ATLETISMO

Un diamante de altura

Celia Rifaterra Placed tiene el récord de España Sub-16 con 1,77m, tres centímetros más que Ruth Beitia, y con 16 años recién cumplidos ya ha saltado 1,81.

Un diamante de altura
RFEA

"No me obsesionan las marcas, yo salto sin pensar mucho en fijarme objetivos aunque obviamente siempre intento saltar lo máximo", asegura Celia Rifaterra Placed (Madrid, 4 de octubre de 2004), a AS. Su tranquilidad es pasmosa a la hora de hablar de números, esos que marcan los resultados de un atleta y que en el caso de esta saltadora de altura de 16 años la sitúan en una proyección sin límites al analizar lo ya conseguido. Tiene el récord de España Sub-18 con 1,77m, tres centímetros más de lo que saltó en su día a esa edad la leyenda Ruth Beitia. Y con 15 años aún, Rifaterra (aunque en 2020 ya cuenta como categoría Sub-18) se elevó por encima del 1,81 en el Campeonato de España absoluto donde rozó la medalla de bronce (acabó empatada con la tercera aunque con más nulos y por eso fue cuarta).

"Mi llegada al atletismo fue por mis amigas, no tuvo que ver con mi pasado familiar aunque como tenía mucho tiempo libre mis padres me dijeron que debía apuntarte a algún deporte. Y el salto de altura fue porque en la escuela a la que iba (A. D. Marathon) hacíamos un poco de todo y vieron que en esta especialidad tenía buen bote. Antonio Gil me descubrió al ver que se me daba bien y con él empecé a entrenar mejor. Al año siguiente, con 13, ya empecé a competir más en serio", explica Celia que esconde en sus palabras un talento innato para esta especialidad ya que apenas lleva tres años tomándoselo más o menos en serio: "Ahora estoy entrenando tres días: lunes, martes y jueves. Supuestamente también los viernes, pero ese día me lo salto a veces... (ríe)".

Celia Rifaterra en acción.

Estudiante de 1º Bachillerato Ciencias Sociales en el CAR de Madrid, Rifaterra cuenta con una tradición deportiva, y especialmente atlética en sus genes: "Mi madre competía en natación y mi padre estuvo en la selección juvenil de voleibol. Además, mi abuelo hacía atletismo en pruebas de velocidad, mi tío José compite en vallas y sigue participando en categoría veteranos y mi tía Alicia de joven tuvo el récord de Madrid de marcha. También mi bisabuelo estuvo ligado al atletismo como atleta y directivo en federaciones y el primo de mi abuela, Gustavo Marqueta fue campeón de España de altura en salto a rodillo (2,18 en los años 70) en su momento. Y luego, claro, Julio Rifaterra, primo de mi abuelo, que participó en muchas disciplinas atléticas y es entrenador desde hace tiempo". Precisamente , éste último es la persona que está ahora centrado en la evolución de la saltadora: "Mi descubridor y el entrenador que ha estado siempre conmigo es Antonio Gil y Julio ayudaba. Ahora voy a seguir más junto a él en el CAR y con más dedicación por su parte".

Rifaterra desea dedicarse al atletismo, pero no descartará su preparación intelectual: "Ojalá siga la progresión y pueda seguir saltando, pero también tengo claro que quiero ir a la universidad y estudiar una carrera: economía, psicología, idiomas... Sé que esto no es fútbol y quiero prepararme para la vida laboral, además de seguir viendo hasta dónde puedo llegar en el atletismo". Un futuro que basa en su enorme capacidad y el trabajo para mejorar los puntos más débiles: "Tengo que trabajar la resistencia, la cadera, los brazos y aumentar la fuerza, además de seguir mejorando la técnica propia del salto. La altura requiere un cúmulo de todos los factores del atletismo ya que también es importante la velocidad antes de la batida, por ejemplo. Precisamente mi punto fuerte es la batida y tengo un buen paso del listón. Además, debo correr más rápido en especial en los dos últimos apoyos".

Celia Rifaterra junto a Ruth Beitia.

Al hablar de referentes, la madrileña responde con una curiosidad: "Para el salto de altura soy un poco bajita, mido 1,73 y se supone que creceré solo un centímetro más aproximadamente. Por eso me fijo y veo vídeos de otras de mi estatura". Eso no impide que Beitia sea un ejemplo a seguir, en especial a la hora de intentar pulverizar sus marcas, como el 1,85 que la santanderina tiene como récord de España Sub-18: "Tengo todo 2021 para poder mejorar ese récord. Yo a Ruth la he seguido y sé lo que ha conseguido en esta especialidad. Coincidimos en un mitin en Gallur y es muy maja. En una jornada de liga en Pamplona el año pasado en la que no estaba mi entrenador, me aconsejó y me dio indicaciones. Me hizo mucha ilusión".

Celia, que salta "sola por así decirlo ya que no entreno con otros saltadores de altura sino con un grupo de atletas de diferentes disciplinas como velocidad o longitud" se define a sí misma como "no excesivamente competitiva" aunque "como normalmente gano en mi categoría si me genera una presión si no lo hago". Le motiva y le gusta más "competir que entrenar ya que la adrenalina que te da es única" y 2021 se presenta como un año ilusionante en el que el avance puede ser estratosférico, algo que a Celia tampoco no le quita el sueño: "No tengo un plan de ruta sobre lo que debería saltar al final del año". El 1,90 aparece en el horizonte, pero "el principal objetivo en 2021 es el Campeonato de Europa Sub-18 de Rieti (26-29 de agosto), quiero hacer un buen papel allí". Y los Juegos de París 2024, ¿por ejemplo? "Sería increíble pero ahora mismo ni me lo puedo plantear seriamente". Recuerden su nombre, lo verán liderando muchas clasificaciones de salto de altura en el futuro.