Cuando las batallas perdidas no lo son tanto

La marca Xbox: sobre el Ave Fénix y la bendita competencia

Microsoft ha perdido de forma clara la batalla contra Sony en esta generación, pero el increible trabajo realizado marcará el devenir de la siguiente

Microsoft presentó en el pasado E3 su propuesta para la próxima generación. Lo hizo, sorprendentemente, de forma algo descafeinada: nombres propios de la industria alabando las mareantes cifras de Scarlett y rematando el supuesto envite con unas imágenes renderizadas de Halo que no hacían justicia a las palabras vertidas segundos antes. Y lo tenían todo de su parte para una conferencia histórica, con el terreno allanado en cuestión de relevancia por la ausencia de una Sony relajada y sin nada que ofrecer tras la errática presentación del año pasado. Aún así, nos encontramos ante los últimos compases de una generación injusta con Xbox que apunta a una nueva era de esplendor en la próxima que está por llegar. Recapitulemos y veamos el porqué.

Cuando Microsoft lanzó Xbox 360 en 2005, en Sony, cuya PS3 iba a llegar con muchos meses de retraso son respecto a su competidora, soltaron aquella desafortunada frase de infausto recuerdo. En palabras de Kaz Hirai: "La próxima generación empieza cuando nosotros lo digamos". La marca Playstation se había convertido en sinónimo de videojuego, con un triunfo sorprendente e incontestable de la recién llegada PSX y una PS2 con más de 150 millones de máquinas vendidas a la que ni pudo arañar la primera Xbox. Pero Sony se durmió embriagada por los laureles del éxito ¿Qué ocurrió? Que en aquel año de ventaja mucha gente se dio cuenta de la excelente labor que estaba realizando Microsoft. Es más, esa sensación se acentuó cuando la máquina de Sony desembarcó por fin entre 2006 y 2007.

¿Os acordáis? El precio de PS3 se disparó hasta los 600 euros aupado por el novedoso lector Blu Ray, su rebelde e ingrata arquitectura hacía que los superventas Third Parties lucieran mucho mejor en la más amigable 360, su retrocompatibilidad pasó a mejor vida en la versión Slim para abaratar costes, su servicio online no podía competir con el de una consola que había depurado y potenciado el excelente legado de la primera Xbox, los increíbles exclusivos de los que hacía gala estaban a la altura de los de 360, no por encima… Sony no alcanzó en ventas a Microsoft hasta que la generación llegó a su fin, y hablamos de una diferencia que se mueve únicamente alrededor de un millón de máquinas.

Llegamos al prelanzamiento de Xbox One. Es ahora Microsoft la que da pasos en falso, tantos que cae al suelo antes de llegar a la línea de salida. Es posible que Sony tuviera en mente un trato abusivo con respecto al usuario en la línea del que hizo gala la compañía de Redmon (salvo la obligatoriedad de adquirir Kinect, esto es, conexión a internet cada 24 horas para poder utilizar tus juegos, trabas para prestarlos a familiares y amigos…), pero fueron listos y se mantuvieron detrás y a cierta distancia apuntando todo lo que estaba creando crispación en la comunidad mientras la One se llevaba los golpes.

-Borra esto. Madre mía, ¿has visto las reacciones? Borra esto otro también.

Xbox One hizo de globo sonda a PS4.

Para cuando se lanzó la consola en 2013 la cabeza de Don Mattrick, su máximo responsable, ya lucía en una bandeja de plata (que Zynga se llevó para casa) y las trabas puestas por la comunidad habían derivado en un radical giro de timón. La One se estrenó libre de problemas pero con el daño ya hecho. Llegó muerta al mercado tras una de las peores estrategias comerciales que se recuerdan en el sector.

Lo que vino después es igualmente digno de estudio. Ni mas ni menos que una consola resurgiendo de sus cenizas a base de esfuerzo y sacrificio. Con Phil Spencer al mando (un tipo que da la impresión de que es imposible que le caiga mal a alguien) ha llegado la siempre ansiada retrocompatibilidad con generaciones anteriores, la potenciación de las bondades del Live (además de que funciona como una roca en el online, no olvidar nunca esos juegos mensuales que no se prestan al suscriptor, al contrario que en PS4, aquí se le regalan), un Game Pass que huele a futuro con títulos de estreno y los imprescindibles del catálogo, el Xbox for Windows 10 que afianza sólidos puentes entre comunidades y consola y una versión Pro de la máquina que deja en pañales a la competencia. Por no hablar de ese lector 4K que está ahí desde el principio en cada encarnación de One y que ha hecho que personas ajenas al mundillo se hayan hecho con la consola cuando estos reproductores todavía tenían su precio por las nubes.

El público ha ido volviendo poco a poco a la marca Xbox y su reputación a día de hoy en la prensa y en la comunidad es impecable. Si bien la guerra actual está perdida, con un pastel del que se lleva la mitad PS4 y un resto que tiene que compartir con la imparable Switch de Nintendo, se ha marcado el rumbo para la que vendrá. El penúltimo órdago se daba en el E3 de 2018, con la adquisición de esos prestigiosos estudios que se dedicarán a nutrir de juegos exclusivos el catálogo de la próxima generación, una de las cosas más criticadas en la actual. Y sí, hablo de exclusivos aunque se trate de títulos que se compartan con el PC. Aquí la competencia directa es Sony, y el entorno de los ordenadores personales ha sido siempre, antes incluso de que llegara la primera Xbox, territorio Microsoft. Hablamos de un ecosistema con las ventajas que ello conlleva.

A estas alturas y con la mirada puesta en la próxima generación de consolas, estoy convencido de que será una buena época para los jugadores. Porque todo lo logrado por Xbox en el presente no solo va a beneficiar al usuario de la consola de Microsoft, obliga a Playstation a no quedarse atrás en el futuro. Por ejemplo, con lo bien que le ha venido a Sony en ventas un amplio catálogo de PS3 para remasterizar en PS4 ¿Alguien duda que la retrocompatibilidad anunciada para PS5 tenga su origen en los pasos dados en ese sentido por Xbox One? Sí, aun siendo harto complicada la compatibilidad de PS3 en PS4 por la comentada complicación que suponía la programación para la primera. De PS4 a PS5 será casi un paseo, pero ahí están las cifras que se han puesto en juego este último lustro que tantos dividendos ha dado a Sony. Si hay algo más vital que el dinero para una compañía eso son los clientes que te proveen de él. Al igual que en el inicio de la presente generación, cuando Sony apuntó los errores de su rival con respecto a la comunidad de jugadores, libreta en mano está haciendo ahora lo mismo con sus incuestionables aciertos. Eso, amigos, se va a traducir en ventajas para el usuario de a pie, para vosotros y para mí, para todos. Bendita competencia.

Firmado: un usuario de PS4 y Switch.

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