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La ecología traerá coches más potentes

La Federación Internacional de Automovilismo quiere que los monoplazas monten a partir de 2009 un sistema de acumulación de la energía de la frenada, que utilizarían los pilotos en los adelantamientos

<b>CORTAS PERO INTENSAS. </b>Las frenadas de un monoplaza de F-1 son breves pero generan una enorme cantidad de energía, que ahora se quiere aprovechar.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Antes del próximo uno de enero, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) publicará una serie de regulaciones técnicas que serán obligatorias en la Fórmula 1 a partir de 2009 y que pretenden incentivar la investigación en el terreno de las energías reutilizables aplicadas a la competición. Max Mosley, presidente de la FIA, ha explicado en la revista 'F1 Racing' la filosofía de una propuesta que hasta ahora no se había concretado y que tiene dos objetivos fundamentales: colaborar con la industria automovilística en la búsqueda de energías más ecológicas y, al mismo tiempo, mejorar las prestaciones sin recurrir a otras soluciones más costosas y menos respetuosas con el medio ambiente.

El proyecto se basa en la reutilización de una poderosa fuente de energía de los monoplazas actualmente desaprovechada: la frenada. Una tecnología que ya utilizan algunos coches de serie y que, trasladada a la competición, aportaría significativas ventajas, como explica el propio Mosley: "Hay una oportunidad clara de guiar el deporte en una dirección atrayente tanto ecológica como comercialmente. Hace unos diez años, tres equipos ya trabajaban en dichos mecanismos. La idea era recuperar y almacenar parte de la energía perdida en la frenada y, luego, usarla para aumentar la potencia del motor".

Para el presidente federativo, ha llegado el momento de recuperar esta línea de evolución: "Estos sistemas se prohibieron a mediados de los 90, a causa de la preocupación sobre los costes y la seguridad de la energía almacenada. Pero ahora estos problemas de seguridad han sido resueltos y los costes parecen modestos comparados con los presupuestos de los fabricantes".

Efectivamente, la moderna ingeniería permite acumular en pequeñas baterías una cantidad de energía considerable: "Un sistema de no más de veinte kilos puede almacenar hasta 400 kilojulios y liberarlos transformados en unos 60 CV de potencia durante unos nueve segundos. Y antes de 2009, cuando estos sistemas entren en funcionamiento, puede que esto haya aumentado".

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Y Mosley se imagina así las carreras a partir de ese instante: "En la F-1 los tiempos de frenada son muy cortos, pero durante un segundo se pueden generar hasta 2.500 CV en frenada. En resumen, cargar todo el sistema podría llevar una vuelta al circuito. Entonces, el piloto perseguidor tendría que embaucar a su rival para que malgastara su energía almacenada y evitar una maniobra de adelantamiento con este incremento de potencia. Imaginaos las luchas entre Schumacher y Alonso en Ímola de los dos últimos años con este elemento adicional en juego".

La FIA considera que este planteamiento es mucho más consecuente con la realidad de la industria de la automoción que la obtención de mayor potencia pura incrementando el régimen de giro del motor.

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