La reina de África se viste para otro Dakar
KTM estrena una evolución de la 660 Rally, la mejor moto del momento, con el objetivo de lograr la octava victoria seguida

En 2001, en la edición más dura que se recuerda, salieron 133 motos de París y 76 llegaron a Dakar. Ese año Fabrizio Meoni logró su primera victoria en la carrera del desierto y lo consiguió a los mandos de una KTM 700 Rally Factory en el primer triunfo de la marca austríaca, que desde aquel 21 de enero de hace casi ocho años ejerce en África un reinado con rasgos de tiranía. En ese tiempo también vencieron Richard Sainct y Nani Roma, entre otros.
La legendaria moto de la fábrica naranja se impuso en el Dakar hasta el año pasado y el último en ganar con esa máquina fue el español Marc Coma. En 2006, el catalán confió su suerte a la veterana combatiente de la arena frente a una brillante y ligera, pero aún novata KTM 660 Rally que pilotó, entre otros, su gran rival Cyril Despres. La última edición, en la que venció por segunda vez el piloto galo, fue la de la confirmación de la nueva máquina de KTM. En Lisboa, los tres aspirantes a la victoria, Coma, Esteve y Despres, tenían en sus manos la 690. Para 2008 la mayor y única aspirante a la victoria es una evolución de esa moto.
Han sido muchos los kilómetros para el desarrollo de la última estrella de KTM y su mayor característica respecto a su anterior versión es que ha mejorado los problemas en la caja de cambios que en 2007 dañaron las aspiraciones, primero de Despres y después de Esteve, aunque más tarde una broma de mal gusto del destino devolviese al francés de Andorra a su puesto de privilegio.
Respecto a su antecesora, la moto pesa ocho kilos menos y un nuevo reparto de pesos que la hace más ágil y ligera, de hecho algunos pilotos se atrevían a decir que parecía una moto de enduro. En cualquier caso, la sensación al manillar es mucho más precisa, ya que se retrasa el centro de gravedad y la rueda trasera soporta más peso. El chasis, multitubular, está diseñado para absorber los pliegues del terreno y en la arena se mueve menos de atrás lo que es más importante que nunca en la próxima edición con nueve etapas en Mauritania.
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El motor vuelve a ser un monocilíndrico de cuatro tiempos de 653,7 centímetros cúbicos con la carrera de la biela reducida con lo que se consigue que el propulsor suba de revoluciones de una manera más rápida. El cambio de seis velocidades, una más que la 700 Factory, permite un mayor desahogo en la transmisión en máxima velocidad, sobre todo en las grandes hamadas del desierto saharauí. Aunque atrás quedaron aquellas tremendas bicilindrícas que un día hicieron temblar el desierto con sus motores de helicóptero.
La suspensión se ha construido pensando en este nuevo Dakar del treinta aniversario en el que se vuelve al desierto, es algo más flexible y compacta lo que hace a la moto más fácil de pilotar. Otro detalle que nos revela una máquina fabricada exclusivamente para el Dakar: el motor se coloca desde abajo fijado por dos brazos metálicos que facilitan su montaje y desmontaje, algo vital en esta prueba. Además de siete pilotos oficiales, la 660 Rally será también la herramienta de algunos privados con pretensiones como el brasileño Jean de Azevedo. No se conoce el nombre del piloto, pero la moto ganadora llevará tres consonantes en su carenado.
