Lo clásico está de moda
Éxito deportivo y de participación en la tercera prueba de la Copa de España de Clásicas en Robregordo

Mick Andrews, doble campeón de Europa cuando el Mundial ni siquiera existía (1971 y 1972); Ulf Karlsson, campeón del mundo de 1980; Marc Colomer, otro número uno mundial en 1996 y Laia Sanz, la mejor piloto femenina de la historia de esta disciplina. ¿Qué hacían el pasado fin de semana cuatro estrellas del trial en Robregordo, un pequeño pueblo de la Sierra Norte de Madrid, con apenas 80 habitantes censados? Pues disfrutar, junto a otros 111 pilotos, de todos los encantos de una competición de motos clásicas, modalidad que cada día cuenta con más adeptos.
La idea por simple no deja de resultar atractiva. Se coge una de esas maravillosas motos de los 60, 70 e incluso 80, se restaura con el mimo de lo artesanal y se pone en funcionamiento sobre zonas especialmente adaptadas a sus características. Nada de espeluznantes escalones, ni saltos al vacío dignos de un superhéroe; aquí lo que cuenta es la finura, el equilibrio, la dulzura con el gas...
Tercera cita.
Así se forjó el éxito de la tercera prueba de la Copa de España de Trial de Clásicas, un certamen habitualmente dominado por los pilotos catalanes pero en el que, poco a poco, van tomando posiciones representantes del resto de España. Y lo de Robregordo pintaba tan bien que hasta sus bellos parajes llegaron el mismísimo Colomer (en su día heredero del gran Tarrés) al manillar de una Bultaco Sherpa o el simpático Andrews, que vino desde Gran Bretaña para compartir un inolvidable fin de semana con rivales que le miraban como si fuera un mito viviente. Y ellos, que eran los mejores, ganaron sus categorías, como casi siempre. Aunque todos, del primero al último de esos 115 apasionados, tuvieron su pedacito de gloria.
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