
The Last Express
The Last Express - Viena-Belgrado
Unas gotitas de Cruise for a Corpse. Añádase unos toques de Laura Bow. Un dedo de Doom. Añádase esencia de Myst-Riven. Agítese en una coctelera. ¿Qué sale?
VIENA-BELGRADO
Tras meter el huevo en el baúl, Robert sostiene una conversación con la Wolf, en su compartimento. Acude al comedor donde escucha como le comunican a Schmidt que su ligue no acude a la cita [Nota de El Bárbaro: tienes mis simpatías, kartoffen]
Lo principal viene ahora. Por el procedimiento habitual antes explicado, Robert se mete en el compartimento de su vecino bolchevique Alexander [el número dos] y le registra la maleta [encuentra un temporizador] y el libro Así habló Zaratrusta, de Nietsche, que contiene unas curiosas notas. Robert las recoge.
Pasada la estación de Galante acude a verlo a su compartimento Tatiana. Pasada Budapest Alexander quiere fugarse con ella. Peligro de bomba. A dormir.
Le despierta otro lío en los compartimentos rusos. Acude raudo de nuevo al vagón A, donde Alexander espira no sin antes advertir a Robert de que se lleva a Tatiana del tren. Bomba a la vista.
¿Os acordáis del panel de luces? Encima hay uno de fusibles. Allí Robert localiza, tras la puerta abierta de los fusibles, encajada tras unas tuberías, una cajita sospechosa que hace tic-tac.
Tras subirla un poco, usa una de sus cerillas sobre la tubería para encenderla, quemar el aislamiento eléctrico de los cables que sujetan la bomba y recoger la cajita. Para desactivar la bomba, hay que girarla 180 grados y quitar el pasador a las bisagras, y colocar el telegrama sobre los electrodos a la derecha de la esfera del reloj del tren, que por cierto, había desaparecido del salón de fumadores.
Tras acudir al salón de fumadores, Robert sostiene una animada conversación con el policía de la compañía del tren. Tras esto habla con Anna Wolf [la tiene muy impresionada... pero si desactivar bombas lo hago yo cada día] y se vuelve al compartimento... ¡¡¡Ay!!!
Situación: Robert está atado y amordazado. Hay que arrastrarse hasta recoger las cerillas, usarlas sobre el suelo para encenderlas y quemar las ataduras, liberándose. Luego tiene una pelea a puñetazos con el guarda cara de caballo con cicatriz [esquivad, pegad, esquivad, pegad...] y encuentra a la espía austríaca favorita suya, liberándola de sus ataduras.
Por el procedimiento habitual sube al techo del tren y se dirige hacia la locomotora.
En su camino se encuentra otro terrorista serbio [esquivar, pegar, esquivar, pegar...] y tras matarlo, oye un ruido a sable desenvainándose, encontrándose con la amiga de Milos soltándole algo en serbocroata [solo entendí Serska] antes de intentar rebanarle el gaznate [esquivar y si es un golpe bajo, pegadle... y estad atentos, cuando se tire al suelo -sobre todo tras el tercer porrazo que le deis- al suelo tiene que ir Robert también] tras lo cual el camino queda expedito hasta la locomotora. Pero antes hay que volver al interior y hacer tres cosas.
La primera es hablar con el jefe de tren para que haga marchar toda la gente del restaurante a sus compartimentos.
La segunda es recoger el huevo y esconderlo en la jaula del chucho, en el vagón de mercancías.
La tercera es desenganchar los vagones de pasajeros del resto del convoy. Desde el restaurante va al espacio entre vagones, observa el suelo, abre la tapa y los desengancha. Tras intentar razonar con Tatiana vuelve al techo del tren por el procedimiento ya conocido.
Salta sobre la locomotora y se encara a Milos, que resulta muerto. Luego Robert acciona la palanca a la izquierda para acelerar el tren. No es cuestión de que un general con nombre de base del Barça los atrape.