Motor | Euro rally Rolls-Royce 2004

Rolls-Royce celebró su centenario en Madrid

Miles de personas disfrutaron de 102 auténticas joyas

<b>MUCHA EXPECTACIÓN. </b>No todos los días se pueden ver reunidos más de un centenar  de Rolls. Por eso fueron miles las personas que asistieron a la concentración de Madrid, disfrutando de algunas piezas realmente extraordinarias.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

El Rolls-Royce no es uno de los mejores coches del mundo, es el mejor coche del mundo. Ya lo decían sin rubor en 1904, cuando fundaron su marca en Manchester (Inglaterra) y fue el espíritu que animó durante toda su vida el ambicioso proyecto de Charles Stewart Rolls y Frederick Henry Royce. Aristócrata y empresario el primero, ingeniero y fabricante de automóviles el segundo. Se asociaron para crear una marca que ahora, justo un siglo después, es todo un mito y que mantiene sus cualidades básicas inalteradas: lujo, distinción, exclusividad y tecnología.

Quizá por eso algunos de sus modelos tan sólo se han vendido a reyes y jefes de estado. Como el Phantom IV, un ocho cilindros del que en la primera mitad de los 50 disfrutaron unos cuantos privilegiados, desde el Aga Khan al sha de Persia, pasando por la Casa Real británica o el general Franco. Y es que a diferencia de otras marcas de prestigio, los Rolls son piezas mucho más codiciadas puesto que su producción artesanal es muy reducida.

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Un Rolls lo conduce el chófer, no su propietario y por eso su disfrute va más allá de una mera cuestión de movilidad. Casi todos son piezas únicas, personalizadas y cuidadas con esmero. Así lo pudieron comprobar las miles de personas que pasaron el domingo por el madrileño parque de El Retiro para asistir a la edición 2004, la del centenario de la marca, del Euro Rally Rolls-Royce. Cada año, un selecto grupo de apasionados de la casa se reúnen en una ciudad europea. Durante sus desplazamientos, hoteles de cinco estrellas (y porque no hay de más), champán para refrescarse y caviar o foie como alimentos esenciales. No podía ser menos cuando se trata de coleccionistas o simples caprichosos que pueden llegar a pagar por encima de 400.000 euros por los modelos más cotizados.

Precisamente la mayor colección de Rolls-Royce de Europa (algunos afirman que del mundo) está en España, en el Castillo de Loizaga (Galdames, Vizcaya). Miguel de la Vía empezó su recopilación con dos que tenía su familia, pero ahora su patrimonio alcanza nada menos que las 44 unidades. Todas en perfecto estado de conservación y funcionamiento y, como los mejores pura sangre, rodando puntualmente en un circuito construido en la propia finca del castillo.

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