Cena de lujo en el domicilio de Carlos Sainz
Kankkunen, Loeb y Schwarz acompañaron al madrileño la vispera de su baño de multitudes

Neptuno, Cibeles y la Puerta de Alcalá ya están engalanadas para el gran homenaje a Carlos Sainz. Desde las tres de la tarde comenzarán a rugir los motores de los Citroën de competición en el centro de la urbe, pero las emociones comenzaron ayer en casa del bicampeón, que dio una cena para los invitados a este broche final a su carrera deportiva.
Y allí se reencontró con el que fuera su primer jefe, Ove Andersson, con los actuales, Guy Frequelin, Magda Salarich y Carlos Gutiérrez. Con el que estuvo en Ford cuatro años, Malcolm Wilson, o con compañeros de la talla de los campeones vigentes del mundo, Sebastien Loeb y Daniel Elena, el cuádruple Juha Kankkunen o el que estuviera con él en Toyota y Ford, Armin Schwarz, además de Marc Martí, su último copiloto.
Sobre esa prestigiosa mesa, nada menos que siete títulos mundiales y más de cincuenta victorias en los tramos de todo el planeta.
Comentada fue la ausencia de Luis Moya, anunciado por la organización, pero que al fi nal no estará presente en los actos, ya que se encuentra de vacaciones fuera de España, así como la de Tommi Makinen, Colin McRae o Stig Blomqvist, cuyas obligaciones les han impedido asistir. Pero la cena fue todo un éxito, que quedó rematado con una tarta en la que aparecía la foto del podio del Rally de Cataluña, el último de Carlos, que compartió con su mujer, Reyes, y sus hijos, Blanca, Carlos y Ana.
Pero eso fue ayer, en petit comité, y ya hoy será un baño de multitudes el que aclame a Sainz por las calles de Madrid. Si en el rally del Campeonato de España, en medio de los parajes alcarreños, donde se llegaron a registrar temperaturas bajo cero, hubo cerca de cien mil espectadores, lo de hoy en la capital puede ser memorable. Y debe serlo. Sin duda, se lo merece.
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Terminará a las cuatro
El horario previsto se ha visto finalmente acortado. La exhibición empezará a las tres de la tarde y terminará a las cuatro. Después del desfile de coches históricos será el turno de las derrapadas de Sainz y Loeb con sus Citroën.
