Juegos Invierno | Esquí de montaña

¡El relevo es bronce!

Cardona y Alonso redondean con otra medalla en la prueba por parejas, pese a un error que pudo costar el podio, los mejores Juegos de Invierno de España.

Milano Cortina 2026 Olympics - Ski Mountaineering - Mixed Relay Victory Ceremony - Stelvio Ski Centre, Bormio, Italy - February 21, 2026. Bronze medallist's Ana Alonso Rodriguez of Spain and Oriol Cardona Coll of Spain celebrate on the podium during the Ski Mountaineering - Mixed Relay Victory Ceremony REUTERS/Angelika Warmuth
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
Bormio Actualizado a

El pastel estaba horneado desde el jueves. Faltaba ponerle la guinda. Y eso es lo que hicieron Oriol Cardona y Ana Alonso este sábado, completando el oro y el bronce que se habían colgado en el esprint del skimo dos días antes con un bronce en el relevo mixto. La medalla que convierte esta edición de Milán-Cortina en la más productiva para España de las 25 celebradas hasta ahora de los Juegos de Invierno.

Nunca antes se habían sacado tres, con Pyeongchang 2018, cuando cayeron sendos bronces de la mano de Regino Hernández en snowboard cross y de Javier Fernández en patinaje artístico, como el estándar de productividad hasta la fecha. Pobre bagaje para el segundo país de Europa en altitud media (unos 660 metros), solo por detrás de Suiza, pensarán algunos. Y con varios matices, no les falta razón. Ante la falta crónica de instalaciones para los deportes de hielo y la concepción más recreativa que competitiva que se ha tenido tradicionalmente de los de nieve, ha tenido que entrar en el programa el skimo, que no necesita de enormes inversiones en infraestructura, que tiene su CAR en la montaña, para elevar el techo invernal del país.

Ya había ofrecido la primera jornada con dos medallas de toda la historia española en esta variante y el tercer metal estaba prácticamente cantado dado el historial de la pareja en liza. Antes de este nuevo éxito, Cardona y Alonso habían sido campeones de Europa (2024) y plata mundial (2025) juntos. Si no podía darse del todo por zanjado se debía al hecho de que comparecían en la prueba la dupla que les superó hace unos meses en el certamen global y hace unas semanas en la Copa del Mundo de Boí Taüll, los franceses Anselmet y Harrop; la suiza con Jon Kistler y Marianne Fatton (bronce entonces pero junto a Robin Bussard), y otros binomios que, avisaba el seleccionador nacional Toti Martín en la previa, también tendrían algo que decir, como los italianos Boscacci y De Silvestro, matrimonio, o los austriacos Hiemer y Verbnjak.

También a que esta es una prueba más compleja, que implica dos vueltas por cabeza al circuito, cada una con dos subidas y dos bajadas, y por tanto una transición, volver a poner las pieles a los esquís, que no ocurre en el esprint. En definitiva, más cosas que pueden salir mal. Cardona y Alonso, que habían dedicado su entrenamiento del viernes a trabajar precisamente eso, lo tenían todo bien atado.

Llegada la hora, la carrera, que arrancaba con una primera posta femenina, salida en masa, se configuró de salida como un pulso entre Harrop y la alemana Paller. Había que esquiar con cabeza, sin dejarse influir por la estrategia de las rivales, haciendo gala de la la sangre fría que le había dado a Alonso el bronce individual. La granadina salió séptima de la primera transición y avanzó un puesto en el descenso. La segunda fue rapidísima. Se calzó las pieles de nuevo como alma que lleva el diablo y encaró la segunda ascensión solo con Harrop, que empezaba a abrir hueco, por delante. El oro se ponía caro y además, cuando tocaba dar el primer relevo a Oriol, las pieles ya no querían entrar.

El de Banyoles saldría cuarto a su posta, con 17 segundos por recuperar respecto a Anselmet. El objetivo más factible estaba en el suizo Kistler, al que fue rebañando segundos en cada subida, en cada escalinata, con esos pulmones prodigiosos que disfruta. Era un pulso titánico sin perder de vista al francés. Había rebajado cuatro segundos la diferencia con él cuando volvió a pasarle el testigo a Alonso. Esta, visiblemente derrengada, sostuvo todo el tiempo que pudo el mano a mano con Fatton por la segunda posición, pero acabó cediendo y se desmarcó unos metros. Mantener el bronce, con el oro y la plata ya imposibles, estaba en manos de Cardona.

Salió quinto a la última vuelta. Aún había esperanza porque es el mejor en esto, como quedó demostrado el jueves, pero el guion reservaba un giro inesperado a España. Alonso se había saltado la marca que delimita la zona de la última transición, un error que se penaliza con tres segundos en el crono. Lo supo instantáneamente y lloró desconsolada tras dar el relevo. Incluso con eso, Oriol tenía margen para recuperar y lo hizo. Entró en meta con casi siete segundos sobre el estadounidense Cameron Smith una vez aplicada la carga extra que les correspondía por el fallo. Más que suficiente. Ana corrió a abrazarle. Merecían un final feliz a estos Juegos, especialmente ella por todo lo que ha tenido que atravesar para estar presente, y lo tuvieron.

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