Sainz atacará para ganar en el desierto de petróleo
El español perdió ayer en la meta de Janaozen, en Kazajistán, algunas opciones de victoria final en el raid, pero hoy llegan las dunas e intentará recortar los 6:09 que le saca el qatarí Al Attiyah al frente de la general

Está cuarteada, sin alma, como esos rostros demacrados por el paso del tiempo. Y sólo desprende polvo. Arena y polvo. Parece muerta, sin vida, la tierra de Janaozen, en Kazajistán. Unos pasos más allá, la vista no alcanza las miles de bombas que arrancan el oro negro de este desierto de petróleo. Aquí terminó ayer la quinta etapa del Rally de la Ruta de la Seda. Y a este lugar perdido llegó Carlos Sainz con el gesto disgustado y cansado. El madrileño perdió opciones de ganar, tras acabar cuarto y dejarse más de cuatro minutos con el ganador de la especial, Giniel de Villiers, y seis segundos más con Nasser Al Attiyah, su gran rival. Pero no se rinde. Hoy, la sexta etapa promete la llegada de las dunas y, además, saldrá cuarto y como segundo de la general, a 6:09 del primero, el qatarí Al Attiyah.
Noticias relacionadas
"Nos hemos perdido tres veces, era muy complicado con los cruces de caminos y otra vez el 'road book' nos ha equivocado, pero esto no ha acabado y lucharé hasta el final para ganar", explicaba el español al bajar de su Race Touareg.
No será fácil, pero Sainz lo va a dar todo en este desafío con grandes perspectivas. Nació de una idea del presidente de Turkmenistán, Kurbanguly Berdymukhamedov, un enamorado del Dakar como carrera puente entre los pueblos. De ahí a Kamaz, el equipo de camiones ruso y parte de la organización. Y después el presidente de Rusia y el de Kazajistán en colaboración con ASO. En pocos meses se construyó una carrera que puede llegar a ser legendaria, la que repite parte del primer viaje de Marco Polo en su búsqueda de unión entre Oriente y Occidente, la Ruta de la Seda.
