Los fabricantes dicen que no hay que preocuparse
"No se ha identificado ningún error técnico"
Bridgestone y Michelin, los dos fabricantes de neumáticos presentes en la Fórmula 1, gozan de prestigio más que sobrado para avalar la calidad de sus productos de competición. Lo ocurrido en las últimas semanas ha inquietado a pilotos y equipos, pero sus proveedores de cubiertas aseguran que no hay motivos para el alarmismo. No se han identificado errores técnicos por nuestra parte, asegura Pierre Dupasquier, el máximo responsable de competición de Michelin.
Dupasquier tiene un argumento claro para justificar lo ocurrido en Monza con Trulli y Panis: La telemetría de las ruedas traseras dañadas confirmó que se había producido una perdida de presión. Y la desaparición del tapón de la válvula explica claramente el problema en ambos casos.
Tampoco achaca a defectos estructurales de sus productos el caos de Bélgica: Sospechamos que en Spa, los afilados bordillos de la pista provocaron los problemas. Hasta ahora, todas nuestras investigaciones internas no han detectado nada que pueda explicar lo ocurrido. Para Dupasquier, esa situación tiene una doble lectura: Por un lado, no dejan de ser buenas noticias, porque significa que no hay errores técnicos por nuestra parte. Pero al mismo tiempo es algo frustrante, ya que tampoco hemos tenido la posibilidad de llegar a conclusiones definitivas sobre lo que ocurrió en cada uno de los casos.
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Bridgestone, por su parte, ni siquiera hace referencia en sus previsiones para el GP de Italia al incidente de Michael Schumacher la pasada semana en Monza, el mismo escenario de la prueba. Sí que señalan que es un trazado muy exigente con los neumáticos, pero no ofrecen explicaciones para el reventón de la rueda trasera izquierda del Ferrari a 350 km/h.
Es más, Hisao Suganuma, director técnico de la marca, se congratula de los resultados de aquellos tests: La semana pasada completamos unas pruebas muy exitosas para nuestros cuatro equipos, seleccionando seis especificaciones de neumáticos para el GP de Italia. La velocidad es un factor clave en Monza, donde se llega a los 360 km/h.
