Fiebre samurái

Onimusha: razones y motivos para la ausencia y el regreso de la saga

Este mes llega a tiendas Onimusha Warlords, un remaster del clásico de Capcom que trae de vuelta a uno de los juegos de samuráis más importantes del sector.

Al hablar de los juegos que salen en enero, por lo general son dos los nombres que a todos se nos vienen a la cabeza. Resident Evil 2 Remake y Kingdom Hearts 3. Sin embargo hay muchas más propuestas con las que inaugurar el año, como el retorno de Tales of Vesperia...  y otro regreso, el de la saga Onimusha.

Es inexplicable, pero han tenido que pasar más de 13 años para volver a ver el nombre de Onimusha en un calendario de próximos lanzamientos. Inexplicable porque la franquicia fue una de las más representativas de PlayStation 2, de las más queridas y exitosas. El juego original, Onimusha Warlords (2001), fue el primer juego de PS2 en vender más de un millón de copias, el primer gran éxito de la consola, y llegó cuando nadie aún era capaz de anticipar el brillante futuro de la misma, que había aterrizado en tiendas apenas un año antes.

Una de las grandes sagas de Capcom

A Warlords le seguirían Onimusha 2: Samurai's Destiny (2002), Onimusha 3: Demon Siege (2004) y Onimusha: Dawn of Dreams (2006). El fervor por la franquicia era tal que Capcom se atrevió con un juego de estrategia por turnos, Onimusha Tactics (2003), y otro al más puro estilo Super Smash Bros., Onimusha: Blade Warriors (2003). 

Aquello se saldó con seis juegos de la saga y más de ocho millones de unidades vendidas. Ninguna entrega de la serie principal bajó del 80 en Metacritic (86, 84, 85 y 81 respectivamente) y todos sirvieron de ejemplo a juegos posteriores. Shinji Mikami reconocía en su día que la inspiración para Resident Evil 4 "vino de jugar a Onimusha 3", y juegos como Shadow of Rome y Genji: Dawn of the Samurais siempre admitieron ser herederos suyos.

¿Por qué semejante sequía?

Son muchos los motivos que podrían darse para explicar el vacío dejado por la saga entre 2006 (Onimusha: Dawn of Dreams) y 2019.

Por un lado habría que citar la llegada de la nueva generación en 2005 (Xbox 360) y 2007 (PlayStation 3). Como contábamos en nuestro artículo "Capcom: caída y resurrección de la gigante japonesa", para la compañía no fue fácil aquel cambio de consolas y se sumergió en una locura compuesta, en lugar de por pesadillas, por juegos menores y secuelas.

Pero a lo explicado en dicho artículo, donde contamos por qué hubo una época en la que Capcom necesitó subsistir a base de spin offs de Mega Man, Monster Hunter y Resident Evil, también habría que sumarle la fuga de talentos de la compañía por aquel entonces. Entre ellos estaba el de Keiji Inafune, diseñador de Mega Man, productor de Dead Rising y Lost Planet... y creador de Onimusha.

Capcom no pensaba en la saga, las voces que podían habérsela recordado habían abandonado... y su porción de pastel en el género de los hack and slash se la repartieron sin remilgos entre God of War, Ninja Gaiden y Bayonetta.

Hubo una excepción en el año 2012, Onimusha Soul. Un juego para navegadores que acabó teniendo una versión para PlayStation 3 y que dada su calidad, aquí no aceptaremos como animal de compañía. Sería manchar el honor y el nombre de la saga principal. Miren al neuralizador, por favor.

¿Qué podemos esperar del regreso de Onimusha?

Por desgracia no podemos esperar un remake, pues Capcom aseguró no tener recursos para hacerlo, pero al menos sí que podemos contar con una remasterización, que llegará este 15 de enero y parece ir a estar a la altura, con un precio justo incluido, 19.99 euros.

Entre sus novedades, este remaster nos permitirá manejar a nuestro protagonista con el stick analógico (función que originalmente no llegó hasta el tercer capítulo de la saga), contará con un modo fácil para los menos acostumbrados a los clásicos de época y traerá mejoras visuales, tanto de resolución y framerate como el habitual formato panorámico, en detrimento del usado por entonces en las míticas teles de tubo. Capcom ha vuelto a grabar las voces y la banda sonora, para la que también se ha tomado la molestia de componer nuevos temas.

¿Pero qué pueden esperar los que nunca la probaran? Como se demostró análisis tras análisis, mucho más que acción. La saga cuenta con unas cinemáticas y una historia muy por encima de la media de entonces, y no es solo acción. Está repleta de puzles y hasta cuenta con pequeños toques de survival horror (esas mazmorras plagadas de Genma y rastros de sangre...). Pero, si hubiera que destacar algo sería esa ambientación cautivadora, situada en el periodo Sengokui Jidai de Japón, una época feudal donde distintos señores de la guerra combatieron entre sí para unificar al país bajo una misma bandera.

El juego es un hack and slash de cámaras fijas (para uno de sus creadores nació para ser "un Resident Evil de samuráis") y cuenta con dos personajes jugables, armas físicas y magia, distintos cofres que van desbloqueando nuevas, así como armaduras y poderes para las espadas (imbuirlas de fuego o de luz, por ejemplo). Una gran variedad de enemigos y, aún mejor, de jefes finales con su propia cinemática y modo de luchar, deparando en duelos memorables.

Onimusha tenía en definitiva, un gran sentido de la epicidad. Uno podía sentir el poder de su espada y la tensión de enfrentarte a los grandes antagonistas del protagonista... y de la historia. Una experiencia de acción que dieciocho años después del primero (y trece del último) aún exuda adrenalina y cuyo remaster ojalá sirva de antesala a un Onimusha 4.

El mejor modo de empezar "el año de los samuráis", en el que también se espera a Nioh 2, Sekiro: Shadows Die Twice y Ghost of Tsushima.

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