Automovilismo | Nascar

Un triunfo de Montoya sembrado de polémica

Juan Pablo remontó desde el puesto 21 tras un problema en su Dodge, y a ocho vueltas del final tuvo una colisión con su compañero de equipo, Scott Pruett, que relegó a éste al quinto lugar tras hacer un trompo

<b>GENIO Y FIGURA. </b>El piloto colombiano celebró por todo lo alto su triunfo ante más de 72.000 enfervorizados espectadores que aclamaban a su nuevo ídolo.
Rafa Payá
Redactor de Más Deporte
Nació en Madrid (1976). Licenciado en Derecho con un master de postgrado en periodismo deportivo. Entró en AS en 2004 en Más Deporte para pasar a motor (15 años) y en 2020 regresó a poli donde hace atletismo, golf, deportes olímpicos... Ha cubierto deportes de motor (F-1, MotoGP, Fórmula E...), europeos y mundiales de atletismo, y eventos de golf.
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Hay pilotos que pasan a la historia sólo por sus resultados, mientras otros permanecen en el recuerdo de los aficionados por actuaciones memorables. Uno de ellos, Juan Pablo Montoya, es discutido, admirado y polémico a partes iguales.

Qué buen aficionado a la F-1 no recuerda el GP de Brasil de 2001, cuando en su año de debut en el Mundial dejó el miedo en boxes y se lanzó al ataque, como nadie antes se había atrevido a hacerlo, contra Michael Schumacher y su Ferrari. Fue un rueda contra rueda legendario: breve, intenso, arriesgado, polémico, emocionante y lleno de sabiduría competitiva.

Fue como ver enfrentado a Schumi contra Michael, genio y talento en grado sumo, con el público enfervorizado en pie, grabando la imagen en su cerebro. Después Montoya no ganó, ni subió al podio, ni siquiera acab Verstappen decidió embestirlo tras ser doblado. Daba igual, Juancho ya estaba en la historia de la F-1.

Su llegada a la Nascar fue recibida con entusiasmo. Y Scott Pruett lo ha entendido en México. Había logrado la pole en la tercera cita de las Busch Series y se las prometía muy felices pero le esperaba el Montoya sin miramientos, con el coche que le precede en el punto de mira.

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El colombiano salió tercero y se puso primero pronto, pero una bandera de precaución y un problema en el sistema de combustible lo llevó al puesto 21. A partir de ahí, apareció el Montoya rebelde y combativo. Uno a uno fue adelantando a sus rivales hasta que, a falta de ocho vueltas, llegó hasta Pruett, su compañero de equipo. Scott quiso cerrarle el paso pero One ya había decidido pasar. El resultado fue el trompo del Dodge 41 del norteamericano que lo relegó a la quinta plaza final. Montoya venció ante una ovación ensordecedora de 72.000 espectadores y se disculpó: "Lamento lo ocurrido con Scott".

Después llegó la polémica. Pruett furioso, se quejó: "Condujo de modo malintencionado y sucio". Hamlin, segundo en el circuito Hermanos Rodríguez, rebajó el tono: "No lo calificaría de sucio pero sí de agresivo". Y Brad Parrott, jefe de equipo de Juancho no lo veía claro: "Estoy muy feliz porque ganamos, aunque molesto al sacar de pista a un compañero". Esta semana el mundo del motor habla de ellos, Juan Pablo ya está acostumbrado. Piloto en estado puro.

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