Xbox retro

10 juegos de Xbox y Xbox 360 que nos gustaría ver en Xbox Series

Con Microsoft en el centro de atención tras la compra de Activision Blizzard, reevaluamos su oferta retrocompatible y recordamos algunas ausencias.

Con la compra de Activision Blizzard, Microsoft sigue consolidándose —todavía más— como una superpotencia de los videojuegos. Tras el nuevo movimiento, sagas como Call of Duty, Diablo, Warcraft o Crash Bandicoot se unirán a clásicas como Halo, Fable o Forza y también a otras incorporadas más recientemente como The Elder Scrolls, Doom o Dishonored (consecuencia de la adquisición de Zenimax Media en 2020). Con ellas, por supuesto, también vienen numerosos estudios que trabajarán en los juegos de los próximos años, pero esta clase de compras además implican la ampliación del repertorio pasado. Más juegos “retro” que añadir al servicio Game Pass.

Y es justo eso, el pasado, uno de los factores que más valor dan a Xbox Series. En una época donde los saltos generacionales tienen menos impacto, muchos de los desarrollos siguen siendo crossgen y el covid ha forzado el retraso de bastantes proyectos, la posibilidad de revisitar o descubrir juegos pendientes con comodidad e incluso mejoras de resolución y rendimiento es una virtud más propia del PC en la que Microsoft ha sabido capitalizar. Decenas y decenas de juegos se han beneficiado de ello, fuese al insertar los discos originales o fuese comprándolos directamente desde la Store digital. Para Xbox One es una simple cuestión de continuidad; pero para la Xbox original y Xbox 360, una oportunidad única de vivir una segunda juventud.

Por desgracia, con la última y cuantiosa actualización del pasado mes de noviembre también vino una noticia bastante menos positiva: el equipo encargado de aplicar estas mejoras ha confirmado que dejarán de añadir títulos a la selección de retrocompatibles. Lo que significa que, si bien la gran mayoría de juegos destacables de Xbox y Xbox 360 ya han dado el salto, algunos se han quedado atrás y a priori van a seguir así a menos que Microsoft decida reabrir el programa o sus propietarios preparen relanzamientos formales de los títulos en cuestión. Así que hoy hemos querido destacar diez de esos juegos, pequeñas —o grandes— joyitas del pasado de Xbox que a día de hoy aún no se pueden jugar en Series. Ojalá no sea para siempre.

Xbox

  • Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth

A lo largo de los años, la obra de H. P. Lovecraft ha inspirado infinidad adaptaciones y guiños; incluso La llamada de Cthulhu ha dado título a una adaptación jugable más moderna. Pero pese a sus deslices —gunplay discreto, algunos desequilibrios abruptos en la dificultad—, Dark Corners of the Earth aún se mantiene como una de las experiencias lovecraftianas quintaesenciales del medio. Siguiendo la estela de Eternal Darkness, esta exclusividad consolera de la primera Xbox implementaba un medidor de locura que provocaba alucinaciones e incluso empujaba a nuestro protagonista hacia el suicido en situaciones extremas. Gran parte del juego ni siquiera tenía acción, aunque su trabajo creando una atmósfera de terror sigue siendo ejemplar.

  • Jet Set Radio Future

Una de las últimas genialidades de Sega como productora first party fue Jet Set Radio, juego de Dreamcast con estilazo que nos llevaba a las calles de Tokio para patinar, pintar grafitis, hacer frente a bandas rivales y escapar de la policía. Después fue adaptado a otras plataformas, incluyendo Xbox 360, pero no así su secuela: lanzada para Xbox un par de años más tarde, Jet Set Radio Future mejoró los gráficos y la sensación de velocidad, multiplicó la cantidad de contenido, se pasó a una estructura más abierta e implementó un multijugador que los fans han adaptado por su cuenta a PC. Lo que está bien, pero no quita que también queramos ver el juego en Series.

  • Las Crónicas de Riddick: Fuga de Butcher Bay

Es probable que los jugadores más jóvenes asocien el nombre de Vin Diesel a Fast & Furious y quizá también al reciente —e infumable— Crossroads. Pero no siempre fue así. En 2000, antes de iniciarse en la franquicia de carreras, el actor protagonizó Pitch Black, película de ciencia ficción que logró cierto estatus de culto y dio pie tanto a una trilogía como a algunas adaptaciones jugables. Estrenado en 2004, Fuga de Butcher Bay fue un inesperado portento técnico que se tuteaba con el mismísimo DOOM 3 (lanzado ese mismo año) y ofrecía una mejor puesta en escena narrativa, además de cierto componente de sigilo. Años más tarde sería remasterizado junto a su secuela, Assault on Dark Athena, pero ninguna versión ha llegado hasta Series.

  • OutRun 2

Sega reaparece con la secuela de una de las recreativas más emblemáticas. Para el original ochentero, diseñado por Yu Suzuki, seguro que sobran las presentaciones, pero OutRun 2 pasó algo más desapercibido a pesar de aunar un despliegue técnico a la vanguardia de 2003 (2004 para Xbox) con la jugabilidad arcade marca de la casa. La conducción eficiente de punto de control en control, la aumentada importancia de los derrapes, la enorme sensación de velocidad y los espectaculares paisajes lograron que el juego se desmarcase entre las ofertas más serias de la época. La premisa podía ser simple, pero dominarla requería práctica y la adaptación consolera, además de lograr un acabado a la altura, también añadió coches y trazados extra.

  • Psi-Ops: The Mindgate Conspiracy

Control antes de Control. En 2004, los usuarios de Xbox pudieron disfrutar de este shooter en tercera persona que aderezaba los disparos con uso de telequinesis. Lanzar cajas contra los enemigos o lanzar a los enemigos contra las cajas; tirar al suelo unos usando los cuerpos de otros; devolverles las granadas que todavía venían por el aire... Incluso podíamos montarnos en las cajas y volar por los niveles. El desarrollo como tal (la historia, la variedad en el diseño) no era quizá tan creativo, pero la importancia de las físicas y la capacidad para experimentar con esas y otras habilidades (como la posesión de enemigos o el lanzamiento de fuego) hicieron de Psi-Ops un juego único y en cierto modo adelantado a su tiempo.

Xbox 360

  • Alpha Protocol

En un tiempo en el que Obsidian Entertainment aún era independiente y saltaba de acuerdo en acuerdo, haciendo secuelas para otras compañías (KOTOR, Neverwinter Nights, Fallout), nos llegó este peculiar experimento que intentaba introducir roleo significativo en una aventura de espionaje con tiroteos, combates cuerpo a cuerpo, sigilo y árboles de diálogos. El resultado pagó su ambición con una disparidad evidente en la calidad de sus componentes, pero sigue siendo un título único, interesante, con decisiones de peso, momentos hilarantes e ideas no vistas —o tratadas de forma mucho más superficial— en otros juegos de acción e infiltración aunque sean más eficientes en lo suyo. A pesar de sus carencias, no merece caer en el olvido.

  • Condemned 2: Bloodshot

Mucho antes de Survival Horror modernos como Dying Light o Resident Evil 7, Monolith Productions ya combinó con éxito acción en primera persona y terror en F.E.A.R. y, sobre todo, Condemned: Criminal Origins. La secuela del segundo, lejos de ser más de lo mismo —aunque el ADN común sea innegable—, redobló en el componente beat ’em up para permitirnos luchar con los puños y no solo las armas, decisión que no fue del gusto de todos los fans por diluir parte de la desesperación y visceralidad del original y poner más énfasis en los parries y los combos. La historia también adquirió tintes más fantasiosos que en su antecesor, pero nada de eso quita que aún sea un juego crudo y recomendable para aficionados al terror.

  • Eternal Sonata

La generación de Xbox 360 (y PS3) distó de ser una de las mejores para el rol japonés, pero por el medio hubo excepciones notables como esta producción de tri-Crescendo y Bandai Namco. Su premisa enlazaba los últimos momentos de Frédéric Chopin con un mundo de fantasía donde el compositor se insertaba entre los protagonistas. Debido a ello, localizaciones, personajes y ataques recibían nombres relacionados con la música, y la banda sonora, cómo no, también despuntaba gracias tanto a las composiciones normales como a las piezas del propio Chopin. Aspectos como la trama o la profundidad del combate destacaron menos, pero sus preciosistas gráficos y algunos momentos emotivos consiguieron elevarlo por encima de otros congéneres.

  • Singularity

Uno de los estudios que se incorporarán a la familia de Microsoft tras la adquisición de Activision es Raven Software, en la actualidad conocido por su trabajo en la saga Call of Duty, pero antaño creador de FPS algo menos convencionales como Hexen, Soldier of Fortune o el propio Singularity. Este juego, pese a pecar un poco de derivativo en el diseño visual y el gunplay, ofreció una competente mezcla entre acción, ciencia ficción y terror con especial foco en la manipulación temporal: no solo transcurría en dos épocas diferentes (1955 y la actualidad), un artefacto también nos permitía ralentizar o revertir el tiempo, así como envejecer o rejuvenecer enemigos y objetos, fenómeno útil tanto durante los tiroteos como para resolver algunos puzles.

  • The Saboteur

Aunque ya en tiempos de Xbox 360 los juegos de acción en mundo abierto empezaron a entrar en cierto estancamiento, The Saboteur fue uno de esos casos en los que el formato sandbox sirvió para crear una propuesta única. Ambientado en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, la obra final de Pandemic Studios usaba blanco y negro —salvando algunas excepciones como el rojo de las banderas— para representar las zonas ocupadas por los nazis y recuperaba el color a medida que ayudábamos en la liberación. A su estreno, las críticas no fueron estelares, y es cierto que como alumno de Grand Theft Auto no es uno particularmente aventajado. Pero en términos de ambientación e historia, todavía se diferencia bastante del resto.