Motociclismo | Superbikes

Checa regala su 15ª victoria en el cierre del Mundial

Ganó la primera carrera de Portimao, donde Yamaha se despidió de las SBK con un doblete

<b>EN LO MAS ALTO. </b>Checa, con su equipo.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Y el telón cayó en Portimao, con la voz de Carlos Checa sonando como lo hizo apenas ocho meses antes en Phillip Island, donde empezó todo. El catalán rubricó su título mundial en Superbikes con una nueva victoria, la 15º del campeonato. Ganó y frenó. En la segunda carrera cedió el protagonismo a Yamaha, cuyo doblete (Melandri y Laverty) fue algo así como un adiós a lo grande de la firma japonesa a SBK. Hasta eso pareció un gesto más de la grandeza de Checa.

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Los números no mienten y hablan bien a las claras de la superioridad con la que Carlos ha gestionado el campeonato. El Toro cierra el Mundial con 505 puntos, 110 más que el segundo clasificado, Melandri, y 202 más que Biaggi (que reaparecía tras la lesión sufrida en Nurburgring) y Laverty, que comparten el tercero. Un botín dibujado con cinco mágicos dobletes (Phillip Island, Salt Lake City, Misano, Silverstone y Magny-Cours), 21 podios y una Ducati 1098R con la que ha regalado a la marca de Borgo Panigale la mítica cifra de 300 victorias en Superbikes.

La última llegó ayer en Portimao, donde Joan Lascorz saldó las dos carreras con un quinto y un octavo, Xavi Forés con un abandono y un decimonoveno y Santiago Barragán, que debutaba en el Mundial, con un vigésimo y un abandono. El fin de semana deparó, además, el subcampeonato de David Salom en Supersport, donde el título correspondió a Chaz Davies.

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