Más y mejor

FIFA 20, ya lo hemos jugado: realismo por bandera

Visitamos Berlín para tomar una pequeña demostración de la modalidad clásica de FIFA 20, la nueva entrega de la aclamada serie de EA Sports.

Fútbol. Para muchos, el opio del pueblo; para otros, el combustible que les permite despertarse todas las mañanas. Cada año la rivalidad en el césped se traslada también al terreno virtual, donde japoneses y canadienses se miden por demostrar quién manda. Durante los meses de verano, ambos se encuentran en su particular pretemporada. Hoy le toca el turno a FIFA 20.

Este día dedicado a Electronic Arts nos deja impresiones de sus dos grandes vertientes: el 11 contra 11 clásico y el inédito modo Volta. Mientras que para leer nuestras sensaciones sobre el fútbol callejero tendréis que esperar un poco, del modo tradicional os contaremos todos los detalles a continuación.

Comportamientos coherentes

Sam Rivera, productor jefe de las últimas entregas, abre la presentación con un factor clave: la inteligencia artificial. Acudir a una preview de FIFA siempre es una ocasión digna de vivir a poco que estés familiarizado con su fórmula. La compañía utiliza siempre ejemplos reales para comparar lo que ocurría y lo que ocurrirá dentro del videojuego, lo que facilita el poder asimilar el grado de mejora. Por otra parte, cuando se habla estrictamente de nuevas técnicas o situaciones trasladadas de la vida real, se proyectan highlights de YouTube con las típicas baterías de vídeos recopilatorios sobre los grandes jugadores. EA Sports es muy fan de Neymar, puesto que no han sido pocos los años en los que se ha utilizado como referencia. Eso sí, siempre en su etapa en el Santos.

Volviendo al tema que nos compete, el equipo ha tenido como obsesión el pulir los comportamientos de los jugadores en la cancha. En los últimos años, sobe todo en esta generación, se veían unos futbolistas que pensaban más rápido de lo que haría una persona normal, cambiando de postura en cuestión de segundos sin seguir la tan cacareada coherencia de movimientos. Esto ha cambiado completamente en FIFA 20, donde se acerca todavía más a un partido de carne y hueso.

Junto al comportamiento, Sam incide en la necesidad de que los futbolistas dejaran espacio para que fluya el juego, logrando aumentar el número de encuentros 1 vs 1. Lo cierto es que no eran pocas las veces en las que veíamos un jugador rival pegado a nuestro cogote cual imán se tratara. Al no cesar la velocidad, se hacía un tanto incómodo crear jugadas. Este año nos encontramos un fútbol de creación, de masticar cada jugada como si fuese la última. Podemos extraer dos lecturas: por una parte, los que gustan de recrearse en filigranas y cabriolas verán mejor recompensada su habilidad, mientras que el ritmo del juego se ve penalizado en lentitud.

Algo que sacaba de quicio a más de uno era la constante necesidad de nuestros jugadores de romper la pizarra, sobre todo en defensa. Muchas veces, centrales y centrocampistas no seguían a rajatabla su posición en el campo en eventos de transición, fallo que podía propiciar un gol en nuestra contra por un desajuste que se escapaba de nuestro alcance. La mejora de comportamiento llega también a este aspecto, y creednos cuando os decimos que la diferencia es sustancial. Por fin el trabajo en el vestuario hace mella en el terreno de juego.

Habilidad por encima de todo

Las sensaciones tras seguir su trayectoria en el último lustro hacen pensar que poco a poco FIFA se va convirtiendo más si cabe en una experiencia que requiere habilidad. Su curva de aprendizaje va tomando una linea mucho más complicada de asimilar durante el paso entre conocer sus mecánicas y la manera en la que se pueden aprovechar. De esta forma, toma sentido la incorporación de los nuevos sistemas de tiros libres y penaltis.

En el caso de las faltas con barrera, ahora tendremos una serie de efectos que elegir previos al tiro. Por ejemplo, si queremos colocar un tiro con efecto hacia la parte izquierda de la derecha, tendremos que realizar el mismo movimiento con el stick derecho. Al realizarlo, el jugador comenzará la carrera hacia el balón; durante ese periodo tendremos que tener en cuenta el tempo del tiro para concluir si el disparo es bueno o no. No todos los movimientos con el stick derecho son efectivos, por lo que tendremos que medir si la situación es conveniente o no. Sin olvidar, por supuesto, el objetivo blanco que servirá como guía para la trayectoria. Lo mismo ocurre con los penaltis, un sistema que a priori parece sencillo pero que en la práctica requiere de cierto bagaje.

Otro de los puntos tratados fueron los tiros de calidad. Todos los que hayan pasado un poco por el competitivo sabrán que la mayoría de estas acciones finalizaban en gol. De hecho, en Fifa 19, con la inclusión del tiro de precisión, llegaba un punto en el que se escapaba nuestra capacidad de poder defender algo así. De aquí nace la probabilidad de error, un efecto que hará que no siempre coloquemos el balón con la efectividad a la que estábamos acostumbrados. No alcanza los niveles de exigencia en colocación a los que llega PES 2020, pero sí es cierto que está algo más igualado.

Rivera, en entrevista a MeriStation, lo explicaba así: “Este año, lo que tiene sentido en términos de fútbol, un tiro raso con curva, por ejemplo, tiene que ser fácil, pero los tiros difíciles en la vida real tienen que ser difíciles también en el videojuego, ya sea si el balón te viene botando o vas a realizar una volea. Si la pelota está frente a mí detenida, el tiro tiene que ser muy consistente y debe terminar en gol la mayoría de ocasiones. Por tanto, es simple: lo que es fácil y difícil en la vida real también debe serlo en FIFA”. En cuanto a las finalizaciones exactas, nos explica que han tenido muy en cuenta lo que los usuarios les han trasladado durante el pasado año. “Era fácil que te saliera un resultado verde, sobre todo para los jugadores habituales”, confiesa. “Hemos ajustado el tempo para que sea un desafío lograr un disparo perfecto, al mismo tiempo que reducimos la probabilidad de éxito cuando sale naranja o rojo”.

Además del refinamiento del active touch system, sistema que mejoraba la elección de la animación del jugador en todas las circunstancias que recibía la bola, se ha incluido la posibilidad de elegir la posición de la pelota cuando está en nuestro poder, el típico movimiento de colocación previo al disparo. Si pulsamos el gatillo izquierdo mientras movemos el stick derecho en cualquier dirección, arrastraremos la pelota al lugar elegido, lo que amplia el control que tenemos sobre el esférico tanto para amagar como para, naturalmente, meterla entre los tres palos.

La búsqueda del realismo

Toda la media hora de presentación se puede resumir en el ladillo que da pie a este párrafo. Más que nunca, desde EA Sports se encuentran inmersos en la búsqueda por alcanzar el máximo realismo posible. Quieren que los más mínimos detalles sean representados en la parcela virtual, lo que nos lleva a otra de las claves de FIFA 20. Rivera nos pone múltiples ejemplos entre el pasado año y el actual sobre el impacto de las estadísticas de los jugadores. La demostración se realiza con Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo, dos de los máximos exponentes en sus posiciones.

Hasta el momento, el ritmo y la velocidad determinaban si un jugador podía o no superar al rival, sin que incidieran otros elementos que deberían intermediar para dar con el resultado de la jugada. Ahora, tanto el dribling del atacante como el desparpajo del defensa al interceptar el balón serán parte activa en la ecuación. Por más que la velocidad de Cristiano sea mayor que la del capitán del equipo merengue, Ramos podrá interceptar el balón en una situación normal. En cambio, si Cristiano logra zafarse, no tendrá impedimento posible. Las posibilidades son variadas, a la par de justas.

La defensa manteniendo el gatillo también será menos efectiva por la reducción en el nivel de asistencia de la IA. Lo cierto es que en la práctica hemos visto que se comportan parecido a lo que estábamos acostumbrados, cuesta pillarle el punto a una defensa que parece no haber encontrado el equilibrio perfecto entre control del usuario y efectividad.

La compañía confiesa que el comportamiento del balón hasta el momento no era el más realista. Según han podido saber de manos de la comunidad, daba la sensación de que se deslizaba por el campo, y tampoco se comportaba todo lo bien que debería al recibir el impacto de las botas. FIFA 20 rompe con lo experimentado hasta el momento, incluso podríamos decir que es el cambio más notorio de esta entrega. Encontramos un balón impredecible por momentos, un balón que bota más y que logra comportarse como lo haría en un partido real. La batalla por la física más realista está en su punto algido.

Se echa en falta poner hincapié en los porteros, los cuales siguen la linea impuesta desde principios de generación. Pese a que Sam nos comenta la inclusión de nuevas animaciones con el fin de hacerlos más completos, la realidad es que falta incidir en mayor detalle. “Una de las cosas que nos comentó la comunidad es que en el 1 vs 1, el portero suele realizar el mismo movimiento con el brazo, y en la mayoría de ocasiones empujaba la pelota hacia fuera de manera poco realista. Estamos trabajando para que las acciones de reacción se realicen con la coherencia de la vida real”, explica. Pese a que todos los años les mejoran un poco, la realidad es que siguen siendo la nota negativa de su conjunto.

Junto a la mejora de las capacidades del cuero, FIFA 20 deslumbra en el tiempo en reacción de los jugadores. Otro de los compromisos de este año es la reducción del input lag, es decir, del tiempo que tarda el jugador en asumir la acción que le hemos ordenado. Si bien durante la charla con las diapositivas ya se veía que iban en serio, no fue hasta cuando nos pusimos a los mandos cuando por fin comprobamos que se había hecho realidad. Es todo un gustazo poder jugar al primer toque, o poder apurar hasta el último momento para cancelar un movimiento. Son mejoras que no agolpan portadas y que sin embargo crean un producto mucho más sólido.

Primeras impresiones

En general, las primeras impresiones que nos llevamos de FIFA 20, como no podría ser de otra forma, son positivas. Decimos esto porque EA Sports ha colocado el listón en un lugar difícil de alcanzar, y a poco que se mejore la fórmula ya crea un producto que satisface a sus seguidores acérrimos. Aunque, eso sí, hay todavía algunas dudas que deberían ser pulidas en el este último mes y medio previo a su lanzamiento. Nos referimos a la reducción de la velocidad de los partidos, acompañada de los espacios (excesivos, para nuestro gusto) que dejan los rivales. Entendemos las razones tras ello, pero creemos que todavía se puede encontrar un punto intermedio.

Como decíamos unos párrafos atrás, los porteros siguen sin estar a la altura del lugar en el que se encuentra la marca. Konami ha puesto mucho empeño en ello durante el último par de entregas, y fue una de las cosas que más destacamos en nuestras recientes impresiones de PES 2020. De cara a la nueva generación se deberían esforzar en mejorarlos.

Tal como decimos esto, no podemos dejar de alabar las mejoras en el balón, el tiempo de reacción y el comportamiento de los jugadores. Por fin los equipos se sienten compactos y fieles a lo que les dicta la pizarra. Encontramos un título justo en la mayoría de apartados jugables, un piropo que habla por si solo. Está por ver los cambios que el estudio introducirá en las próximas builds. Hasta entonces, el futuro de FIFA 20 parece brillar una vez más.

FIFA 20

FIFA 20, desarrollado por EA Sports y editado por Electronic Arts para PC, PlayStation 4, Xbox One y Switch, es una nueva entrega de la celebrada saga futbolística con las mejores ligas, clubes, jugadores y estadios junto a los ya clásicos modos historia y Ultimate Team. Gracias al motor Frostbite, FIFA 20 te muestra las dos caras del deporte rey: la prestigiosa competición profesional y el fútbol callejero más auténtico en la nueva experiencia EA SPORTS VOLTA.

FIFA 20

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