Una más, una menos
Segundo gran premio consecutivo sin que Michael Schumacher ofrezca alguna evidencia de que merece estar por delante de Alonso. Y las oportunidades de neutralizar la ventaja del español se le agotan, así que debe estar al borde del ataque de nervios...

¡Olé por el campeón!Tengo que reconocer que estoy entusiasmado. Desde hace semanas confío en que Alonso renueve su corona, pero la temporada ha tomado tal cariz que el resultado ha pasado casi a un segundo plano. Lo que el asturiano está haciendo merecería inventar un calificativo exclusivo, porque los que existen se quedan escasos, pobres. No me gustaría que estas líneas parecieran un halago fácil, simplemente estoy disfrutando tanto con sus carreras que creo que es de recibo reconocer la gesta: defenderse del mejor piloto de todos los tiempos al volante del mejor coche de la parrilla y hacerlo con la naturalidad que sólo pueden exhibir quienes han nacido para ser grandes entre los grandes.
Los pies en la tierra. Sí, porque sigo creyendo que el título de la Fórmula 1 se quedará en España, pero también tengo claro que aún nos puede tocar sufrir. Hemos superado un escollo más y nos queda uno menos para alcanzar la cumbre, aunque eso no quiere decir, ni mucho menos, que el trayecto vaya a ser fácil. Ayer se unieron el talento de Fernando, la suerte de la neutralización del coche de seguridad, un fallo garrafal de Ferrari y los errores de Schumacher para evitar lo que hubiera sido un doblete rojo seguro y contundente. Sin embargo, su potencial queda rubricado con la victoria de Massa y no bajarán la guardia en lo que falta, así que nada está decidido...
Más presión.Lo que más me anima es que Schumi no debe estar nada tranquilo en su posición. En Hungría se fue con las orejas gachas tras el carrerón del líder y ayer tampoco pudo con él. Ni quince vueltas, ni un coche superior le bastaron para adelantar a Fernando, algo de digestión pesada para un supercampeón como él. Para auparse hasta el primer puesto hay que ganar a quien lo ocupa y eso no ha ocurrido en los dos últimos grandes premios. Así que Alonso logró en Estambul mucho más que añadir dos puntos a su ventaja, además desesperó a su rival.
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Mano bien jugada.Me gustó también Pedro de la Rosa. Serio, consistente, fiable, rápido y sabiendo jugar las cartas que le tocaron en la mano de la calificación del sábado. Sobre todo, me parece meritorio que pudiera contener a Webber y Barrichello justo después de llenar el depósito de su coche como si quisiera hacer un Barcelona-Cádiz del tirón. Y mientras, su compañero metido en todos los charcos...
Territorio hostil.La siguiente, en casa del enemigo. Dentro de dos semanas nos espera el templo rojo de Monza y si Fernando sale indemne de allí, entonces el objetivo sí que estará bastante más cerca. Y aunque la lógica diga todo lo contrario, yo no renuncio a nada ni siquiera en el GP de Italia. La incertidumbre es parte de la magia de las carreras, del deporte, y no hay que rendirse antes de comenzar la batalla.
