Un estilo único

Yoshitaka Amano, la historia de una vida llena de éxitos

El característico toque Amano es inmediatamente reconocible en cualquiera de sus obras. Repasamos la historia de un creativo que lleva desde los catorce años entre acrílicos, lápices y acuarelas.

Si bien su nombre puede que no sea tan recordado como Yoko Taro, Koji Kondo, Nobuo Uematsu o Dan Houser, lo cierto es que este artista japonés es otro activo muy a tener en cuenta si queremos repasar la vida de los creativos más influyentes de la industria de los videojuegos. A día de hoy, por ejemplo, no se puede entender una nueva entrega de Final Fantasy sin un logo que pase por sus manos.

Y es que Yoshitaka Amano es quizás la única persona que ha trabajado en todos los capítulos numéricos de la saga de Square Enix y en algún que otro spin off. Pero su legado va mucho más allá de Final Fantasy ya que, además de artista del pincel y las acuarelas, también ha escrito una novela, pintado esculturas o creado su propio cómic publicado por Dark Horse; Deva Zan. Repasemos un poco la historia de un artista que no deja indiferente a nadie.

Su historia

Yoshitaka Amano de 68 años, nació el 26 de marzo de 1952 en Shizuoka, Japón. La localización de esta ciudad de menos de un millón de habitantes —en la actualidad, antes el número era mucho más reducido— la sitúa muy cerca del Monte Fuji, entre montañas y la playa. Debido a ambas características y a su, según él, poca fortaleza física, de pequeño enfermaba a menudo y aprovechaba esos momentos para entretenerse dibujando. En realidad siempre estaba buscando una excusa para no quedar con los amigos y encerrarse en su cuarto pintando; “así disfrutaba yo de niño” recuerda Yoshitaka en una entrevista.

Se sabe poco de su infancia, apenas habla de ella en las pocas entrevistas que ha dado a la prensa —con respecto a otros nombres de la industria— pero también es cierto que apenas le dio tiempo a vivirla pues, a los catorce años, ya comenzó a trabajar en una de las productoras de animación más importantes del mundo, Tatsunoko Productions. Sí ha afirmado en multitud de ocasiones que sentía un profundo amor por los animadores de Disney, en concreto aquellos que trabajaron en Bambi y Blancanieves y, ya más tarde, por Neal Adams, uno de los artistas más influyentes de Marvel Comics y DC Comics o a Andy Warhol.

Volviendo a 1966 con un Yoshitaka de catorce años, el artista nipón visitó Tokio para ver a su mejor amigo, uno que vivía también en Shizuoka pero que, por cosas del destino, tuvo que trasladarse a la gran urbe. Por aquellos entonces Amano ya conocía Tatsunoko Productions y su sueño era trabajar para ellos. “Fue un acto del destino” declaraba a Anime News Network pues, su colega, se mudó a una casa colindante a la sede de la productora. Sabiendo esto de antemano, hizo un dibujo, lo dejó en las oficinas y al día siguiente lo llamaron diciéndole que querían contratarlo. “Dije que sí sin consultar a mis padres”, decía Yoshitaka Amano, “por primera vez nadie podía echarme la bronca por perder el tiempo dibujando, iba a ser algo maravilloso”.

Fuese o no el destino, lo cierto es que nada más llegar a Tatsunoko Productions éste seguía sonriéndole. Su primer trabajo como asalariado fue nada más y nada menos que ayudando en la animación de la serie Mach GoGoGo, que quizás por ese nombre no os suene pero, ¿y si os decimos que el nombre que recibe por estos lares es Speed Racer? Todo ello mientras estudiaba en una universidad de Tokio que, según declaraba, dejó al poco tiempo para dedicarse enteramente a la compañía productora.

Entre 1967 y 1972 Amano trabajó en diversas series animadas de mayor o menor éxito. Una de las que más recuerda con cariño y que cree que es su mayor contribución en Tatsunoko Productions es Honeybee Hutch —La abeja Hutch—, las aventuras de una abeja en la búsqueda de su amada madre. Pero el pelotazo más gordo —al menos para nosotros en el ámbito de la animación japonesa— llegaría justo al final de este lapso de cinco años; Science Ninja Team Gatchaman. Este nombre tan extravagante y quizás extraño para muchos de vosotros tiene una fácil traducción; Comando G. Así es, Yoshitaka Amano fue el diseñador de personajes de esta mítica serie que muchos recordaréis de vuestra infancia, aunque la serie que vimos nosotros era una versión edulcorada creada por la productora Sandy Franks, que fueron quienes se hicieron con los derechos para emitir la serie en diferentes países.

Su trabajo en Tatsunoko Productions terminó en 1982 aunque no sin antes crear un nuevo puesto de trabajo que hasta su llegada al mundo de la animación no existía, el de diseñador de personajes. “Me metían en una habitación secreta de vez en cuando y no podía salir de allí hasta que diseñara un nuevo personaje”, relataba al medio 1Up. “Tras un tiempo esa habitación secreta pasó a ser mía. Allí todo lo que hacía era confidencial”, declaraba Yoshitaka. No obstante Amano declaró que la compañía respetaba mucho la creatividad de sus trabajadores e incluso les dejaban ir a ver películas, comprar cómics o ver animaciones americanas con el dinero de la empresa, “así apoyaba Tatsunoko a los creadores”.

Dejar una productora tan importante a nivel mundial como Tatsunoko tiene sentido para alguien que no quiere encasillarse en el rol de diseñador de personajes. Amano quería que su arte se viera en todo el mundo e innovar en otras áreas. Dicho y hecho, Yoshitaka pasó de crear personajes para series animadas a ilustrar las novelas de Vampire Hunter D en 1983, muy conocidas por los aficionados al manga y que, a su vez, muchos de sus escenarios están fuertemente inspirados en España ya que adora nuestra cultura.

Hironobu Sakaguchi llama a su puerta

Al igual que ocurrió con Nobuo Uematsu, Yoshitaka Amano “sufrió” la misma experiencia que él músico nipón. Mientras el dibujante trabajaba creando portadas para novelas europeas, Sakaguchi se acercó a él con otros tres hombres más para pedirle que se uniera al equipo de Final Fantasy. Tal y como comenta en la entrevista, Amano ya trabajó previamente en otro videojuego americano aunque no recuerda en qué compañía, “solo recuerdo que querían que hiciera una ilustración similar a la de la recreativa de Dragon’s Lair”.

El artista japonés confiaba en el potencial que ofrecían los videojuegos en torno al arte por lo que aceptó el desafío y diseñó los personajes de la primera fantasía final. De aquellos tiempos recuerda que “diseñe personajes como si estuviesen pixelados porque creía que querían eso, tal y como se veían en pantalla. Sin embargo Sakaguchi me dijo que no quería eso, querían que diseñara normal y que ellos ya se encargaban de adaptarlo en el videojuego”.

Si bien para el primer Final Fantasy sus diseños aún no eran tan etéreos como los que estamos acostumbrados a ver, el dibujante creó a los personajes del videojuego mezclando ese estilo tan característico suyo con los habituales que hacía en Tatsunoko. Fue en títulos posteriores cuando los clásicos protagonistas de color pálido y enigmáticos escenarios comenzaron a ser uno de los elementos más característicos de la saga.

“Mi personaje favorito es Terra Branford de Final Fantasy VI ya que fue la primera protagonista de la saga pero también me encantó hacer Faris de Final Fantasy V”, revelaba en una entrevista al mismo tiempo que añadía que también le gustan los monstruos que son fáciles de dibujar, como la gelatina y el bomb de la franquicia. A pesar de sus complejas obras de arte Amano dice identificarse mejor con los diseños simples, “siento que me representan mejor”.

Su última gran implicación con la saga fue en Final Fantasy IX donde diseñó a los personajes y creó la ilustración de los mismos. Fue quizás el juego en el que más implicación tuvo pero, curiosidades de la vida, el logo de la novena fantasía final no está firmado por él. O al menos eso dice una leyenda en internet ya que en este documento audiovisual vemos cómo Sakaguchi confirma dar la orden a Amano para que lo creara. Es más, si echamos un vistazo a la página oficial del videojuego —por citar alguna— vemos cómo el copyright está asociado a su nombre con fecha del 2000, año en el que Final Fantasy IX vio la luz.

Si bien ha estado a bordo de la nave Final Fantasy desde el primer videojuego hasta el quinceavo, pasando por los de género online, el creativo ha puesto también su granito de arena en títulos como Front Mission, Lords of Vermillion, Fairy Fencer o incluso Child of Light de Ubisoft. En éste último trabajó creando un póster promocional que se ofrecía como regalo en la edición especial en el que demostraba una vez más su talento innato para el arte.

Pero me vais a perdonar que la cabra tire al monte y retroceda hasta la concepción del mapa del mundo de Final Fantasy XI Online para contaros una curiosidad. A Yoshitaka, que se declara poco ducho en la creación de los mismos, se le pidió que diseñara el del juego y decidió inclinar la balanza a favor de la creatividad añadiendo elementos mitológicos al mapa de Vana’diel; “será un juego mitológico que lo disfrutarán personas de todo el mundo así que añadiré elementos de este tipo. Quizás en el futuro alguien encuentre el mapa, vea las criaturas que he dibujado y se pregunte si realmente esto existió en el pasado”.

Mucho más que juegos

Más allá de los videojuegos —área en la que sigue trabajando— , Yoshitaka Amano ha diseñado desde portadas para discos de música, colaborado con Neil Gaiman (American Gods, Good Omens) en la creación de The Sandman: The Dream Hunters, pasando por crear su propia novela llamada Deva Zan —que también se convirtió en película que él mismo dirigió— o lanzar al mercado casi cuarenta libros de arte firmados de su puño y letra.

Ha ganado cinco veces uno de los premios más prestigiosos de Japón, el llamado Premio Seiun, que se otorga a diferentes artistas relacionados con la ciencia ficción. También, de su colaboración con Neil Gaiman, recibió un premio Bram Stoker por The Sandman. Por si fuera poco sus obras han sido expuestas en multitud de países en las más prestigiosas galerías de arte cosechando al mismo tiempo unas taquillas envidiables.

Amante del cine y del arte en general, ha producido, dirigido y guionizado diferentes películas y series como Tenshi no Tamago, Yasai no Yousei: N.Y. Salad o Ten Nights of Dreams e incluso ha actuado junto a Willem Dafoe y Christopher Walken en la película New Rose Hotel.

Hace unos meses volvió a ser noticia por ser uno de los ilustradores de una edición especial de la tirada italiana de la revista Vogue. La portada, pintada por Yoshitaka Amano en su peculiar estilo, mostraba a la modelo Lindsey Wixson vestida de Gucci. Pero también por anunciar al mundo la creación de una nueva serie original de anime de donde él toma el rol de productor. Se espera su estreno para julio de este año tal y como confirma su página oficial y en el proyecto están involucrados Yuzo Koshiro en la banda sonora —junto a Yoshida Brothers— y Naoki Serizawa, dibujante de los manga de Resident Evil.

Un legado incalculable

Es imposible tratar en un artículo todo lo que Yoshitaka Amano ha creado con sus manos en sus casi 70 años de vida. Su legado es inabarcable y buena muestra de ello son algunos de los ejemplos aquí citados, aunque hay más, mucho más. Por ejemplo el pasado año el artista nipón colaboró con Magic the Gathering creando una carta exclusiva de Liliana para el mercado japonés. También podemos ver retratos de David Bowie hechos por él o escenas clásicas de cuentos infantiles reimaginadas con su vaporoso estilo. Todo es susceptible de ser plasmado con sus acrílicos y pinceles en una lámina y buena cuenta de ello es esta pequeña galería que recoge algunos de sus dibujos hechos a lo largo de su vida.

Final Fantasy VII Remake

Final Fantasy VII Remake es una nueva versión del célebre J-RPG de Square Enix para PlayStation 4 con un apartado técnico de nueva generación para un título que se lanzó por primera vez en 1997 y se considera universalmente como título de referencia del género RPG. A la cabeza del desarrollo estarán los miembros clave del proyecto original: el productor Yoshinori Kitase, el director Tetsuya Nomura y el guionista Kazushige Nojima. El mundo está dominado por la compañía eléctrica Shinra, una siniestra corporación que controla la energía mako, la fuerza vital del planeta. En la enorme ciudad de Midgar, una organización contraria a Shinra llamada Avalancha intensifica su resistencia. Cloud Strife, un antiguo miembro de la unidad de élite Soldado convertido en mercenario, presta su ayuda al grupo sin saber las épicas consecuencias que esto acarreará.

Final Fantasy VII Remake