Moto3 pone fin a la era de los dos tiempos
La nueva categoría de motores de 250cc y cuatro tiempos da el relevo a los de 125, los últimos con tecnología de 2T que aún se mantenían.

Se acabó el olor a aceite de mezcla en los circuitos del Mundial. La introducción de la categoría de Moto3, que hoy debuta con los primeros entrenamientos libres del GP de Catar sustituyendo a la de 125cc, pone fin a la larga historia de los motores de dos tiempos en este certamen, que había venido protagonizando desde que se puso en marcha en un lejano 1949.
Pero las nuevas tendencias de la industria, las exigencias medio ambientales y la necesidad de la contención de gastos también en la categoría pequeña ha propiciado la llegada de estos nuevos motores: también monocilíndricos pero en ciclo de cuatro tiempos, con un cubicaje máximo de 250cc y un límite de régimen de giro en 14.000rpm. Cada fabricante podrá montar el suyo y su precio máximo será de 12.000 euros. Para garantizar que este tope de gasto se respete, cada equipo podrá comprar el propulsor usado por otro por esa cantidad máxima.
Otro aspecto a tener muy en cuenta en las nuevas Moto3 es que la centralita electrónica, la encargada de la gestión de los motores, sí es única y está fabricada por los especialistas de Dell'Orto; con ello se consigue controlar el gastos excesivo en este importantísimo apartado para el rendimiento de los motores y se controla la capacidad de desarrollo de los fabricantes, siempre condicionados por esta circunstancias. Los neumáticos también son monomarca, Dunlop.
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Los motores de dos tiempos, los tradicionales en los grandes premios, desaparecieron en primer lugar de la clase reina con la sustitución en 2002 de las 500cc por las actuales MotoGP (de 800 y 1.000cc); a continuación el turno le correspondió a la categoría media, cuando en 2010 se eliminaron los propulsores de 250cc para dejar paso a las Moto2, con motor único Honda de 600cc.
Ahora, con las Moto3 desaparecen para siempre del Mundial los motores de lumbreras; la mecánica deja paso a la electrónica, aunque lo realmente importante es que se mantenga la rivalidad y espectacularidad de una categoría que siempre ha hecho afición.