Según lo previsto
Alonso se marcha con un buen zurrón de puntos del periplo norteamericano. El quinto puesto de Indianápolis nos sabe a poco (es lo que tiene ganar tanto), pero no hay que alarmarse porque todo entraba en las previsiones del equipo y del piloto.

¡Qué no cunda el pánico! Ni mucho menos. Lo que ha ocurrido en Indianápolis entraba dentro de todas las previsiones, el guión se ha seguido al pie de la letra. Y no es porque sea fácil decirlo ahora; si usted sigue la Fórmula 1 a través de AS, si descubre las claves de los grandes premios de la mano de Carlos Miquel, desde hace semanas sabrá que el GP de Estados Unidos era territorio hostil para Fernando Alonso, Renault y Michelin. Una situación que, además, se ha refrendado durante todo el fin de semana, hasta llegar a la sentencia elocuente del propio piloto en la tarde del sábado: "Pensar en ganar aquí es de tontos".
Invitación a soñar. Y eso que Fernando nos hizo creer que los milagros existen con otra de esas salidas suyas para conservar en el recuerdo. Este chico hace fácil lo que no lo es y a punto estuvo de pasar de la quinta posición de la parrilla a la segunda sin apenas despeinarse. No fue lo de 2004 (todavía me froto los ojos cuando veo las imágenes de aquella arrancada), pero tampoco estuvo nada mal. Y viéndole ahí, tercero por detrás de los Ferrari, pues parecía que la continuidad en el podio era posible.
Media parrilla, fuera. Prometía más emociones de las que finalmente tuvimos el GP de Estados Unidos. Al menos, a la vista del tumulto de las primeras curvas. Casi medio pelotón atrancado en una colisión múltiple que dejó el borde la pista como un desguace. Y entre los damnificados, dos ilustres: Raikkonen y Montoya. Lo que viene a demostrar que cuando las cosas vienen mal dadas, hay poco que hacer para enderezarlas. En McLaren deben estar deseando ya que llegue Alonso como última esperanza de retomar el rumbo del éxito.
Fisichella, en su papel. Si alguien pensaba que Giancarlo Fisichella iba a respetar a su compañero de escudería, pecó de ingenuo. El italiano lleva todo el año comiéndose sapos ante la superioridad del asturiano y no está el horno como para andar con un tratado de buenas maneras en la mesilla de noche. Fisico sabía de su superioridad en Indianápolis y estaba dispuesto a aprovecharla, aunque ello supusiera llevarse por delante a otro coche azul y amarillo. Por fortuna no fue así y la pugna no llegó a mayores. Alonso cedió el paso rendido ante lo evidente (y a la filosofía de Briatore de que el más rápido pasa, sin otras consideraciones), esperando momentos mejores: los que llegarán en Magny-Cours dentro de dos semanas.
Noticias relacionadas
Más emoción en cabeza. Al menos, los que se quejaban de que la racha del líder comenzaba ya a ser un tostón estarán de enhorabuena. Confirmado plenamente que el rival se llama Michael Schumacher y que ahora está ya a 19 puntos de Alonso, menos de dos carreras. El Mundial gana así en interés y emoción, con tanto por repartir todavía y unos coches rojos que siguen de menos a más... por ahora. Digo esto porque tengo la esperanza de que en Francia las cosas sean radicalmente opuestas y que allí Fernando les devuelva el regalito.
Siempre sincero. Una última reflexión sobre las palabras de nuestro campeón durante los últimos días: no han podido ser más precisas y certeras en sus pronósticos. Quiero decir que si Alonso asegura que no puede ganar, es que no puede hacerlo, aunque algunos se empeñen en tacharle de quejica o protestón. La realidad es que conoce mejor que nadie lo que tiene entre manos y que, además, tiene la generosidad de compartirlo.
