De utilitario agradable a fiera de los circuitos
El Alfa 147 del certamen europeo monomarca disfruta de una preparación que lo convierte en un arma muy eficaz en circuitos. AS tuvo la oportunidad de probar la unidad que ha utilizado este año Luis Villamil

El Alfa 147 es un atractivo modelo compacto. Belleza italiana, confort de un cuidado equipamiento, estabilidad y seguridad, motores con cierto talante deportivo... Un turismo interesante para el uso cotidiano que, sin embargo, se transforma de forma sorprendente cuando se pone un traje de carreras. Es el caso de la versión de la 147 GTA Cup, considerado por muchos el certamen monomarca de circuitos más competitivo de toda Europa.
En sus carreras han participado en la temporada 2004 dos españoles, el veterano Luis Villamil y su joven discípulo Antonio Chacón. Y fue la unidad de Villamil la que AS tuvo la oportunidad de probar en el madrileño circuito del Jarama, acompañados por el propio piloto asturiano. Y lo cierto es que las sensaciones de este coche de competición poco tienen que ver con las que transmite el de serie.
Su interior es el típico de un coche de calle modificado para la competición: todo lo superfluo (los asientos, guarnecidos, equipamiento, instrumentación, salpicadero...) se elimina para ganar en ligereza y funcionalidad. Sentados en el baquet, el volante queda elevado y muy cerca del cuerpo para poder manejarlo con la agilidad que requiere un circuito. También queda muy a mano la palanca de cambios secuencial, uno de las claves de la eficacia de esta variante rácing.
Pero la emoción auténtica llega cuando el motor se pone en marcha. Los 150 CV del modelo de serie se convierten en 220 en el GTA Cup, lo que significa que todo va mucho más deprisa cuando empieza la acción. Las aceleraciones son fulgurantes, acompañadas de un precioso ruido mecánico. La dirección marca con precisión las trazadas y el 147 las sigue con fidelidad y nobleza... al menos a ritmo de dominguero. En esas condiciones, la estabilidad es notable, no se descompone nunca y da la impresión de ir muy sujeto del tren delantero, con el posterior algo más nervioso aunque no crítico.
Frenar es otra delicia gracias al mordiente de sus cuatro generosos discos y, además, sin exigir la presión exagerada típica en otros coches de circuito.
Un cambio secuencial magnífico
El cambio secuencial de seis marchas es uno de los elementos distintivos de la preparación que realizan los especialistas de N Technology. Dominando su uso (en principio cuesta para un profano en el asunto), permite un accionamiento realmente rápido y efectivo, puesto que no exige pisar el pedal de embrague al subir de relación, aunque sí en las reducciones. Es una sensación gratificante pasar de una marcha a otra superior sin ni tan siquiera levantar el pie del acelerador...
Noticias relacionadas
Potencia a elevadas revoluciones
El Alfa 147 Cup llega a los 220 CV a las 7.600 rpm. Normal cuando se trata de obtener tanta potencia de un propulsor de sólo dos litros de cilindrada. En lo que se traduce tal característica es en que el motor se encuentra más cómodo moviéndose en la banda alta del cuentavueltas, por encima de las 5.000 rpm. Por debajo, la respuesta es más perezosa y esa es la razón por lo que su pilotaje en serio exige una buena dosis de concentración para evitar perder revoluciones.
