Almost Reyn time

Xenoblade Chronicles: Definitive Edition, impresiones finales

El clásico de Monolith Soft vuelve este mes en una versión mejorada y con contenido nuevo. Ya lo estamos jugando, así que os traemos un anticipo.

Rodeados de JRPGs de la talla de Persona 5, Octopath Traveller y Dragon Quest XI –o, ya que estamos, el propio Xenoblade 2– es fácil venirse arriba y olvidar que no hace mucho el género pasó por una etapa un tanto turbulenta. Tras varias generaciones de esplendor, no es una opinión controvertida decir que algunas compañías japonesas sufrieron al dar al salto a la alta definición, dejando la etapa de PS3 bastante más descafeinada que la de PS2. Con una Square incapaz de gestionar las crecientes exigencias de Final Fantasy, un Hironobu Sakaguchi disponiendo de menos recursos en Mistwalker, una Atlus retrasando su plato fuerte y una porción de los estudios humildes dedicando sus esfuerzos al más asumible desarrollo portátil, las opciones en sobremesa se volvieron más limitadas y rara vez brillantes. Incluso Nintendo, con más facilidades por mantener a Wii en la generación tecnológica previa, desaprovechó oportunidades como Paper Mario o Pokémon y sorprendió a todos cuando la por entonces recién adquirida Monolith Soft anunció el ecléctico Disaster: Day of Crisis.

Ver a los creadores de Xenosaga y Baten Kaitos lanzando un “light gun shooter” con falta de foco jugable, argumento mediocre y una poco inspirada dirección artística seguramente decepcionó a bastantes fans, pero Monolith Soft no se olvidó de ellos y también trabajó en algo mucho más de su estilo. Varios meses después del estreno de Disaster, Monado: Beginning of the World apareció en el E3 de 2009 y llamó la atención del público rolero a pesar de su rudimentario aspecto gráfico. El juego, posteriormente renombrado Xenoblade como guiño al trabajo de Tetsuya Takahashi en Xenogears (con Square) y Xenosaga (con Namco) prometía exploración a una escala que empequeñecía a los mismísimos Zelda. Así que, naturalmente, el número de ojos sobre el proyecto aumentaron. Y con ellos, las presiones para que saliese del territorio nipón. Su lanzamiento tan escalonado (2010 en Japón, 2011 en Europa, 2012 en América) daría para otra entrada, pero hoy lo que nos interesa es el resultado final: porque Xenoblade no solo llegó, al hacerlo cambió por completo las expectativas sobre el diseño de mundos y la importancia de Monolith Soft para Nintendo.

Porque tanto su secuela relativamente convencional en Switch como el más experimental mundo abierto con mechas voladores de Xenoblade Chronicles X o la completa reinvención de Zelda en Breath of the Wild –donde Monolith asistió a la división de desarrollo interna de Nintendo– se retrotraen, de un modo u otro, al momento en el que Yasuyuki Honne (director de Baten Kaitos) moldeó con arcilla los cuerpos de los dos gigantes sobre los que Takahashi quería ambientar su siguiente juego. La idea era tan loca y original que debía aprovecharse todo su potencial, razón por la que el estudio dispuso de un margen de maniobra mayor al que estaba acostumbrado bajo otros mandatarios. Así, a pesar de –o gracias a– no ser en HD, Xenoblade se convirtió en el que podríamos denominar como JRPG más ambicioso de su generación, y a la larga condicionó otros desarrollos por legar algunas lecciones de diseño que siguen vigentes en pleno 2020. Pero, ¿y el juego como tal?

Remakes, semántica y mejoras varias

Eso es lo que nos permite comprobar con mayor claridad la Definitive Edition de Switch, y lo que trataremos en profundidad llegado el análisis. Pero como todavía faltan un par de semanas y aún no podemos abrir todas las compuertas para soltar información, hoy nos vamos a centrar en las novedades porque, a fin de cuentas, siempre podéis jugar al original de Wii (o New 3DS si os queréis dejar un poco más la vista) para sacar vuestras conclusiones sobre otros aspectos. Aquí, para bien o para mal, es donde nos toca retomar el eterno debate sobre el remake, el remaster y cualquier otro palabro que surge cuando un juego regresa con una forma algo diferente. La primera aclaración pertinente, por si hubiese dudas, es que Definitive Edition no es un remake en el sentido clásico de la palabra. Es decir, el código de Wii sigue debajo de la nueva fachada, no se trata de un producto construido desde cero tomando como referencia el original –como sí fue el caso de Link's Awakening el año pasado–.

Dicho esto, cualquier imagen o vídeo evidencia que tampoco estamos ante una simple réplica a mayor resolución. El juego original quizá siga metido ahí dentro, pero sobre el esqueleto hay musculatura nueva. Personajes y enemigos gozan de modelos más detallados y mejor texturizados, los escenarios han sido retocados para suavizar su aspecto con mayor carga poligonal y otros efectos como iluminación o agua también han mejorado de forma notable. No es, por tanto, la típica remasterización en HD, sino un tratamiento de rejuvenecimiento más intensivo, similar al llevado a cabo por Grezzo con Ocarina of Time y Majora's Mask en 3DS. Eso sí, no todo es perfecto: el incremento en la nitidez y el uso de una hierba más detallada a lo Xenoblade 2 resulta en un dibujado más evidente en el horizonte (popping) cuando trotamos por grandes explanadas. Por otro lado, detalles como clipping (objetos que atraviesan otros), algunas animaciones un tanto anquilosadas y una geometría por lo general sencilla aún datan su origen en Wii. Pero la mejora respecto a esa versión es rotunda y hará las delicias de los fans a la vez que resultará mucho más agradable para los novatos que quieran iniciarse sin necesidad de desempolvar una consola de 2006.

Este tratamiento, además, no se limita a lo visual y también se extiende a lo jugable. El sistema de combate como tal sigue casi intacto porque tampoco es que necesitase grandes arreglos: resumiendo, su base está formada por movimiento en tiempo real, ataque normal automático y artes –acciones reguladas por temporizadores– a las que ahora Monolith Soft añade unos indicadores contextuales que señalan cuando van a conseguir su mayor efectividad. A pesar del completo rediseñamiento de la interfaz, el juego preserva los iconos y sus colores para identificar con facilidad las funciones, pero ocasionalmente aparece un signo de exclamación (opcional, puede desactivarse) que sirve como refuerzo: bien para asegurarnos que estamos en la posición adecuada en caso de que un movimiento concreto se beneficie de ello; de chivarnos que una de las habilidades de la espada Monado tendrá un efecto como permitir que nuestros compañeros dañen a los de otro modo invulnerables robots mekon o evitar que un enemigo lea nuestra mente para esquivar los ataques; y, por supuesto, de indicar qué acción avanzará la clásica cadena de desprotección, derribo y aturdimiento.

Aunque este añadido suena hasta trivial en comparación con el refinamiento del rastreo de objetivos fuera del combate. Sea durante el desarrollo principal o sea durante alguna de las muchas, muchas misiones secundarias que tiene el juego, el nuevo sistema de menús y marcadores elimina casi por completo –existen excepciones– la necesidad de deambular sin rumbo mientras buscamos ítems, NPCs o enemigos. Por un lado, el minimapa ha añadido un indicador de ruta que nos lleva cual GPS hacia el destino sin pérdida posible (de nuevo, desactivable si no queremos esa clase de ayuda). Y por otro, tanto el mapa normal como el afinigrama o la nueva ventana desplegable en la esquina inferior derecha –herencia de Xenoblade 2– ofrecen mucha más información que trabaja en tándem con símbolos repartidos por el entorno para identificar objetivos tanto de las misiones designadas como prioritarias como incluso de las que están aceptadas pero no seleccionadas. La diferencia es sustancial y hace de Definitive Edition el Xenoblade más accesible hasta la fecha.

Futuros Conectados: Ampliando la épica

Entraremos más en detalle sobre esto dentro de unos días, pero por supuesto hoy no podemos dejar de comentar algo sobre Future Connected, el épilogo creado específicamente para esta versión. Esto significa que transcurre después del final original, aunque Monolith Soft lo ha integrado como contenido aparte –con su propio menú y ranuras de guardado– y ya es accesible desde que arrancamos el juego por primera vez. Naturalmente, los que se estrenen ahora deberían evitarlo, puesto que les destriparía eventos que no suceden hasta docenas de horas después de empezar la historia principal, pero es una decisión que permite a los veteranos entrar en cualquier momento y, además, experimentar un poco con el sistema de combate. Shulk y Melia mantienen las artes normales, parcialmente reiniciadas para revalorizar el sistema de mejoras –ahora ligado a la caza de enemigos únicos–, y a ellos se unen tanto dos nuevos nopon jugables como los ponspectores, otros nopon que funcionan de forma simultánea como objetivo secundario de la exploración y como pseudo minijuego en clave de Quick Time Events para relevar a las tradicionales cadenas de grupo.

Sobre cuestiones argumentales no profundizaremos de momento por razones obvias. Baste decir que la elección de Melia como co-protagonista (protagonista en realidad, ocupa la posición de líder por defecto) no es aleatoria y Future Connected se dedica sobre todo a expandir su arco personal, sin lugar a dudas uno de los más interesantes y mejor escritos en el juego principal. Para bien o para mal –cuestión de expectativas–, el nuevo capítulo no se dedica tanto a sorprender con revelaciones como a permitirnos seguir acompañando a este dúo, conociendo mejor sus circunstancias presentes y sus planes de futuro. Este lacito final no es uno grande u ostentoso, sino uno que demuestra cariño por sus personajes y el mundo que habitan. En términos de escala o duración no estamos ante otro Torna, pero el rediseñado hombro de Bionis (continente que no pasó el corte durante el desarrollo original) permite gozar de unas pocas horas más de exploración y secundarias a modo de despedida formal que muchos fans –de Wii o ahora de nueva hornada– seguramente agradecerán.

Ronda extra: Portabilidad y otras dudas

Cerrando ya, porque el momento de valorar lo nuevo y lo viejo será más adelante, vamos a cambiar un poco el formato y pasar a otras preguntas que os han podido surgir durante la espera. Algunas ya han sido respondidas de forma oficial, pero como no sabemos quién está al tanto y quién no, aprovechamos para ponernos todos al día.

¿Vuelve a estar disponible el doblaje dual?

Sí. El juego no ha sido doblado al español, pero mantiene selector entre voces inglesas y japonesas. Estas últimas disfrutan de una mejor sincronización labial, pero el doblaje inglés también es una opción sólida gracias al alto nivel de las interpretaciones.

¿Hay música nueva?

Sí. Future Connected estrena algunos temas, aunque el plato fuerte es contar con una banda sonora completamente renovada en el juego principal. A nivel de composiciones es la misma de Wii, y si no estáis demasiado familiarizados con ella quizá ni notéis la diferencia, pero se ha vuelto a grabar con cambios en la instrumentalización e incluso nuevas pistas vocales. El resultado, si bien sutil en los cambios, es fantástico e incluye selector por si alguien quiere volver a la original.

¿Puedo seguir cambiando el equipamiento de los personajes?

¡Claro! Una de las particularidades de Xenoblade 2 es que perdió el cambio de armaduras para mantener al equipo siempre con la misma indumentaria, o al menos hasta que la historia dictase algún cambio. Definitive Edition, como era de esperar, conserva la posibilidad de correr por ahí en bañador o vestidos con ropas tribales, pero además añade una función antes solo vista en Xenoblade X. Ahora tenemos dos menús independientes: uno de “equipo”, el que influye en los atributos del personaje; y otro denominado “accesorios”, donde personalizamos aspecto de forma paralela. De este modo, podemos tener a los personajes todo el juego con su diseño estándar o elegir otro que nos guste más sin que impacte en las estadísticas. Como curiosidad extra, añadir que si empezáis una partida a Future Connected y luego volvéis al juego principal, también podréis equipar las nuevas indumentarias de Shulk y Melia en él.

¿Hay más contenido nuevo aparte de Future Connected?

Con enfoque argumental, no. Con enfoque jugable... Lo hablamos en el análisis.

¿Qué tal el modo portátil? ¿Se repiten los problemas de Xenoblade 2?

La pregunta del millón. Xenoblade 2 es uno de los juegos que más han exprimido Switch a nivel técnico, pero ese esfuerzo vino con un claro coste en el terreno portátil. Como título adaptado desde Wii, Xenoblade 1 no es tan exigente con la máquina y podemos confirmar ya que rinde mejor tanto términos de resolución como de framerate. Dicho esto, los retoques gráficos también están ahí y, aunque no tan puntero, de vez en cuando sí evidencia problemas de optimización. En las zonas más abiertas como la Pierna de Bionis o el Mar de Eryth la resolución suele bajar y surgen artefactos que emborronan contornos y afean la imagen. Future Connected, además, tiende a rendir peor que el juego principal y por momentos recuerda más a Xenoblade 2. Insistimos en que el rendimiento del juego base por lo general es bastante superior, a veces casi impecable, pero el margen para la mejora existe y ojalá podamos reportar alguna clase de refinamiento vía actualización cuando llegue el análisis.

Sharla, did you see me? Did you see what I did!?

¿Perdón?

You can't have a rainbow without Reyn, baby!

Ah, eso. Los diálogos durante o al final de las peleas siguen sin subtítulos en español, lo que es una lástima porque son algunas de las interacciones más divertidas. Es un detalle en cierta medida comprensible por el hecho de que la interfaz ya debe gestionar bastante información en esos momentos (datos de vida y niveles, posicionamientos, efectos, cifras de daños, recompensas, etc), pero una opción en el menú habría sido bienvenida para aquellos que no dominen inglés o japonés.

Por lo demás, dentro de dos semanas volveremos a encontrarnos para no dejar piedra sin remover y diseccionar el juego a fondo. Pero si ya sois fans del original, tranquilos, porque prácticamente podemos asegurar que la nueva versión no cambiará eso.

Xenoblade Chronicles Definitive Edition

Xenoblade Chronicles Definitive Edition es una nueva versión del exitoso RPG de acción de Wii a cargo de Monolith Soft y Nintendo para Switch. Gracias a un nuevo epílogo, gráficos en alta definición, mecánicas de juego más pulidas, pistas musicales remasterizadas y mucho más, tanto los jugadores curtidos como aquellos que se atrevan por primera vez con este juego podrán disfrutar al máximo de la versión definitiva de las aventuras de Shulk y compañía.

Xenoblade Chronicles Definitive Edition