Fórmula 1 | La contracrónica

La suerte del destino

El podio estuvo cerca para Alonso en un domingo con muchas incertidumbres, más que suficientes para que el desenlace del gran premio fuera muy diferente al pronosticado por casi todos.

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

¡Viva la incertidumbre!Permítanme que les recomiende una magnífica lectura para estos días de descanso veraniego. 'La suerte de mi destino' es la biografía de Isidre Esteve, escrita por nuestro compañero Manuel Franco. No sólo recoge las vivencias de este piloto de motos ahora anclado a una silla de ruedas tras un accidente, se trata de un canto a la vida, a la esperanza y a la lucha constante por seguir adelante. Pero también es capaz de hacernos entender que un breve instante, un simple guiño de la fortuna, puede modificar para siempre nuestro destino. Viene todo esto a cuento porque la moraleja de este estupendo relato es perfectamente aplicable al deporte, a las carreras... Ayer, en ese circuito de kárting venido a más que es Hungaroring, volvimos a comprobar que en la competición la incertidumbre es un ingrediente esencial para la emoción. Nada es permanente, nada es seguro. Lo que en un segundo parece un hecho sólido como una roca, al siguiente se ha derrumbado como un castillo de arena agitado por el mar.

Massa no lo mereció. Que le pregunten sobre el asunto al pobre Felipe Massa. Me parece que el brasileño hizo ayer una de las mejores carreras de su vida. No aceptó el papel de víctima ante los McLaren, estuvo valentísimo en la salida y se mostró consistente durante todo el gran premio, exprimiendo el potencial de su Ferrari como no era capaz de hacer el campeón Raikkonen. Quizá merecía esa victoria, que ya acariciaba, más que ninguna otra... hasta que el motor de su coche decidió dar un giro a ese destino de ganador. Le arrebató la gloria para regalársela a quien ni la esperaba ni se la había currado como él. Otro capricho de la fortuna el convertir a Kovalainen en improvisado triunfador.

Era el día. Mientras, Alonso nos hizo soñar con el anhelado primer podio del año. Ayer era el día, porque las circunstancias le favorecieron como no lo habían hecho en carreras anteriores. Estuvo fino en la salida, constante en su ritmo y pudo ganar posiciones gracias a los problemas de rivales como Hamilton o el propio Massa. Por todo eso el cuarto puesto, aunque meritorio por el enorme esfuerzo que lleva detrás, me volvió a saber a poco. Sobre todo porque sigo sin explicarme que Kimi fuera capaz de recuperar en su parada en boxes el terreno que había cedido respecto al español...

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¿Y los BMW? Recurro de nuevo a la evidencia de que las carreras no son una ciencia exacta. Intentamos buscar explicaciones y respuestas para todo, cuando en realidad jamás podemos estar absolutamente convencidos de lo que va a ocurrir a continuación. Así lo avala el caso de BMW; pasa de equipo revelación del año a comparsa de la parrilla sin apenas tiempo para digerirlo. Saben lo que tienen entre manos, cuentan con los medios necesarios, son trabajadores y concienzudos, no se rinden ante las adversidades... pero tanta virtud no es suficiente para garantizar el éxito. Y es que este deporte es más complicado de lo que muchas veces pensamos.

Nos espera Valencia. Me supuso un fastidio que el podio se le escapara a Alonso, además de por las razones evidentes, porque hubiera sido un magnífico preludio para el GP de Europa en Valencia. Tengo la sensación de que va a ser una cita muy especial: un escenario único, un circuito espectacular, una ciudad entregada con el evento, una organización que no escatima esfuerzos... Lástima que Alonso y su Renault lo vayan a tener muy difícil en una pista rápida y exigente.

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