Mohamed Ahmed Abdel Aziz sigue luchando por su vida en un hospital de Manama mientras los primeros equipos de Fórmula 1 comienzan a llegar al aeropuerto internacional de Bahrain. El joven de 15 años sufrió heridas de diversa consideración después de que los antidisturbios disolvieran una manifestación en el funeral por el periodista Ahmed Ismail, que falleció el pasado marzo a causa de las protestas. Además de Mohamed, otros dos muchachos tuvieron que ser atendidos, pero ya están en sus casas. Las manifestaciones son casi diarias, aunque de pequeña consideración. Pero el grupo de jóvenes radicales 'Revolución 14 de febrero', uno de los más activos en las revueltas del pasado año, ha pedido 'Tres días de furia' coincidiendo con las fechas del gran premio. Es la misma estrategia que utilizaron el pasado año cuando la revuelta estaba en su punto álgido y el gobierno de Bahrain tuvo que declarar el estado de excepción.
Precisamente en Shanghai, antes de la carrera china, un periodista preguntó a Ecclestone por la situación de aquel país del Golfo, el Supremo de la FIA se enfadó: "¿Cree que si cancelamos la F-1 van a desaparecer los problemas? ¿Qué protestas?". Mientras, Jean Todt no quiso responder a un reportero que cuestionó su liderazgo en la toma de decisiones sobre el GP de Bahrain. Por contra, el ala más moderada de la oposición del país espera el gran premio para realizar acciones de protesta pacífica. Creen que tienen que aprovechar la magnitud de la F-1 para dar a conocer sus reivindicaciones, pero opinan con cierta lógica que cualquier daño que puedan causar a este deporte o su caravana itinerante se volverá en su contra.
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Mientras todo esto sucede los equipos van llegando y algunos tienen planes de evacuación previstos. HRT ya está en Bahrain, dicen que sin problemas, sin excesiva seguridad y con todo como siempre. Williams llegó sin, al menos, uno de los miembros de su catering, que dejó la escudería porque se niega a ir a aquel país por motivos políticos y morales. No es el único que se está planteando una medida tan drástica. El gobierno de esta isla del Golfo, por su parte, aspira a que la carrera se desarrolle sin ningún tipo de incidente para aparentar normalidad y vender esa imagen al exterior.
En 2010, el último año que se disputó el gran premio, tuvo un retorno, según sus cifras, de más de 300 millones de euros. Para ellos es importante acoger este evento. Los que ya están creen que lograrán su objetivo, pero muchos patrocinadores no querían ir allí y los equipos aún no han dicho su última palabra. Vamos a Bahrain, pero la carrera sigue estando en peligro.
