No va a ser fácil...
Ferrari ha vuelto y le ha dado alas a Schumacher, que venció en su país para delirio de sus seguidores. Hasta el Príncipe de Hohenzollern (abajo) lo festejó a lo grande. Alonso tiene ahora un rival terrible que le complicará las cosas. Lo mejor es que todos vamos a disfrutar...

Un campeón motivado.Nunca he pensado que Michael Schumacher estuviera acabado. Como tampoco me lo imagino jugándose el tipo por acabar séptimo. Quiero decir que mi impresión era que el alemán estaría en la pomada de la victoria si Ferrari le daba los medios para hacerlo. No creo que su motivación, al final de la carrera deportiva más exitosa de la historia de la F-1, sea arrastrarse por los circuitos buscando a la desesperada sumar unos cuantos puntos. Pero luchar por ganar sí que le motiva. Tanto como para lograr dos triunfos consecutivos y arrastrarnos a todos a la preocupación sobre lo que puede ocurrir en los siguientes grandes premios. Fernando Alonso se había cansado de repetirlo y aquí está la prueba de que no se equivocaba: retener el título mundial no va a ser tan fácil como hubiéramos podido pensar tras su impresionante inicio de temporada.
Contra los elementos. La euforia nos había hecho camuflar la complicada situación del asturiano durante este 2006. Corre en una escudería en la que no permanecerá el año próximo, su relación con el jefe del equipo no es lo que se dice idílica (aunque intenten hacernos creer otra cosa), el presupuesto de Renault está lejos de los más altos del campeonato y, como remate, el proveedor de neumáticos Michelin también se marchará de los grandes premios al acabar la campaña. Quizá nada de ello resulte aisladamente determinante, pero son demasiados factores adversos como para obviarlos. Era así al arrancar los motores en Bahrain y lo sigue siendo, por lo que conviene tenerlo en cuenta por lo que pueda pasar.
El gran duelo.La carrera de Nurburgring no me dejó el sabor de un duelo directo entre los dos campeones del mundo. Nunca tuve la sensación de que Schumacher acosara a Fernando con el ánimo de superarle en pista; más bien, me dio la impresión de que se limitó a controlar la situación, jugar sus cartas con maestría, aprovechar la superioridad de su coche y esperar a que la parada definitiva en boxes aclarase las cosas. Me sigo quedando con las ganas de una gran pugna entre ambos, un enfrentamiento directo y cerrado sin condicionantes de neumáticos o estrategias. Llegará, queda mucho de este Mundial y parece que, ahora sí, los Ferrari están de vuelta (aunque yo esperaré un par de demostraciones más para terminar de creérmelo).
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Cita en casa.Y el domingo, el GP de España. Un circuito de Montmeló a reventar esperando disfrutar del primer triunfo de Alonso en casa. La verdad es que las dos victorias enlazadas de Schumi nos han dejado un poco fríos, pero no que hay que desanimarse. Nuestro campeón sigue siendo el de siempre y ganar en su país sería la mejor forma de cambiar el paso.
