Automovilismo | Homenaje a Sainz

Sainz llenó dos veces el Santiago Bernabéu

El madrileño, que no pudo evitar las lágrimas, fue arropado en su despedida por 150.000 aficionados que vibraron con sus últimos derrapes en el centro de la capital

<b>INOLVIDABLE. </b>Difícilmente podrá olvidar Carlos Sainz el homenaje que le brindaron ayer los miles de aficionados que se congregaron en el centro de Madrid.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Y dicen que tiene mala suerte. ¡Pues ya quisiéramos el resto de mortales tener un poquito de esa mala suerte! Porque nunca antes, ni en España ni fuera de ella, se había despedido a un deportista con un montaje tan impresionante. 150.000 personas (dos veces el Bernabéu) arroparon ayer a Carlos Sainz en los que fueron sus últimos derrapes al volante del Citroën Xsara WRC en el eje Neptuno-Cibeles-Puerta de Alcalá. Tras sus dos títulos, sus cuatro subtítulos, sus récords de 26 victorias y 95 podios ahora acaba de batir otro: es el campeón del mundo en cariño.

A pesar de que el ambiente era bastante frío ayer en Madrid, a las tres de la tarde no cabía un alma en el recorrido. La cosa comenzó a caldearse con la aparición de Carlos y Sebastien Loeb en respectivos descapotables Pluriel, y la gente también disfrutó con el desfile de modelos tan legendarios con el 'Pato', los Tiburón, los 2 Caballos o Mehari.

Pero el olor a competición arrancó con los participantes del Trofeo Citroën C2, pero sobre todo con las evoluciones de Dani Sordo y Santi Concepción. Acabado el aperitivo, llegó el primer plato fuerte, con las evoluciones de Loeb al volante del Xsara, que comenzaron a levantar las primeras ovaciones.

Al tiempo, en las pantallas gigantes comenzaron a salir imágenes de los primeros tiempos del bicampeón. Del R5 o el Panda sólo había fotografías, pero a partir del Manta comenzaron unas imágenes que nos pusieron la carne de gallina. El R5 Turbo y Maxiturbo, el Ford Sierra Cosworth con el que debutó en el Mundial, el complicado RS 200...

En ese momento, salieron al escenario su cuñado, 'Charlín' Oñoro, su segundo copiloto, Antonio Boto o Carmelo Ezpeleta, ahora jefe del Mundial de motociclismo pero entonces jefe del equipo Ford RACE.

Las pantallas retomaron la historia con los Toyota de los primeros triunfos y títulos, el Lancia, el Subaru, los Ford Escort y Focus y el Corolla. Entonces saltaron a la palestra Ove Andersson, su jefe en Toyota y Armin Schwarz, su ex compañero en Toyota y Ford. El que no apareció fue Juha Kankkunen, al que todo el mundo buscó, pero nadie logró encontrar.

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Y entonces salieron las imágenes de los últimos éxitos cosechados con el Citroën Xsara acompañadas de Marc Martí y los abrepistas Josep Culubret y Jaume Vizern. Tras la última comparecencia de los máximos dirigentes de Citroën junto al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, el Xsara con la bandera de España arrancó motores... y entonces comenzó el delirio.

Humo, olor a goma quemada, el rugir de sus más de 300 caballos, y un Sainz agresivo como nunca, que conducía rozando los pretiles, hicieron que aquello, el centro de Madrid, pareciera que se iba a hundir. Incluso el propio Carlos se llevó toda la instalación eléctrica, dejando sin imágenes a las pantallas y sin sonido a la megafonía. Ese momento fue aprovechado por un valiente Gallardón para montarse a su lado. Y seguro que no se le olvidará, al igual que a Sainz, que acabó la exhibición llorando como un niño pequeño... al igual que otros 150.000 amigos. Inolvidable. ¡Gracias una vez más, Carlos!, ahora también campeón del mundo del cariño.

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