Ni no Kuni: La Ira de la Bruja Blanca Remastered
Ni no Kuni: La Ira de la Bruja Blanca Remastered
Carátula de Ni no Kuni: La Ira de la Bruja Blanca Remastered

Análisis Ni No Kuni para Nintendo Switch: el recuerdo siempre permanece

Revivimos la aventura de Oliver en su versión remasterizada para la consola híbrida en todas sus formas de juego. Un JRPG imprescindible en tu bolsillo.

Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca es un videojuego muy especial, uno de esos JRPG que comenzaron a hacer el nombre de Level 5 un protagonista ineludible a la hora de referirse al género; pero esta obra en particular está llena de magia, en lo literal y en lo figurado, por eso nos alegró tanto conocer su regreso en PS4, PC y Nintendo Switch, porque tras más de un lustro desde su llegada a Occidente, es ahora la mejor oportunidad para redescubrirlo o dar la mano por primera vez a Oliver. Hoy analizamos la versión de la consola híbrida.

El atractivo de decir que puedes jugar a un videojuego en formato portátil es algo de lo que siempre podrá presumir Nintendo Switch. Llama la atención y es motivo de compra para muchos, por eso es para algunos difícil decidirse en la disyuntiva de tener que elegir una versión en resolución 4K/60 FPS (PS4 y PC) u otra más modesta, a 720p y 30 FPS, pero con la capacidad de ser disfrutada en cualquier parte. Ya os lo dijimos en nuestro reciente análisis de Spyro: Reignited Trilogy para la actual generación de la gran N: la clave residía en su rendimiento en modo portátil, y aprobó con nota. Ha sido ese uno de nuestros focos de atención durante este análisis, tal como nos consultasteis en redes sociales. Pasemos a los detalles.

Pongámonos en contexto: qué es Ni No Kuni y por qué es tan especial

Si juntamos en una misma ecuación a Level-5, autores de Profesor Layton, Dark Cloud, Inazuma Eleven o Yo-kai Watch, entre muchos otros, y sumamos un apartado artístico capitaneado por el Studio Ghibli, autores de clásicos de la animación como El Viaje de Chihiro, Mi Vecino Totoro o La Princesa Mononoke, es difícil que el resultado saliese mal al menos en lo audiovisual. Y no salió para nada mal.

De hecho, el título de 2013 para PS3 —que originalmente tuvo una versión solo en Japón para Nintendo DS— puso el listón tan alto que la secuela no logró satisfacer de la misma manera a los aficionados, que esperaban de nuevo una culminación en contenido y forma. El resultado no fue malo, fue cercano al sobresaliente, pero quizá su magia, su chispa, se perdió en el camino. Oliver tiene algo, algo que todo jugador del género JRPG debe conocer de forma empírica a pesar de sus problemas en el esquema jugable. No es un videojuego perfecto, pero esta conversión a Nintendo Switch se antoja, desde nuestro criterio más sincero, como una de las más recomendables si sois usuarios de la consola: hemos disfrutado mucho con él

Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca es, en esencia, el mismo videojuego que el de PS3; no hay nuevos contenidos, contenido eliminado ahora incluido ni nada por el estilo. Es una edición completa centrada en trasladar la experiencia original de forma remasterizada. El caso que nos concierne, Nintendo Switch, deja a un lado las mejoras visuales y técnicas de PC y PS4, es directa de la consola de Sony de la anterior generación solo que adaptada a la plataforma híbrida tanto en relación de aspecto en TV y portátil como en su esquema de botones. No se pierde nada en el camino. De hecho, mantiene una excelente traducción al castellano y cuenta con doblaje al inglés y al japonés (recomendamos encarecidamente este último).

Los años pasan en balde en la aventura de Oliver

Estamos ante un videojuego muy sentimental, una aventura repleta de choques que pueden ser fácilmente paralelismos con las vidas de muchas personas. Es una historia que habla de la pérdida, de la búsqueda y de la aceptación de la ausencia. Oliver tiene tan solo 13 años, un joven que, por motivos que suceden en los primeros quince minutos de aventura, pierde a su madre. No es un destripe argumental, es la justificación inicial del porqué de su aventura. Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca gira en torno a la idea de encontrar una manera de resucitar a su progenitora y lo hace en un mundo de fantasía.

Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca
Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca

El camino es la clave de todo, por cómo se va narrando la historia, lo bien medidas que están las escenas cinemáticas y la construcción de los personajes, en especial un Oliver del que es difícil olvidarse después de más de 40 horas de juego. Es quizá la recta final donde más cojea; quizá por la forma de estructurar los hechos en momentos de alta tensión y donde se espera que el juego dé lo mejor de sí. Terminar de forma tan directa y, para algunos, precipitada, resta un poco, pero no empaña en demasía el producto final, realmente versátil y bien compactado gracias a los matices que se encuentran en cada nuevo escenario, en cómo maduran los personajes de la mano del jugador.

Como todo juego de rol, es inevitable hablar de su sistema de combate, que se adapta bastante bien a una consola portátil por las dimensiones de la pantalla del sistema (6,2” en el caso de Nintendo Switch y 5,5” en Nintendo Switch Lite). Fue este uno de esos primeros acercamientos por parte de la compañía al sistema de combate donde los turnos se entremezclan con el tiempo real acompañados de una serie de monstruos llamados únimos, que nos acompañan en el combate, se pueden subir de nivel y mejorar de cara a sus invocaciones. El elemento de coleccionismo está ahí, la filosofía hazte con todos, aunque no todos los únimos tienen la misma personalidad. El resultado es bueno y no debe haber miedo a decir que bebe de Pokémon a ese respecto. En el combate las semejanzas son inexistentes, pero saber que tenemos un mundo enorme por explorar con un montón de criaturas para coleccionar incentiva la sensación de descubrimiento. A eso tenemos que sumar la gestión de recursos, elegir bien qué tipo de criaturas usamos y cómo aplicamos los hechizos. No vale solo con tener un nivel alto.

Y hablando de mundo, el mapamundi y su estructura es muy parecida a lo que llevamos viendo desde la época de los 16 bits. Posición aérea con diferentes emplazamientos donde nos esperan nuevas ciudades, mazmorras y batallas entre medias con las que conseguir nuevos únimos o mejorar de nivel los que ya tenemos. Subir de nivel solo con los combates estrictamente necesarios está bien medido, una curva de dificultad notable que en ningún momento experimenta picos demasiado altos; de hecho, Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca es un juego más cercano a lo fácil que a los más difíciles del género, sin lugar a la duda.

El problema, tal como anticipábamos antes, es precisamente ese sistema de combate tan poco ambicioso. Las primeras horas, tras aprender qué y cómo se lucha, vemos que no va más allá y repite una serie de cánones básicos donde, al final del día, terminamos repitiendo estrategias una y otra vez. El hecho de ser en tiempo real suma a reducir esa monotonía, pero es un arma de doble filo si no se hace con las garantías que ofrecen otras propiedades intelectuales. Level-5 no lo hizo tan bien poco cabía esperar a este respecto, pero no es grave por lo bien que funciona todo lo demás.

No te pierdes, pero tampoco tienes la sensación de estar inmerso en una aventura lineal. Su historia está aderezada de sorpresas, secretos y personajes cuyo diseño e desbordante de originalidad. Un videojuego mágico que se queda sin el apellido Remastered en Nintendo Switch, aunque no hemos notado que sea un juego de hace seis años.

Un ejemplo de cómo hacer un buen port

El port es excelente, si nos ceñimos a valorar el trabajo de adaptación únicamente. En modo sobremesa luce a 720p sin ningún tipo de problema; de hecho, hicimos la comparación en directo con la original de PS3 y no notamos cambios apreciables a la vista. Si acaso, pequeñas mejoras en Nintendo Switch en la interpretación de algunos colores primarios, aquí más cálidos. La tasa de imágenes por segundo es 30, sin ninguna caída y con unos tiempos de carga que tampoco son apreciables a nuestro criterio respecto a la solución original de Sony.

Permitidnos añadir algo que, esperamos, sea de vuestra utilidad en lo estrictamente referente al modo portátil, que es donde se esconde el atractivo de esta versión del título. Hemos podido analizarlo tanto en Nintendo Switch (modelo original) como en Nintendo Switch Lite. Las diferencias en hardware no existen, pero sí en el tamaño de la pantalla. La primera muestra el contenido en 6,2” y la segunda en 5,5”. En ambos casos se ve de maravilla. No es un port donde se sacrifique resolución; de hecho, se ve a 720p en la mayoría de circunstancias. Menús, interfaz y elementos en pantalla se ven con nitidez, mucha nitidez, algo que hemos agradecido especialmente y que juega a favor de la experiencia de usuario. Sin duda, si lo que te movía a la compra del juego era su rendimiento en portátil, no lo duces: el trabajo aprueba con nota.

Hemos realizado este análisis a través de un código digital para Nintendo Switch suministrado por Bandai Namco.

CONCLUSIÓN

Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca es un JRPG tan especial como imprescindible para amantes del género. Su historia está contada con mucho mimo y con respeto tanto al universo de Level-5 como a los cánones cinematográficos de Studio Ghibli. Un juego tierno, que se ve de maravilla en Nintendo Switch tanto en modo portátil como en sobremesa a pesar de no superar los 720p/30 FPS y que mantiene los valores de producción de la obra original de PS3; a destacar, las composiciones sonoras de Joe Hisaishi y un doblaje al japonés de sobresaliente. Los problemas son los mismos que en el original: un sistema de combate algo simple y sin demasiada profundidad. Su historia, sin embargo, es un gancho al que es difícil ponerle alguna pega. Una compra sin fallo.

LO MEJOR

  • Adaptación excelente del juego original de PS3
  • Resolución 720p/30 FPS caídas en modo portátil
  • Mantiene el doblaje al japonés y al inglés
  • Valores de producción de película

LO PEOR

  • Su sistema de combate, demasiado simple
  • No alcanza 1080p en sobremesa
8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.

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