Shadow of the Comet - Segunda Noche

La solución a esta aventura de terror con perspectiva en tercera persona.

SEGUNDA NOCHE

Me encaminé al cementerio. Estaba determinado a acabar con las cuatro familias, y para ello era preciso encontrar las cuatro estatuillas, que suponía se hallaban en el sepulcro de Jonas Hambleton, el patriarca que sacrificó a su esposa por el favor de los dioses sanguinarios. De camino para allá encontré a Bishop, ante la farmacia. Hablé con él en tono compungido sobre el asesinato del día anterior El me suministró la llave del cementerio.

Tras penetrar en él, exploré un poco los nichos y tumbas, encontrando una barra de hierro y una cuerda. Al NE estaba una cripta imponente, probablemente, pensé yo, el mausoleo de alguien muy rico... y sólo había una familia que en el pasado había acumulado riquezas: los odiosos Hambleton.

Entré en ella. Una verja en su interior separaba la entrada del sepulcro de un insondable abismo. Abrí la verja con la barra de hierro y até la cuerda para poder descender por ella hasta el interior del sepulcro. Este formaba un laberinto lleno de puertas ocultas, trampas mortales y animales peligrosos que hube que sortear, aguzando el ingenio.

La primera barrera a mi avance era una verja con dos columnas, al N. de la primera estancia. Localicé dos estancias más, una de ellas accesible tras sortear un murciélago y unas lanzas, marcadas con unas máscaras grabadas en la pared. En cada una de ellas había sendas calaveras. Poniendo los cráneos en cada una de las columnas la verja se levantó, permitiendo mi avance.

Al N. de la verja evité pasar por el centro de la cámara: una trampa ocasionaba la muerte si se pisaba. Salí a otra estancia yendo al Oeste.

Una verja cerrada me impedía el paso hacia el Oeste. Fui al Sur y tuve que ir esquivando unas peligrosas tarántulas, hasta que casi accidentalmente pisé una baldosa. Oí la verja de la habitación del Norte que se habría. Así que allí me dirigí y crucé la verja.

Otra verja cerrada. Fui saltando sobre las nueve losas hasta que todas estuvieron apagadas, momento en que la verja se abrió.

Otro rompecabezas más difícil fue el siguiente. Cogí las estatuillas y las usé de modo que quedasen intercambiadas respecto a su origen (la estatua de la izquierda en el nicho oriental, la derecha en el occidental). Tras esto una puerta secreta se abrió en la cámara con las estatuillas. Y yo la traspasé.

Me encontré con otra verja cerrada. Fui hasta la cámara justo al oeste de la cámara cuya verja estaba cerrada. Dos ratas intentaban matarme, una persiguiéndome, la otra cortándome la retirada hacia la cámara de la que venía. Pisé una losa del suelo y oí el ya familiar ruido, así que salí por el N. para evitar la mordedura de las ratas, yendo a parar a una cámara al E. de la de las estatuillas. Una vez allí rehice el camino y crucé la verja otrora cerrada.

Tras pasar la última verja, seguí hacia el E. y luego al S.Varias cámaras peligrosas hallé aquí. La primera me arrastraba hacia un agujero conducente a un abismo insondable.

La otra contenía otra trampa en su centro y una verja cerrada al E. Más al Sur me esperaban unas arañas venenosas, otro murciélago y unas ratas asesinas, que se comportaban de modo parecido a las que evité antes. Nuevamente pisé una losa del suelo que bajó, y salí por el N. yendo a parar a la misma estancia cerca de las estatuillas.

Tras volver a la estancia con la trampa en su centro y la verja ahora abierta, la traspasé y me dirigí al N. Una verja cerrada y una nueva problématica. Numeré las losas según las veía así:


7 8 9
4 5 6
1 2 3

Pisé las losas en este orden, hasta que quedaron todas iluminadas: 3, 8, 1, 4, 2, 7, 6, 9 y la verja se levantó. Continué al N. pero otra verja bajada me impedía seguir más allá, así que descendí hacia el S. hasta hallarme en otra habitación que tenía un agujero atrayente. Tras pisar cierto punto cercano al agujero se abrió una puerta en el O. Entré y hallé otra losa para ser pisada. Tras lo cual ya puede atravesar la verja cerrada.

Seguí hasta hallar otra verja cerrada. Una mesa circular y tres carteles formaban un extraño mensaje que se leía yendo del uno al otro en el sentido de las agujas del reloj. Tras leerlo di tres veces la vuelta a la mesa del mismo modo hasta que la verja se abrió.

Tras éste último obstáculo, el camino estaba franco hasta Jonas Hambleton, el cual estaba VIVO a pesar de los años, guardando las cuatro estatuillas... Sin dudarlo, me apoderé raudo y veloz de las cuatro antes de que pudiera impedirmelo. Mientras, él se transformó en una horrible criatura que empezó a seguirme.

No había tiempo para pararse a pensar, pues me pisaba literalmente los talones. Salí de la estancia a toda velocidad, recorriendo marcha atrás todo el dédalo del sepulcro. En las encrucijadas tomé las salidas N, O, S, O, E hasta llegar a la cuerda, por la que trepé para salir de aquél pútrido mausoleo. Afortunadamente unas manos amigas me ayudaron a subir la cuerda, pues la carrera me había dejado sin aliento y la fiera bestia que era Jonas casi consiguió pillarme en la última sala.

La familia Webster me ayudó a salir del sepulcro. Me acompañaron a su humilde morada, en el interior del cementerio. Tras examinar las estatuillas observamos sus inscripciones, y tras encontrar, detrás de un cuadro, el dibujo del símbolo de la muerte, nos vamos del cementerio.

Antes de ir a por los Hambleton, para impedir caer en una emboscada, me dediqué a los demás: Tyler, Coldstone, Arlington. Con los tres el proceso fue similar. Tenía cuatro estatuillas. Al entrar en contacto con cada uno de ellos (Tyler y Coldstone en sus casas; Arlington en el granero tras su casa) usé una de las cuatro estatuas, e invoqué el símbolo de la muerte mediante una de las cuatro frases:


IAE YOG THU SOT
RLA GNA HAS TEP
NGH HLU KHU WIG
THO NYA CHT TUR

por orden, o sea, que la primera frase correspondía a la primera estatua, etc. Tras aparecer el signo de la muerte, entraba en él y volvía a usar la estatua. Debía hacerlo antes de que se desvaneciera la estrella o el muerto sería yo. Mas liquidé a los tres sin grandes esfuerzos.

Otra cosa fue exterminar a los Hambleton: Jonas, Wilbur y los nietos. No podía acercarme a su casa solariega pues estaban haciendo guardia. No podía enfrentarme a ellos frontalmente. Pero para eso tenemos la inteligencia.

Delante de Myers' encontré un gato famélico. Un poco de pez podrido obtenido del cubo de la basura de la tienda me permitió capturarlo. Entonces me dirigí a la parte posterior de la casa de los Hambleton y solté el gato ante el perro para que ladrase. Los Hambleton acudieron para ver qué pasaba, mas yo, dando un rodeo pasando por las casas de la Picott y del fenecido Jugg entré en la destartalada mansión de los Hambleton.

En la entrada cogí una lámpara de aceite, y abrí un arcón para encontrar una brújula. Teniendo cuidado de no enredarme en las redes, usé la brújula en el timón de la pared del fondo, y se abrió un pasadizo hacia el piso superior.

Este estaba lleno de trampas. Las evité y puse la lámpara sobre el hogar. Otra puerta secreta se abrió.

Ahora estaba en una especie de observatorio astronómico. Lógicamente, un especialista de las artes ocultas debería tener un estudio así. Hallé un interesante libro mágico que leí. En unos cajones encontré una manivela. La metí en el telescopio y aparecieron tres palancas. Usé la que estaba debajo de la luz y una esfera cayó en mis manos. La usé en el mapa estelar del fondo y el paso hacia otra habitación secreta.

Una estrella de la muerte dibujada en el centro de la cámara tenía a su vez una especie de altar de sacrificio. Usé la estatua y la frase que me quedaba, y aparecieron los tres miembros ¿vivos? de la familia. Fui capturado. Intentaron sacrificarme en el altar, pero fue un error, pues cuando Wilbur iba a asestarme el golpe fatal, yo rompí la estatua... y los cuatro, Jonas incluido, pasaron a la historia. Tuve que salir corriendo pues se había declarado un incendio al cual casi no sobrevivo, y, tras estar a salvo, sufrí otro desvanecimiento.