Contra los mejores
Schumacher vuelve a inquietar a Fernando Alonso. Y lo hace porque es el piloto más grande de la historia al volante de un coche mítico... Pero la ventaja sigue siendo para el español, dispuesto a defenderse en un Mundial apasionante.

Sin pilas.Así se me ha quedado el mando de la tele, a punto del colapso por exceso de manipulación. ¡Menuda mañanita de carreras! Lorenzo aupándose al liderato de 250cc, las emociones de la GP2, Pedrosa en la pole de MotoGP, las World Series en Misano, Bautista dándose codazos con su compañero (que no amigo) Pasini... y el GP de Francia de Fórmula 1. Menos mal que la matinal de ayer también invitaba a disfrutar de la playita o de un buen paseo campestre, que fue la alternativa que les debió quedar a todos los que no disfrutan con el espectáculo del deporte motorizado. Porque lo que es el sillonball, lo tuvieron realmente mal...
Siete más siete. Lo único malo de un domingo sobre ruedas fue que el himno sonó menos de lo esperado. Más exactamente, no lo hizo... Es lo que tiene enfrentarse a los mejores del mundo, incluso en algunos casos a los más grandes entre los grandes. Siete títulos de Michael Schumacher y otras tantas coronas de Valentino Rossi son como para tenerles en cuenta. En común entre ambos, un talento inconmensurable, un hambre de triunfo insaciable y una capacidad para sobreponerse a las dificultades fuera de lo normal. Hombre, lo mejor siempre es ganar pero, cuando no puede ser, la derrota es menos dolorosa si viene con la rúbrica de uno de estos fuera de serie. Y ahora sí que tengo la sensación de que Ferrari y, sobre todo, Bridgestone han encontrado el rumbo perdido.
Mejor en la pista.Echamos muchísimo de menos los acertados comentarios de Pedro de la Rosa en las transmisiones de Telecinco. Pero la verdad es que fue una gozada verle ahí, primero tan elegante en la parrilla con sus gafas de sol y su camiseta negra, y después con ganas de comerse el mundo sobre su McLaren. Ése (aunque sigamos añorándole) es su sitio y lo demostró con una carrera seria, consistente y que invita a pensar que pronto podremos tenerle luchando por objetivos más ambiciosos.
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Otro tipo de emoción.Sigo escuchando algunas opiniones en el sentido de que la F-1 carece de la emoción de otras modalidades, por el simple hecho de que no existen adelantamientos como, por ejemplo, los de las motos. En mi opinión, el interés de los monoplazas presenta otros matices igualmente atractivos aunque quizá no tan espectaculares. Ayer, por ejemplo, en Magny-Cours me pareció de enorme incertidumbre desconocer cuál sería la estrategia más acertada, si la de dos o tres paradas, y qué desenlance nos depararía en la meta.
Y lo que nos queda...Y la cosa promete ir a más. El Kaiser le recortó sólo dos puntos a Fernando Alonso, así que no hay que activar las sirenas de alarma, pero está claro que el camino hacia la renovación no va a ser tan fácil como algunos pensaban. Nos espera una recta final de Mundial apasionante y que, además, prestigiará aún más si cabe los éxitos del campeón asturiano.
