Spider-Man
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Carátula de Spider-Man

Marvel's Spider-Man, análisis

Sergi Blanch motenai

Uno de los juegos exclusivos más esperados de PS4 llega esta semana. Hemos trepado todos los muros de Manhattan para contaros cómo es el regreso al videojuego del héroe arácnido.

Hubo una época no tan lejana en la que hablar sobre juegos basados en películas o superhéroes era casi carne de même. Sus análisis, casi un castigo al redactor. Y eso es porque generalmente eran títulos basados en una franquicia conocida que aprovechaban el tirón comercial del cine para “pescar” en el público generalista unas ventas - y muchas veces bastante generosas - que muy difícilmente se defendían de cara al consumidor de videojuegos más exigente. Proyectos llevados a cabo con escaso margen de tiempo, dotados de presupuestos poco generosos y descuidando por completo esa faceta de la marca, como si el videojuego no importara de cara a cuidar o manchar el buen nombre de una licencia.

De esto han sido culpables tanto Marvel como DC por igual, pero salvo alguna que otra muy deshonrosa excepción, queremos creer que con este Marvel’s Spider-Man se apuesta definitivamente por aspirar a la excelencia, por seguir en la línea de la calidad de títulos como los de la serie Batman: Arkham, pero con una identidad propia. Este título que hoy nos ocupa, esta nueva entrega de uno de los más importantes iconos de Marvel, es tal vez el mejor Spider-Man que hemos visto en muchos años y probablemente el que hayamos visto nunca.

Un gran poder…

El peso de esta responsabilidad se ha confiado a Insomniac Games que, a pesar de no tener el caché de otras compañías como Rockstar o Naughty Dog, lleva 25 años aportando juegos y haciendo grande a la marca PlayStation con nombres de la talla de Spyro, Ratchet & Clank o la estupenda saga Resistance. Y su escarceo con Microsoft de hace unos años culminó con un notable Sunset Overdrive que, estando lejos de ser el vendeconsolas que nos intentaron vender, sí fue un título repleto de oficio y de fondo de armario para Xbox. ¿Y qué ha hecho Insomniac con nuestro trepamuros favorito? Pues ha tomado una aproximación relativamente conservadora, creando un juego de mundo abierto clásico (de los de montones de iconos en el mapa) que rodea una campaña principal muy cinematográfica de entre 15 y 20 horas de duración. No existe un contador oficial de tiempo incluído en el juego pero para sacar el platino, que requiere completar absolutamente todo al 100%, hemos invertido no menos de 30 o 35 horas; eso sin incluir el tiempo que hemos empleado, simplemente, disfrutando mientras paseábamos en red por Manhattan.

Y es que uno de los núcleos fundamentales sobre los que gira la experiencia de este Marvel’s Spider-Man es precisamente las sensaciones que uno tiene al manejar al hombre araña por Nueva York. Es algo en lo que prácticamente coincidimos todos los que hemos podido probar el juego en mayor o menor medida: balancearse en red no se hace pesado en ningún momento, ni tan siquiera tras decenas de horas al mando. Incluso pudiendo utilizar viaje rápido por el mapa, es sorprendente la cantidad de veces en las que hemos decidido ir en red de A hacia B por el simple placer de hacerlo. Es la casi perfecta fusión entre el “realismo” de la física del personaje y la facilidad con la que resulta llevar a cabo los movimientos.

El éxito reside en hacer fácil, natural y creíble algo tan increíble como perseguir un coche que va a toda velocidad rodeando el Empire State. Consiste en hacer entender al usuario, en apenas unos minutos, que si no hay paredes, no hay red de la que colgar. Que si el edificio está a la derecha, no se puede girar a la izquierda. Que se puede dejar espacio a la habilidad y a la creatividad del jugador pero a la vez ser accesible para todo el mundo casi de forma instantánea. En definitiva, navegar en red es una experiencia en sí misma, casi un juego en sí mismo. Un muy buen juego, además.

Pero lo cierto es que desplazarse por Manhattan, por importante que sea, está al servicio de la campaña principal, una experiencia que representa el corazón del título. Marvel’s Spider-Man es un juego cánon, aunque no del universo que hemos visto en Homecoming o en el MCU en general. Pero al ser cánon se nota que se ha puesto especial interés en hacer partícipe al espectador del peso de lo que supone ser uno de los héroes favoritos de Nueva York; en especial algo que siempre se ha recogido en los cómics pero se ha trasladado muy mal en los videojuegos: la dificultad de Peter Parker para mantener una vida medianamente normal y hacerla convivir con su alter ego enmascarado. Parker ya no es un aprendiz de héroe, por así decirlo. Tiene 23 años, es ocurrente y observador, trabaja en una empresa de implantes prostéticos y lleva bastante tiempo luchando por mantener su ciudad a salvo mientras lo compagina con su vida personal y familiar.

Peter ayuda a su tía May a llevar un refugio para la gente sin techo y sigue teniendo problemas para pagar el alquiler, a pesar de que su alter ego goza de más de 15 millones de seguidores en sus redes sociales. Y además tiene que lidiar con el constante acoso que el legendario J.J.Jameson le realiza desde su podcast. Aunque hace tiempo que no habla con MJ, su chica de siempre, todo parece ir mejor tras enfrentarnos y encerrar a Kingpin, dueño y señor del crimen en la ciudad. Pero, a partir de ahí, la cadena de acontecimientos que se desatará llevará a nuestro héroe a enfrentarnos a algunos de los villanos más emblemáticos que ha tenido nunca el trepamuros.

Un Spider-Man con toque Batman

No es un secreto que la saga Batman popularizó una tendencia en el mundo del videojuego sobre cómo afrontar las peleas cuerpo a cuerpo. Y por poco que se haya visto de la jugabilidad de este título, a nadie escapa de dónde procede su inspiración. Los combates en Spider-Man beben bastante de la franquicia de Rocksteady, utilizando el sentido arácnido sobre cuándo es el momento óptimo para esquivar el daño que proviene de los enemigos. Spider-Man siempre esquiva, al contrario que Batman, con lo que las luchas se desenvuelven con mucha más movilidad. Porque, al contrario que Batman, Spider-Man sí tiene superpoderes y vale la pena usarlos. Insomniac ha creado un combate muy ágil, muy rápido, en el que los enemigos nos atacan distanciados los unos de los otros y en los que es importante moverse con rapidez de un lado a otro. Hay bastante variedad de enemigos pero nada que no hayamos visto hasta el momento en otros juegos (enemigos que bloquean todos los ataques frontales y otros que los repelen, otros que son inmunes a gadgets, algunos que llevan armas a melee, rifles, lanzacohetes, etc.), y el juego premia mucho el combate aéreo, llevando los enemigos al aire y haciendo los combos allí.

A medida que combatimos aumentamos una barra de focus que utilizamos para hacer ataques especiales y a medida que ganamos puntos de experiencia podemos invertir en múltiples mejoras que nos ayudarán a despachar enemigos con mayor facilidad. En casi todo momento podemos interactuar con elementos del escenario para utilizarlos contra nuestros adversarios, a modo de arma improvisada. Y a las malas, hasta utilizar a nuestros propios adversarios como arma, mientras nos dirigimos al siguiente enemigo o esperamos la siguiente oleada. Dicho esto, la cámara no siempre parece jugar a nuestro favor; es frecuente que tras una ejecución a un malvado con efectos de sonido y enfoque a lo Michael Bay, se nos sitúe en una posición desfavorable para seguir con el ritmo del combate y dependamos exclusivamente de nuestro sentido arácnido para esquivar y volver a encontrar la fuente del problema que antes teníamos localizada sin problema. En algunos mapeados la navegación cuando se pelea contra muchos enemigos desde distintas alturas tampoco funciona a la perfección y otras veces, aunque las menos, la inteligencia artificial ha decidido ignorarnos y dejar de atacarnos por completo.

Problemas menores en un combate que resulta muy variado por la cantidad de posibilidades pero que no goza de la profundidad de otros títulos ni de su dificultad, por defecto ajustada a un nivel muy asequible y pensada para un jugador de título generalista poco exigente en este sentido. Especialmente durante la campaña principal es muy muy muy difícil morir ni tan siquiera en encuentros contra un “boss” y en el nivel más alto de los tres que se incluyen, aunque en el parche del día 1 está previsto añadir uno superior para aquellos que busquen un reto de verdad. Es tan fuerte el intento de Insomniac por evitar la frustración del jugador que, incluso si fracasamos a mitad de un evento, aunque dure un par de minutos, se nos recompensa con la experiencia acumulada hasta ese punto.

El combate no es lo único inspirado en la saga Batman. Existen escenas o encuentros de “sigilo” que siguen el mismo patrón y Spidey estará armado a su vez con múltiples artilugios que bien podrían haber salido de la cueva de Bruce Wayne y que acompañarán a sus legendarios lanzarredes. Ya sean bombas de red, minas de redes o drones araña, nuestro arsenal va aumentando a medida que suben los niveles y adquirimos monedas de distintos tipos. A eso podemos sumarle alguno de los más de 25 trajes que se pueden desbloquear del universo Spider-Man, la mayoría de ellos con un poder especial asociado para utilizar en momentos de apuro y con ranuras a las que equipar habilidades que podemos comprar durante la aventura.

Es una auténtica pena que ninguna de esas cosas, ni gadgets, ni trajes, ni habilidades… sea necesaria para completar el juego, excepto el lanzarredes tradicional que tenemos a nivel 1. Se podrían haber diseñado encuentros mucho más imaginativos contra jefes o subjefes con los que usar estas posibilidades, en lugar de básicamente esquivar y utilizar X objeto del escenario. Entendemos que esto es una decisión de diseño voluntaria de Insomniac y francamente nos parece una posibilidad desperdiciada que hubiese añadido un poco de color a los combates.

Manhattan: el icono

Tal vez esa decisión venga motivada por tal y como se ha organizado el mundo abierto de Manhattan; como adelantamos al principio, Marvel’s Spider-Man es el reflejo de la mayoría de los juegos de mundo abierto hasta hoy, desde el primero de los Assassin’s Creed hasta un Mad Max, por citar dos ejemplos. Hay montones de iconos en el mapa que inteligentemente se van desbloqueando poco a poco según progresamos en la campaña para evitar abrumar al jugador, pero lo cierto es que entre coleccionables que encontrar, misiones secundarias, bases enemigas que eliminar (enfrentamiento contra oleadas de adversarios), fotografías que realizar, retos que completar, minijuegos que solucionar… hay contenido suficiente para doblar la duración de la campaña. Este contenido, a excepción de unos pocos casos, es poco imaginativo y en la mayoría de casos se hace bastante repetitivo; por ejemplo, solamente de eventos “dinámicos” que se activan al ir en red por la ciudad y que consisten mayormente en eliminar enemigos agolpados en un sitio, hay más de 170. Y eso es necesario para conseguir el 100%, que a su vez es necesario para conseguir todos los trajes. Obviamente es contenido completamente opcional porque, como hemos dicho, prácticamente nada de lo que consigamos fuera de la campaña tiene incidencia alguna dentro de la campaña, pero es importante que el usuario lo sepa.

Dicho lo cual, a nivel técnico y artístico el juego roza un gran nivel. La interpretación de los personajes principales, la puesta en escena, las cinemáticas… También podemos apreciar el cambio que sufre la ciudad a lo largo de la aventura, como luce en distintos momentos del día y la noche, etc. A pesar de que el juego rinde por debajo de lo presentado en los primeros avances, el resultado sigue siendo sobresaliente; en una PS4 convencional, eso sí, el juego tiende a sufrir en exteriores y cuando nos movemos a altas velocidades. Hay bastantes dosis de popping, con objetos apareciendo de la nada a una distancia moderada de nosotros y a nuestro gusto se abusa del motion blur bastante a menudo, pero hay que tener en cuenta que podemos desplazarnos por toda la ciudad sin ni tan siquiera un momento de carga, lo que no es tarea fácil.

La representación de la ciudad se nos ha antojado bastante realista, con movimiento constante por donde quiera que se vaya: gente trabajando en las calles, haciendo yoga en el parque o pidiendo un taxi. O pidiéndonos un selfie, que también ocurre. Nos hubiera gustado un poco más de interacción con el entorno, la verdad, pero desconocemos si no se implementó por cuestiones técnicas o simplemente no hubo tiempo para más.

CONCLUSIÓN

Estamos ante probablemente la mejor entrega de la franquicia Spider-Man en muchos años. Tal vez una entrega que por fin le hace justicia por la cantidad de detalle, de inversión y de cariño que se ha puesto en ella. No es el juego definitivo del trepamuros sin lugar a dudas y, aunque parezca algo negativo, significa que hay espacio para que nos sorprendan con una segunda parte, un Arkham City que venga a mejorar el Arkham Asylum que lo precedió. No dudamos de que si se acaba de pulir la dinámica de los combates, se mejora la interacción con el mapa, se proporciona mayor variedad a los encuentros con pelea fuera de la historia, se añaden mecánicas más interesantes a los combates en la campaña principal… en definitiva, se busca con un poco más de ahínco una personalidad propia como juego al margen de la personalidad propia que destila el protagonista, es muy posible que se pueda conseguir el paso que le falta para alcanzar la excelencia. Hasta entonces nos tendremos que conformar “simplemente” con el gran juego que es hoy Marvel’s Spider-Man, que no es poca cosa. Un juego que sin duda alguna merece terminarse hasta el final y quedarse incluso un poco más.

LO MEJOR

  • Navegar en red por Manhattan
  • Una campaña cinematográfica inmersiva
  • Técnicamente a un gran nivel
  • Algunas secundarias merecen mucho la pena
  • La personalidad de Peter Parker

LO PEOR

  • La repetitividad de muchos eventos
  • Mecánicas de grandes combates un poco descafeinadas
  • Poca interacción con el entorno
8.7

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.