La dosis de la felicidad en Wellington Wells

We Happy Few: Influencias de una felicidad artificial

Alejandra Pernias

Viajamos por la locura de We Happy Few y sus influencias a través de diferentes distopías. La felicidad en Wellington Wells tiene referencias muy clásicas.

Compulsion Games nos ha conquistado con alguna buena experiencia en esto de los videojuegos. Ahora van a regalarnos We Happy Few pero ya están curtidos en diseñar mundos fantásticos y plagados de decadencia. Contrast fue un título oscuro y misterioso que nos enganchó y que ya dejaba entrever las maneras del estudio. Distopía, caos y un argumento muy interesante en el que sumergirnos durante horas. Con los tráileres de We Happy Few nos hemos acercado a algo diferente. Ni disparos que se ciernen sobre nosotros, ni una velocidad frenética o un multijugador plagado de usuarios. Ni siquiera un Battle Royale con el que aniquilar a toda la gente infeliz de Wellington Wells. Tras un largo tiempo de espera, en agosto llega la locura de este mundo artificial.

La propuesta de Compulsion Games quiere que juguemos, sobrevivamos y también que hagamos una tarea de introspección. Los videojuegos han evolucionado para ofrecer mucho más y esta propuesta es un claro ejemplo de ello.

La familiaridad de We Happy Few

We Happy Few se anunció en el E3 del año 2016 y nos sorprendió. Sus escenarios y mecánicas nos recordaron de manera instintiva a BioShock. Este hecho es algo que se han esforzado en alejar desde el estudio. We Happy Few no tiene nada que ver con BioShock. Así lo explicaba Sam Abbott, director de marketing en Compulsion Games, en una entrevista para el medio Engadget: "Tengo que decir que BioShock no fue una inspiración directa, es solo que nuestros intereses siempre se han alineado con los juegos de Irrational Games (ya se hicieron las mismas comparaciones con Contrast). Es una referencia bastante desalentadora, dado que somos menos de una décima parte de su tamaño”.

Una vez que se pierden esos posibles prejuicios nos encontramos con un We Happy Few que bebe directamente de la literatura, aunque es obvio que ha aprendido de otros universos distópicos de los videojuegos. Sin influencias no se puede evolucionar y Compulsion Games ha dado vida, con mucha originalidad, a la ciudad más catastrófica que hemos visto en los últimos años. Su presentación tan directa y sin contemplaciones nos dejó muy intrigados. El proyecto se presentaba con una frase del final de la novela Anna Karenina de León Tolstói: “La gente feliz no tiene historia”.

Con esas palabras se describe a la perfección lo que ocurre en We Happy Few. Todos sus habitantes son drogadictos, incapaces de resistir el día a día sin tomar una dosis de Alegría. Sin esta sustancia las personas tendrían que enfrentarse a la realidad y no podrían soportarla. Por eso se ha instaurado una sociedad basada en la felicidad, si no eres feliz estás fuera del sistema. No hay ningún tipo de relevancia o de objetivo en la existencia de todas esas personas manipuladas por esa constante y falsa alegría. Si cuestionas las ideas de lo establecido, serás perseguido, aniquilado o exiliado.

Una distópica puesta en escena

Arthur Hastings está sentado en su escritorio, en una oficina con tintes británicos de los años 60. El despacho cuenta con todo lo necesario para desempeñar su trabajo, maquinaria de tubos de vacío para recibir mensajes, algo que recuerda a lo visto en Grim Fandango, y la tecnología para editar el periódico. No existe libertad de prensa, todo lo que se salga de la línea editorial de la felicidad será editado. Sin embargo, no se puede domar a la naturaleza humana con tanta facilidad. Arthur ve un titular con relevancia personal, otra empleada le interrumpe. Con una gran sonrisa en la cara, una de rigor mortis, le pregunta que si se ha olvidado de la fiesta de cumpleaños y que si no ha tomado su dosis de Alegría. Arthur no ha estado ingiriendo el narcótico y se ha empezado a cuestionar muchas cosas, pensar no está bien visto en esta sociedad que se ha establecido. Debe ocultarlo.

Se levanta de su silla y se dispone a ir a la fiesta del trabajo. Arthur va a pasárselo bien golpeando una piñata llena de colores, todo es felicidad. Golpea, golpea y golpea, salta confeti y dulces, en apariencia. Nada más lejos de la realidad, las manos de Arthur están manchadas de sangre y descubre a sus compañeros devorando una rata muerta. Perturbador, así es We Happy Few y todo lo que nos queda por descubrir en sus horas de juego.

Más allá de las apariencias y a lo que pueda recordarnos visualmente, todo engaña. La perfecta visión londinense de esta distopía se aleja de nuestra mente cuando leemos las palabras del director de arte, Whitney Clayton. En el medio The Guardian podemos comprender que las influencias artísticas provienen de una fábrica de gramófonos en Montreal, muy lejos de Gran Bretaña: “Las influencias incluyen The Prisoner, Clockwork Orange, Un Mundo Feliz, Doctor Who y Brasil", dice. "Y Blow-Up para la estética". Agrega que el juego tiene un área completa que es efectivamente un tributo a Dad’s Army y también hay mucho humor al estilo de los Monty Python".

Compulsion Games ha tomado todas esas referencias cinematográficas y literarias, les ha dado la vuelta y las ha convertido en algo caótico ambientado en una historia distópica alternativa. Querían crear una sociedad en la que todo el mundo se viese obligado a ser feliz, algo que parece la máxima meta de nuestra existencia como personas. Sin embargo, tenemos poca idea de lo que significa felicidad y eso se ve reflejado en el juego: "Así que desde allí, ese concepto me recordó a la película Hot Fuzz, y estaba pensando que parece ser un tema común en los espectáculos británicos. Hay un episodio de Los Vengadores, por ejemplo, llamado Murderville, que está ambientado en una idílica ciudad, pero hay oscuros secretos escondidos. Es un tema muy común, y me encanta. La gente está obsesionada con los modales y las apariencias, como en el programa Keeping Up Apearances, pero luego lo entierran todo por debajo ".

Un Mundo Feliz impuesto por la artificialidad

De todas las influencias que han dado forma a este juego, la novela de Aldous Huxley, Un Mundo Feliz es todo un pilar que sostiene la estructura. Las similitudes parece que han llevado a la vida al texto escrito por el británico en los años treinta. We Happy Few expone los principales temas del libro, así como la experiencia del mundo de Huxley y la narrativa de ficción. En el juego todo gira entorno a la droga Alegría, llamada Soma en la novela. En Huxley.com podemos entender todas las referencias que buscamos. Soma cura la melancolía y la depresión. En el libro se describe como una sustancia que tiene todas las ventajas del cristianismo y el alcohol pero sin sus efectos secundarios. En We Happy Few existe el mismo efecto con la Alegría, el nombre deja mucho más claro para que sirve el narcótico. El videojuego es menos correcto y mucho más explícito en ese aspecto, no hay contemplaciones.

Los llamados “downers” en el juego también podemos encontrarlos como referencia a Un Mundo Feliz, aunque con algunas diferencias. Recordemos que estas personas son las que no son felices y son arrastradas al aislamiento o incluso aniquiladas. Su aparición en la novela se encuentra en la Reserva Salvaje de Nuevo México en la que los no civilizados, es decir los que no se han sometido a la felicidad, pasan sus días. Estos exiliados se visualizan en los protagonistas de We Happy Few, aquellos que han dejado de consumir la droga y que empiezan a ver con claridad la realidad del mundo. También podemos encontrar la referencia en aquellos que no han soportado la droga y vagan por el mundo con una fuerte depresión que los vuelve agresivos por la culpabilidad que sienten.

Cuando la mente se aclara y queda fuera de influencias químicas hace mella el presente, lo que se está viviendo de verdad. Todo es artificial, no hay alma en la sociedad ni en los sentimientos porque todos se erradican si no son lo que se quiere imponer. El dolor y la angustia son algo tan necesario como la alegría para comprender el sentido de la existencia humana, para valorarla.

La violencia y la brutalidad del ser humano es algo muy presente en ambas obras. La felicidad no puede existir si estos dos matices de nuestra existencia no son controlados. Por ello, en Un Mundo Feliz existen los Feelies, espacios parecidos a teatros en los que los habitantes pueden ver y sentir en una pantalla los instintos más bajos de la naturaleza humana. El sexo o la violencia deben ser cosas impersonales alejadas de los pensamientos de la gente. En We Happy Few la violencia es una ilusión, un anhelo y el sexo no existe. La naturaleza humana se encuentra cohibida.

¿Recordáis a Arthur Hastings? Es uno de los protagonistas del juego. Si eres fan del misterio y la literatura de Agatha Christie el nombre debería resultarte familiar. Un pequeño easter egg para los aficionados a las aventuras del detective Poirot. Van a ser muchas las referencias que encuentra nuestra mente a lo largo de las horas de We Happy Few.

Las influencias como base, Facebook y Kubrik

Un mundo tan rico como el de este título desarrollado por We Happy Few se nutre de muchas bases. En muchas ocasiones nuestra propia mente ve referencias que tal vez no han sido intención por parte del estudio, pasa con cualquier obra y es una manera de enriquecer la experiencia.

En una entrevista para el medio Insidetherift, Alex Eptein, director narrativo del juego respondió algunas cuestiones interesantes sobre las influencias en We Happy Few: “La película de Michelangelo Blow-Up es muy importante para mí. Visualmente, La Naranja Mecánica de Kubrick y la película de Fahrenheit 451 de Truffaut también están dentro. Temáticamente, mi mayor inspiración es probablemente Facebook. Esta red social es un marco que presenta la vida de tus amigos de la mejor manera posible. La mayoría de las personas rara vez tienen un día realmente malo en Facebook; no se supone que expongas tus dudas o miedos, solo tus victorias y tu ingenio. Puedes llorar, pero solo para que tus amigos se sientan bien consolándote.

Alex Eptein también ha explicado que Un Mundo Feliz es una referencia para We Happy Few, aunque con algunas diferencias. La piedra angular es ese medicamente que tiene a todos absorbidos y fuera de la realidad. Respecto a la novela de George Orwell, 1984, otra de las distopías más famosas del siglo pasado, no hay influencias. Eptein explicaba que en We Happy Few no existe una sociedad que esté gobernada por un estado omnipresente como ocurre en la novela. Son los vecinos los que eligen al alcalde y corrigen tu mala conducta infeliz, ¿no era así?

El director narrativo detalla que en el juego nos encontramos con una sociedad de conformidad, sus habitantes se conforman con lo que hay, no buscan más allá. La curiosidad está coaccionada y casi extinta. No se preguntan si está bien o si está mal, si podrían ser más felices enfrentándose a la realidad o si merece la pena sufrir para valorar los buenos momentos. Eptein tiene otra gran influencia en su narrativa, Neil Gaiman. El escritor inglés padre de mundos como Stardust o Sandman también tiene su parcela de cimiento entre las influencias que han formado We Happy Few. La presencia de Gaiman es palpable por la decadencia del asunto en cuestión.

Cada cosa que ha leído Eptein tiene en realidad un hueco. El Flautista de Hamelin forma parte de este caótico mundo, también Los Piratas de Penzance o la leyenda de El Rey Arturo, Cabaret e incluso la política estadounidense con Watergate. We Happy Few es una mina de oro en cuando a referencias, algo que va a nutrir las horas de juego mientras exploramos y encontramos las piezas que los desarrolladores han ido esparciendo.

El creativo también ha comentado que el equipo no pretende dar ninguna lección sobre nada en concreto con el juego. No hay un mensaje sobre la sociedad hedonista y obsesionada con la felicidad en la que vivimos actualmente. Para Compulsion Games el juego no es una moraleja, se trata de una pregunta, una investigación sobre la naturaleza humana y sus razones. Las mismas preguntas nos surgirán mientras jugamos, nos hará pensar.

Supervivencia en Wellington Wells

La ubicación de We Happy Few nos llevará a vivir en la locura de Wellington Wells. Una isla que ha sido colonizada por la artificialidad de una alegría química en forma de píldoras. Si queremos conocer un poco más sobre la forma de vida de sus habitantes solo tenemos que acudir a Engadget. En algún lugar de la costa oeste de Inglaterra, de cuyo nombre casi nadie se acuerda por las pastillas previamente ingeridas, tendremos que sobrevivir. Los lugareños entonan las palabras con cierto deje de Somerset y los condados circundantes. En plenos años 60 la historia no ha sucedido tal y como la conocemos.

La Segunda Guerra Mundial se produjo como uno de los conflictos bélicos más importantes del siglo. Hasta ahí todo es familiar. Sin embargo, Estados Unidos no se involucró en la guerra y Alemania le ganó el pulso a Gran Bretaña. La consecuencia directa de esto fue la inevitable caída del país en la ruina máxima. Un reducto se negó a perecer, a abrazar el caos y la realidad, Wellington Wells. La isla se rindió ante la potente fuerza alemana permitiendo su ocupación durante varios años. Aunque no se trata de un concepto de ocupación nazi, We Happy Few solo toma parte del conflicto para afligir a sus habitantes hasta llevarlos al límite, las complejidades de la guerra quedan fuera.

Nadie recuerda la causa pero los alemanes abandonaron Wellington Wells. Para las personas de la isla esto fue “la victoria”. La máscara de la felicidad se materializó, literalmente, y acabó cubriendo las caras de los ciudadanos. Las caretas sonrientes se convirtieron en una prenda indispensable en el atuendo de los transeúntes. La droga llamada Alegría ya corría por las calles, todos felices y siempre sonriendo. Uno de los mejores síntomas es la pérdida de la memoria inducida por la química incluida en las píldoras.

Todo esto espera en We Happy Few, un mundo cruel disfrazado de felicidad en el que la alegría es la única forma de vida. No sabemos lo que pasó para el cambió en la actitud de los habitantes de Wellington Wells, desconocemos las razones que invadieron sus mentes para nublarles el juicio. O tal vez seamos nosotros los que tenemos una visión errónea de la realidad de la vida. Tal vez podamos encontrar respuestas indagando en los pasajes que se ocultan en sus horas de juego.

We Happy Few

We Happy Few es una aventura de acción en primera persona ambientada en una Gran Bretaña utópica de los años 60 a cargo de Compulsion Games para PCXbox One y PlayStation 4, un proyecto que nace vía financiación Kickstarter.

We Happy Few