Fórmula 1 | La contracrónica de Raúl Romojaro

La mitad del milagro

La esperanza sigue viva. Alonso ha salvado la primera bola de partido y ahora todo se decidirá a una carta en Brasil. Y si algo hemos aprendido, o repasado, en Shanghai es que en el deporte todo es posible. Llega la carrera del siglo...

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Así son las carreras. Pedía Alonso un milagro para ganar este Mundial. Pues ya tiene medio. Aunque yo, personalmente, no creo que lo ocurrido ayer en Shanghai sea un fenómeno paranormal que deba estudiar Iker Jiménez; más bien son cosas de carreras, de ésas que hemos visto ocasionalmente en el deporte del motor y a las que hemos apelado en AS durante toda la pasada semana para argumentar que las aspiraciones del asturiano seguían vivas. Difícil no es lo mismo que imposible y hoy tenemos motivos para seguir soñando. La fortuna ha sido durante este año la mejor aliada de Hamilton (junto a la FIA) pero en todos los matrimonios hay crisis. La de esta pareja bien avenida estalló en China y quién sabe si la reconciliación llegará en Brasil. De momento, ya sabemos que el líder es vulnerable y que le va a tocar sufrir en Interlagos. Lewis tendrá mucho que perder en esa última carrera, exactamente lo mismo que Fernando puede ganar...

Incomprensible. A lo que sí podría dedicar uno de sus programas 'Cuarto Milenio' es a desvelas las incomprensibles razones del garrafal error de McLaren al no llamar a boxes a su aspirante a campeón antes de que fuera tarde. Me decía un amigo que si le hacen eso a Alonso, hubiéramos pedido que lo investigaran la CIA, el Vaticano y el CSI... y no le faltaba razón. Ron Dennis metió la pata hasta al fondo en su empeño por defender la posición de su pupilo frente a Fernando, un patinazo que (ojalá) le puede costar el título. Y Hamilton remató la faena con una entrada en el pit lane propia de un dominguero en un circuito de kárting.

La carrera del siglo. Así que ya saben. Anulen todos sus compromisos, marquen con un círculo rojo en el calendario el 21 de octubre y prepárense para vivir, a partir de las seis de la tarde, la que puede convertirse en la carrera del siglo. Un favorito, Hamilton, jugándose el título a una carta ante dos lobos hambrientos como Alonso y Raikkonen. Porque atención al finlandés. Las teorías que hemos aplicado para nuestros sueños las hacemos extensivas para los de Kimi: la incertidumbre es la salsa de la competición. Remontar siete puntos al líder suena casi a utopía pero, ¿alguien se atreve hoy a firmar un resultado con absoluta certeza? Yo, desde luego, no.

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Juego limpio. Para ese gran desafío de Brasil sólo pido juego limpio. Reconozco que tengo muchas dudas y mucho miedo sobre lo que pueda ocurrir allí. No quiero ser aguafiestas y me encantaría equivocarme, pero se me hace muy cuesta arriba pensar que en McLaren van a permitir que Alonso se lleve el número uno a la competencia. Sólo si llega otro fiasco de Hamilton podremos estar tranquilos, porque Raikkonen estará al quite.

El mejor del mundo. Una cosa tengo clara pase lo que pase en este apasionante desenlace: para mí Alonso sigue siendo el mejor piloto del planeta. Si pese a tal cúmulo de adversidades, zancadillas y traiciones llega de nuevo a Interlagos luchando por el título es fácil adivinar lo que habría ocurrido en condiciones normales: simplemente habría arrasado. Por eso seguirá siendo nuestro campeón aunque en 2008 el número uno lo lleve otro.

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