Mario Power Tennis
Mario Power Tennis
Carátula de Mario Power Tennis
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Mario Power Tennis

José M. Fernández -SPIDEY-

Para algunos, el nuevo juego tenístico de Nintendo no es más que una actualización del ya clásico Mario Tennis de Nintendo 64. Para nosotros, Mario Power Tennis debe ser, simple y llanamente, un juegazo como la 'koopa' de un pino...

El lanzamiento de Mario Power Tennis es todo un acontecimiento. No se trata de uno de esos juegos que conmociona la industria del software lúdico, debido sobre todo al cada vez más claustrofóbico mercado en el que se mueve Nintendo con y para sus seguidores más fervientes, hecho el cual apenas se deja repercutir entre el resto de jugadores… Pero es indudable que esta nueva hazaña jugable de Camelot es toda una obra de arte del entretenimiento, lejos de porciones comerciales diversas, capaz de poner en jaque la calidad del ya clásico Mario Tennis que tantas y tantas horas de diversión proporcionó en Nintendo 64.

Parece que no, pero Nintendo ya está más que curtida en lo que a juegos de tenis se refiere. Retrocediendo mucho en el tiempo, ni más ni menos que allá por 1983, Nintendo regaló a los usuarios de la mítica NES (y seis años después en Gameboy) el simpatiquísimo y adictivo TENNIS, un cartucho que, con Mario ejerciendo de árbitro, prácticamente sentó las bases de lo que debería ser un arcade basado en el deporte de la raqueta. Imitado por Konami con su legendario Konami's Tennis o por Psion con el recordado Match Point, la obra de Nintendo permanecerá justificadamente en el olimpo de los videojuegos deportivos.

Tokyo Shoseki elaboró en 1991 lo que sería, hasta mucho tiempo después, el juego de tenis definitivo de Nintendo. Todo hay que decirlo, Super Tennis fue uno de los cartuchos más alabados de la primera época de Super Famicom, "el cerebro de la bestia". Puede que, en apariencia, el árbitro fuese nuevamente nuestro amigo Mario sin gorra, pero por lo demás, salvo por el buen hacer típico de la compañía, poco más tenía del "Nintendo way of life" esta pequeña joya de la programación. Hubo que esperar hasta finales de la siguiente generación para poder disfrutar nuevamente de un tenis cien por cien Nintendo.

Es por ello que la llegada de Mario Tennis en Nintendo 64 fue todo un hito. Los programadores de Camelot, desarrolladores de títulos tan populares como Golden Sun o alguna que otra entrega de Shinning Force, construyeron todo un mito de los juegos deportivos, adaptando el mundo creado por Miyamoto a unos fortísimos cimientos lúdicos que se basaban, como es lógico, en un partido de tenis. Y como es evidente, tras una metodología lúdica intachable y un apartado técnico a la altura de las circunstancias, Mario Tennis triunfó, del mismo modo que lo hizo su genial homónimo para Gameboy Color.

A día de hoy, y más aún teniendo en cuenta la escasez de juegos deportivos de calidad en Gamecube, la llegada de Mario Power Tennis ha transformado a cientos de usuarios en indomables impacientes, y más todavía a aquellos que disfrutasen antaño del tenis de Nintendo 64. Y al fin lo tenemos en nuestras manos, casi coincidiendo con el excelente Mario Golf Toadstool Tour. Sólo puedo decir que estoy deseando acabar el presente texto para volver a liarme a raquetazos con esta maravilla de Nintendo y Camelot… ¿juegas?

g  r  á  f  i  c  o  s
Comenzando fuerte, Mario Power Tennis nos obsequia con una intro de las que hacen historia. Ya no sólo por su apartado técnico (el largo y alucinante full motion video posee una intachable factura audiovisual), sino por la realización global de todo el cinema, dirigido con todo el colorido humor que siempre ha caracterizado el mundo de Mario. Increíblemente tronchantes las patochadas de Wario y Waluigi, dignas de visionarse una y otra vez.

Pero enfoquemos nuestros ojos al juego en sí. Ya desde el principio, Mario Power Tennis deja claras sus intenciones de trasladar el pintoresco mundo creado por Shigeru Miyamoto al terreno de la raqueta, con los inconfundibles diseños y colores que siempre ha caracterizado a Mario y su entorno. De hecho, y a riesgo de parecer demasiado extremo, el juego de Camelot es posiblemente el título que mejor ha reflejado toda la "filosofía Mario" de todos aquellos que han salido para Gamecube. Más que Mario Golf Toadstool Tour, más que Mario Kart: Double Dash… y más aún, diría yo incluso que Super Mario Sunshine.

El por qué de esta reflexión tan dramática reside en la altísima calidad del conjunto, que destila espíritu Nintendo por los cuatro costados. Casi podría decir que veremos a Luigi, Peach y Bowser en sus mejores versiones tridimensionales, a través de tres cómodas cámaras y movidos virtuosamente a sesenta constantes imágenes por segundo. Sí señores, porque como no podría ser de otra manera, los 60 Hz están tan presentes como el propio Mario.

Por momentos, parecerá que nos encontramos en plena Ciudad Delfino buscando soles, o entrando en la mansión de Luigi, porque algunos de los terrenos en los que disputaremos los partidos de tenis recrean con una fidelidad difícil de plasmar en palabras los escenarios de videojuegos tan queridos por nosotros como Super Mario Sunshine o Luigi's Mansion. Todos ellos con los múltiples efectos gráficos que en su día ayudaron a mostrarlos radiantes… desde las alucinantes luces y transparencias fantasmales del Luigi's hasta los asombrosos efectos del agua del Sunshine.

Luego están los golpes especiales, que nuevamente transfieren a Mario Power Tennis altas dosis de espectacularidad gráfica. Se dejan ver tras una pausa al más puro estilo Matrix para, después, desplegar todo el encanto de la mágica hazaña en cuestión, la mayoría de las veces tan exagerada como simpática. Y es que ver a Waluigi nadar por una pista acuática o los inventos de Wario para salvar la pelota son un auténtico despiporre y, de paso, auténticas virguerías técnicas.

En resumen, Mario Power Tennis posee el nivel técnico que se podía esperar de un producto "Mario". Camelot ha sabido aprovechar el hardware de Gamecube y ponerlo a la altura de las circunstancias, convirtiendo un simpático programa de tenis en todo un alarde visual al servicio de la jugabilidad.

a  u  d  i  o
El repertorio temático de sonidos más famoso después del diseñado por Ben Burtt para Star Wars está en todo momento presente en Mario Power Tennis. Los clásicos fx característicos del mundo Mario, que tantas y tantas veces hemos oído en decenas de programas, serán una constante que se mezclarán con los notables efectos usuales de un partido de tenis. Aparte, Mario y sus amigos nos congratularán con sus simpáticas voces, gritando todos ellos al más puro estilo de María Sharapova.

Los inconfundibles efectos sonoros, las ya carismáticas voces de los personajes y la rotunda claridad con la que se oye todo son auténticos baluartes de todo lo bueno que puede llegar a salir de nuestros altavoces con este juego en marcha. Y si a ello le sumamos la sobresaliente factura de todas y cada una de las melodías, podremos decir con total sinceridad que Mario Power Tennis suena a gloria…

El estilo musical está plenamente marcado por ese mil veces citado aire Mario, pero con una señalada personalidad que Camelot ha sabido imponer a base de taladrar nuestros oídos con nuevas hermosas y pegadizas melodías. A pesar de que en su gran mayoría suenan con una instrumentación que recuerda poderosamente a los mejores títulos de Super Nintendo (no en vano han sido realizadas usando el chip de sonido de Gamecube, nada de grabaciones en Cd ni nada por el estilo), el cien por cien de las músicas pueden presumir de partitura, gozando además de una sorprendente implantación en el juego, acoplándose perfectamente a lo que está ocurriendo en los encuentros.

De ese modo, en los encuentros de torneo nos amenizará una atractiva melodía, que cambiará en los tie-break a una frenética música que otorgará suspense al momento. Por otro lado, en escenarios temáticos como la Ciudad Delfino o la Jungla DK podremos oír respectivamente retazos de las bandas sonoras de Super Mario Sunshine o Donkey Kong Country, todo un puntazo. Y lo dicho, a pesar de ser melodías de chip, y aún con ese mérito, la banda sonora de Mario Power Tennis es rotundamente genial.

Por último, me gustaría citar el tema del doblaje al castellano. Que yo recuerde, pocas veces habremos podido oír nuestro idioma en un juego cien por cien Mario. La voz en cuestión es aquella que cita los datos del partido, el personaje que va ganando y tal… pero lo mejor de todo es que, posiblemente, el doblaje al castellano de Mario Power Tennis sea la mejor versión, con una voz tremendamente simpática y bien interpretada. Por encima de la italiana, alemana, francesa e inglesa, que conste en acta.

j  u  g  a  b  i  l  i  d  a  d
Bien es sabido por todos que las producciones de Nintendo cuidan ante todo la jugabilidad. Curvas de aprendizaje sencillas, controles sumamente accesibles y diversión a raudales… estas normalmente son las premisas que suelen regir la práctica mayoría de los videojuegos lanzados por esta gran compañía japonesa. Y es algo que llevamos comprobando desde aquel ya lejano Donkey Kong…

En este sentido, Mario Power Tennis no va a ser menos. Al contrario, el título de Camelot es toda una demostración del más claro concepto de lo que debe ser un videojuego. Pocas veces verás un programa tan adictivo reflejado en una metodología lúdica tan sencilla y bien plasmada. Algo tan simple como conjugar el estilo fantástico y caricaturesco de Mario y su entorno con una aproximada simulación tenística

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De hecho, Camelot inauguró esta jugada hace ya algunos añitos con el majestuoso Mario Tennis, que tantas y tantas horas de diversión otorgó a los usuarios de Nintendo 64. Y es que el título que ahora nos ocupa recupera las directrices de este último, mejorando la fórmula y renovándolo todo a través de un fantástico entorno audiovisual. Pero la pregunta es… ¿sigue vigente a día de hoy la jugabilidad de un programa como Mario Power Tennis?

Como el propio juego, la respuesta es bien sencilla. Mario Power Tennis engancha desde la primera jugada, con una curva de dificultad tan bien estudiada y un control tan intuitivo que a los fans sibaritas del tenis real bien les hubiese gustado que, tal que así, el juego fuese un tanto menos fantástico. Pero ese acercamiento a la realidad acabaría con uno de los mejores puntos de Mario Power Tennis, y esto es, los golpes especiales.

Además de los normales golpes cortados y liftados, con simples combinaciones entre el botón A y B podremos hacer globos, dejadas o mates. Aunque sin duda alguna, los recursos más alucinantes de nuestros tenistas vienen dados por los diversos poderes especiales a los que recurriremos en caso de desesperación u ofensiva directa. Tenemos para ello dos tipos de magias, una para el ataque (tan brutal que es capaz de aturdir al contrario) y otra para la defensa (capaz de salvar pelotas imposibles).

Con todo ello, la dinámica del juego es a partes iguales salvaje y estratégica. Ya no sólo vale el saber jugar bien al tenis y saberse mover con rapidez por la pista, sino que hay que dosificar los poderes de nuestra raqueta. Esta tarda un tiempo en recargarse para disponer de los súper golpes, y al usarlos o bloquear una magia rival, tendremos que recargar nuevamente la raqueta. Visto así, el uso y desuso de los golpes especiales es, aunque pueda parecer en un principio un punto algo frustrante, la verdadera salsa de Mario Power Tennis. Hará que nos alcemos de alegría o que tiremos el mando contra la pantalla. A destacar el hecho de que, a elegir, podemos jugar sin estos súpers o bien hacer que la CPU nos guíe haciéndolos automáticos.

Como hemos dicho antes, el resto del partido sigue más o menos los patrones clásicos de todo buen juego de tenis, tal y como los inaugurase Nintendo en su día con su clásico cartucho para Nes. El desarrollo en si es rápido y bastante ágil, en ningún momento transmite sensación de rigidez alguna, y eso sienta muy bien de cara a la jugabilidad. Puede que las continuas secuencias de los disparos especiales rompan un poco la continuidad de los partidos, pero por otro lado nos prepara de antemano para el golpe que se nos viene encima.

Las reglas de los encuentros siguen fielmente a las del tenis real, en cuanto a sets y puntos de juego, disponiendo de bastantes posibilidades de configuración de cara al usuario. Pero donde el título de Camelot vuelve a resaltar en lo fantástico y exagerado, es en los escenarios. Bien es cierto que existen decorados con pistas del todo normales, pero hay otros tantos, los llamados "amañados", cuya interacción con nuestros tenistas los convertirán en un reto en sí mismos. Desde Luigi's Mansion Court, donde los fantasmas nos lanzarán pieles de plátano; pasando por la Ciudad Delfino, con una lucha de barro y manguerazos de por medio; hasta llegar a la Fábrica de Wario, con molestas cintas transportadoras en plena pista.

No sólo hay variedad de pistas y situaciones diversas, sino que tenemos personajes a mansalva, cada uno con sus características especiales. Tenemos jugadores equilibrados como Mario y Luigi, técnicos como la Princesa Peach, Daisy y Shy Guy; jugadores potentes tales como Bowser, Wario y Donkey Kong; los más rápidos son Yoshi, Diddy Kong y Koopa; con picardía como Bowsy y Boo; e incluso los más defensivos, como es el caso de Waluigi, al que se le escapan pocas pelotas.

Tras estos personajes, Mario Power Tennis muestra su mejor cara con varios amigos en otros tantos mandos. En multijugador, detalle imprescindible para cualquier juego de tenis que se precie, Nintendo vuelve a demostrar que a veces valen más cuatro conectores en una consola que las infructuosas posibilidades online de algunos programas. Las batallas entre dos pares de jugadores son de lo mejorcito del momento, augurando tantas o más risas que las de ese clásico moderno llamado Super Smash Bros Melee…

Por su fuera poco, y dejando de lado las grandes posibilidades de los partidos de exhibición (a destacar también el brutal "duelo de objetos"), el modo principal para un jugador, el Torneo, es toda una gozada de lo más viciante. A pesar de no poder contar con un segundo jugador en los partidos de dobles (nuestro compañero será controlado por la CPU), los distintos alicientes que regalan los torneos serán pleno justificantes para golpear la raqueta una y otra vez con la única compañía de la consola. Estos alicientes se traducen en extras diversos, tales como escenarios o nuevos minijuegos.

Y es que los minijuegos son otra parte importante dentro de Mario Power Tennis. Convirtiéndose en todo un punto de referencia en su predecesor para Nintendo 64, estas pruebas son toda una selección de retos independientes capaces de tenernos enganchados durante muchas horas. También disponibles para poder participar hasta cuatro jugadores, tendremos pruebas en las que colorearemos con bolas de pintura, golpearemos fantasmas o venceremos a un terrible robot de Bowser.

En fin, ¿qué más se podría decir acerca de la jugabilidad de Mario Power Tennis? Pues que, si tienes una Gamecube, ya estás tardando en comprarlo. Si anhelas un juego que nuevamente te haga sentirte uno con tu consola, la obra de Camelot y Nintendo es para ti. Posiblemente, el mejor juego deportivo de tu consola… Juego, set y partido ;)

Comparándolo con
Mario Power Tennis no tiene rival en Gamecube. En todo caso, la referencia hubiese sido el ya añejo Mario Tennis de Nintendo 64, pero por circunstancias obvias, el disco de Camelot se queda en una cómoda primera posición. En otro orden de cosas, y salvando las distancias que da la fantasía del mundo de Mario, es un título perfectamente comparable a nivel jugable con el gran Virtua Tennis 2.

l  o    m  e  j  o  r

  • Como fantástico juego de tenis, es alucinante.
  • El apartado audiovisual exprime la Gamecube como pocos.
  • Los minijuegos y los extras.
  • Jugar con tres amigos.
  • Su curva de aprendizaje… de sencillo a reto considerable.

l  o    p  e  o  r

  • Las secuencias de los súper goles pueden hacerse pesadas.
  • A veces la CPU es un poco tramposilla…
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.