Shenmue I & II
Shenmue I & II
  • Plataforma PC, PS4, XBO
  • Género Acción, Aventura
  • Lanzamiento
  • Desarrollador d3t
  • Texto Inglés
  • Voces Inglés
  • Editor SEGA
  • +12
Carátula de Shenmue I & II

Shenmue I & II, análisis

Ramón Méndez

La comunidad ha ganado la batalla y por fin tenemos entre nosotros las remasterizaciones de Shenmue I+II. ¿Están a la altura de la franquicia?

Empezar un análisis de Shenmue la friolera de 17 años después del lanzamiento del último capítulo que vio la luz de la franquicia es, cuanto menos, una sensación extraña y un momento que se antoja histórico. Sobre todo porque, durante esos 17 años, los aficionados a la franquicia vimos cómo la tercera entrega nunca llegaba a nuestras manos a pesar del final abierto de Shenmue II. Precisamente, fue la insistencia de los aficionados y las numerosas campañas de apoyo al juego que se organizaron lo que consiguió que, en el E3 de 2015, por fin se anunciase el tan deseado Shenmue III. A partir de ahí, los aficionados volcaron sus fuerzas en conseguir un remaster de las dos primeras entregas, para que los jugadores que no pudieron disfrutarlas en Dreamcast pudiesen hacerlo en condiciones ahora y disfrutar de las posibles nuevas entregas sin perderse en la historia. Si hoy estamos haciendo este análisis es gracias a una victoria de la comunidad.

Antes de nada, queremos destacar dos cosas. En primer lugar, que en este análisis tan solo vamos a hablar de la remasterización como tal. Para más información sobre los juegos en sí mismos, os recomendamos los análisis que publicamos en su momento de Shenmue y Shenmue II (tanto en Dreamcast como en Xbox), así como el especial Redescubriendo Shenmue que publicamos en 2012, el Memory Card 6 dedicado a Shenmue de 2015 y el reciente 6 claves para (re)descubrir Shenmue que publicamos este mismo año en cuanto se anunciaron estas remasterizaciones. Y como nos vamos a centrar exclusivamente en estas remasterizaciones, queremos dejar claro que la nota numérica que estáis viendo también tiene mucho que ver con la calidad de las mismas.

Regreso a Yokosuka

La franquicia Shenmue es de sobresaliente alto y casi perfecta, un pedazo de historia viva de los videojuegos que ha trascendido a su época y ha puesto un listón tan elevado que aún nadie ha conseguido igualar casi dos décadas después. Sin embargo, estas remasterizaciones dejan una sensación de haberse quedado a medio gas. De hecho, durante el período de análisis se han ido publicando varios parches para ir puliendo cosas que aún estaban algo verdes, por lo que el presente texto se escribe a partir de la versión más reciente del juego y con el estado actual de la versión a la que hemos tenido acceso, que suponemos que será la que recibirán los jugadores el día de lanzamiento. A lo largo de este proceso hubo errores muy graves (pitidos en vez de música, máquinas del salón recreativo que no funcionaban, etcétera), pero en los últimos parches se han ido corrigiendo las cosas más graves y suponemos que seguirá siendo así durante las semanas venideras. Si se arreglan más cosas, puesto que aún quedan unos cuantos bugs a tener en cuenta, revisaremos el análisis convenientemente.

Una de las grandes dudas sobre estas versiones remasterizadas giraba en torno al apartado gráfico, pero lo cierto es que no había nada que temer porque Shenmue era una bestia técnica en su momento y ha aguantado perfectamente el paso del tiempo. Con unos pocos ajustes, tales como la eliminación de dientes de sierra o limpiar un poco las texturas, se consigue que luzca bastante digno en pleno 2018. Como es lógico, hay algunos detalles que envejecieron mejor que otros, de tal modo que algunos modelos de personajes secundarios llevan mal el paso del tiempo y otros aún aguantan el tipo de maravilla. No se han pulido cosas como el popping del que adolecían ya los originales y, sobre todo, se han trabajado bastante poco las escenas de vídeo.

No solo tienen importantes franjas negras (verticales a los lados en Shenmue, verticales y horizontales en Shenmue II), sino que en ocasiones se vuelven tan oscuras que no se distingue bien lo que está ocurriendo. Son casos puntuales, pero que desentonan y afean un poco el acabado general de la producción, que se antoja algo descuidada en este aspecto. Lo mismo podría decirse del apartado sonoro, donde se han arreglado con parches algunos problemas muy graves pero aún tenemos momentos en los que, en ocasiones (por suerte no muy numerosas), falla la música de fondo o no suena un efecto de sonido. Estos efectos suelen fallar en los QTE, lo cual provoca que no escuchemos el sonido de éxito y acaba siendo algo desconcertante para la propia experiencia de juego.

Especialmente preocupante es el tema de las voces, puesto que tanto en japonés como en inglés tienen una calidad bastante baja. No se ha cuidado lo más mínimo el sonido de las pistas de audio y, al trasladar las voces directamente de la versión de Dreamcast, el efecto es de baja calidad, de tal modo que las voces suenan muy sucias y, sobre todo, provocan un contraste importante con respecto a la banda sonora, que sí ha sido cuidada y suena de maravilla. En general, aunque el juego básico aguanta muy bien el tipo, el acabado general se nota apurado y da la sensación de que d3t, el estudio que se encargó del port, no sabe rematar la faena. Lo mismo les pasó con el remaster de Burnout Paradise hace tan solo unos meses, que también se antojaba apurado y con la ley del mínimo esfuerzo.

Margen de mejora

Todo esto es algo que se plasma también en el terreno jugable. Shenmue fue concebido con un mando de Dreamcast en mente, el cual tan solo tenía un joystick, y en este remaster no se ha cuidado demasiado la adaptación a mandos con dos joysticks. Intentar controla la cámara puede ser un suplicio en algunas ocasiones y, sobre todo en interiores, es fácil marear al personaje intentando que se coloque en un determinado punto o que realice una acción concreta. En ese aspecto, recomendamos encarecidamente ignorar el joystick de la cámara (salvo en la vista en primera persona, obviamente) e intentar jugar con la idea de tener un control tanque de la época. Esto es menos notorio en los combates, donde el sistema de Virtua Fighter se antoja más fluido y satisfactorio, y en Shenmue II, que fue portado en condiciones a Xbox en su momento (año 2002).

Es preciso destacar que algunos de los cambios que se realizaron en el juego son positivos. Por ejemplo, el nuevo menú del jugador es realmente satisfactorio, pudiendo salvar en cualquier momento, realizar diversos ajustes en las opciones, revisar el inventario, la colección de objetos, etcétera. Ha sido completamente remozado y el juego sale ganando con el nuevo aspecto que se le plantea. Sin embargo, no se ha aprovechado para pulir un elemento que puede estropear la experiencia de juego de una manera notable: el viaje rápido. Cuando salimos de casa cada mañana, se nos presenta un menú de viaje rápido para ir a Dobuita o a Sakuragaoka directamente, por ejemplo. Concretamente, el menú aparece automáticamente y, a veces, por instinto le estás dando hacia arriba (para acercarte a la puerta) o al botón de interactuar para abrirla y acabas viajando rápido sin querer (en el original no era tan fácil cometer este error).

La experiencia de Shenmue

Por desgracia, Shenmue no está pensado para viajar rápido. Shenmue II es bastante más propenso a que esta funcionalidad sea útil, pero la primera entrega está pensada como un tutorial y como una experiencia vital en un barrio pequeño y conocido, el entorno en el que creciste y en el que conoces a todo el mundo. Aunque tu objetivo sea ir a Dobuita durante gran parte del juego, es el día a día lo que le da interés a la experiencia. Salir de casa y cuidar al gato del templo junto a la niña. Estar paseando tranquilamente y que unos niños te metan un balonazo (en lo que es un tutorial de QTE disimulado dentro de situaciones cotidianas). Que un grupo de malotes estén molestando a una chica e intervengas. Incluso volver a casa en una época concreta y, en el parque, encontrarte a Nozomi.

Son todo ejemplos de cosas que no están dentro del guion principal, no son secuencias que se activen por defecto o de las que dependa el avance de la historia. Al revés, son situaciones que se presentan como cotidianas y que dan valor añadido a la producción, porque transmiten la vida cotidiana y el mensaje de que el mundo sigue girando pese a que para ti haya cosas más importantes. Con este viaje rápido, te puedes saltar sin problemas la gran mayoría de estas secuencias y situaciones, que se plasman como espacios en blanco en la agenda de Ryo. Y al saltarte un porcentaje importante del propio juego, los días se hacen interminables, puesto que llegas a Dobuita en cuestión de minutos de tiempo de juego y te sobra el tiempo para hacer cosas porque igual te tenías que pasar varias horas del día hablando con vecinos o ayudando a la gente. Precisamente, más que un viaje rápido, Shenmue I necesitaba la mecánica de pasar el tiempo rápido de Shenmue II, sin alterar el propio espíritu de descubrimiento y generación de rutinas del juego.

Esto lo comentamos, precisamente, desde el prisma de ser jugadores de antaño y haber disfrutado del original, de tal modo que sabemos qué nos estamos perdiendo. Para un nuevo jugador, nada en ningún momento le indica que esas cosas están ahí y el viaje rápido se antojará especialmente interesante para ahorrarse unos segundos… pero, al mismo tiempo, eliminará gran parte del encanto del juego y puede llegar incluso a hacerlo aburrido. Y lo comentamos, precisamente, a modo de advertencia ante la duda de cómo recibirán las nuevas generaciones esta franquicia. Sin lugar a dudas, Shenmue no se parece a nada que se haya visto en el mercado en los últimos años y, sobre todo, es un juego pensado para descubrir personalmente y avanzar muy poco a poco. Es importante tener claro que Shenmue I es un tutorial y que Shenmue II es donde se empieza a desarrollar la trama más en serio, así como que no hay que usar el viaje rápido y dejarse bañar por el universo que se nos presenta. Gran parte del encanto es, precisamente, sentirnos un habitante más de Yokosuka y de Hong Kong.

Llegar a conseguir ese efecto requiere que el usuario quiera sumergirse de verdad en la experiencia y, a día de hoy, la ausencia de tutoriales directos y explicaciones claras pueden echar para atrás a muchos usuarios. El proceso evolutivo de Shenmue se cuece a fuego lento, al estar planteado como una aventura larga y una historia dividida en varios capítulos, y la dejadez del port, sobre todo a nivel de control, puede provocar la desconexión de muchos usuarios. La obra maestra original sigue estando ahí presente y esta es la mejor forma de disfrutarla, pero también es una forma con mucho que pulir. Y aunque Shenmue II aguanta mucho mejor el tipo, en gran medida gracias al port original de Xbox, es preocupante que la dejadez en Shenmue I pueda suponer una barrera de entrada demasiado grande para los nuevos jugadores.

Como último punto, comentar que es una pena que el juego no llegue en castellano. Hay un selector de voces para inglés y japonés, así como un selector de idiomas a los que se les añade francés y alemán, pero no podremos disfrutar de esta aventura en nuestro idioma. Aunque el inglés del juego es bastante sencillo y fácil de comprender, esto es algo que puede suponer una barrera dura para muchos usuarios y que va a lastrar notablemente el acceso al juego. Una pena que se haya desaprovechado esta oportunidad de realizar un lanzamiento digno para que estas dos obras de arte atemporales lleguen a lo más alto y estén en boca de todos por su excelsa calidad, ya que la gente está hablando más de esta carencia de traducción que de la gran noticia que ha supuesto esta victoria de la comunidad para una franquicia que aún tiene mucho que ofrecer.

Nota: 7.5

CONCLUSIÓN

Shenmue I&II es un remaster que recurre a la ley del mínimo esfuerzo y, en ese aspecto, nos quedamos con ganas de más. Ya sin irnos a los extremos de un remake en condiciones (como el de Yakuza Kiwami 2, que recibimos este mismo mes), seguramente había estudios que podrían haber hecho un mejor trabajo que d3t, que en este 2018 nos dejó varios remaster que tienen bastante margen de mejora. Pero más allá de los defectos técnicos y de los errores de diseño puntuales, las dos primeras entregas de Shenmue mantienen muy bien el tipo y, cuando nos queremos dar cuenta, ya estamos otra vez explorando cada recoveco, hablando con todo el mundo, haciendo tiempo en el salón recreativo, comprando patatas para ganar juegos de Saturn o coleccionando figuritas. Aunque los años puedan pesar en algunos detalles del sistema de juego, la experiencia sigue siendo única en su especie y aporta muchas horas de diversión y una trama fantástica que te atrapa y de la que te sientes parte. Shenmue es una obra maestra atemporal que ha hecho historia en la industria del videojuego y ha dejado huella en infinidad de creativos (como David Cage), por lo que merece ser disfrutada por todo el mundo. Dentro de eso, este remaster, pese a distar de ser perfecto, es la mejor opción para sumergirse en este universo y disfrutar de un pedazo de historia viva del videojuego.

LO MEJOR

  • El regreso de dos obras maestras atemporales.
  • El espíritu y la narrativa del juego siguen siendo impresionantes.
  • La banda sonora sigue siendo una delicia para el oído.
  • Casi sin darnos cuenta, nos vuelve a enganchar durante decenas de horas.

LO PEOR

  • Ni voces ni textos en español.
  • El port da la sensación de haber sido hecho con prisas.
  • Mal adaptado a dos joysticks.
  • Bugs de diversa índole que esperamos se sigan puliendo en futuros parches.
7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.