Rallies | Rally de Montecarlo

El reglamento en el punto de mira

El caso de Loeb, que aún opta a la victoria tras su retirada ficticia, reabre la polémica

<b>ENTONADO. </b>Loeb se reenganchó y apretó para escalar posiciones.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Se imaginan que Marcus Gronholm tiene un problema y Sebastien Loeb gana el Rally de Montecarlo? Porque está claro que el campeón galo va a pasar a Toni Gardemeister y Manfred Stohl, con lo que, si el finés falla, ganaría la prueba. Y si eso ocurriera, por primera vez en la historia un piloto que se ha retirado se proclamaría vencedor dejando en evidencia la absurda reglamentación de esta especialidad.

Pasada la medianoche entraba el coche de Loeb en el parque cerrado del puerto de Mónaco. Tras la complicada maniobra de rescate, fue transportado hasta allí, y los mecánicos dispusieron de dos horas y cuarenta y cinco minutos para arreglarlo. Sobrado, porque la mecánica no había sufrido mucho en el accidente que hizo abandonar al galo en el último tramo del viernes.

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Pero como ahora un retirado se puede reenganchar al rally acumulando cinco minutos de penalización por cada tramo que no ha completado, ahí se plantó el bicampeón, como si nada hubiera ocurrido, en la salida de la etapa. Ha pasado del octavo al cuarto puesto y tiene a los dos de delante en su punto de mira. Algo que casi nadie entiende, porque en cualquier deporte, cuando alguien se retira, pues eso, se retira, y no como aquí que nada es lo que parece.

¡Qué diferencia con tiempos pasados! Para botón, una muestra. En 1985, Ari Vatanen perdió doce minutos en la primera etapa del rally. El finés no se arredró, apretó bien los dientes, e hizo volar su Peugeot 205, remontando posiciones hasta llevarlo victorioso a la meta. Así es como se han escrito las páginas más gloriosas de este bello deporte en el que ahora un retirado vuelve a carrera por arte de magia.

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