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PIRAGÜISMO

Carlos Arévalo pone firmes al K4 y al campeón Garrote

Carlos Arévalo pone firmes al K4 y al campeón Garrote

Cedida por Carlos Arévalo.

El gallego de 25 años se quedó fuera de Río y entró en el Ejército. Ahora, luchará por ir a Tokio con el campeón mundial de K1 200 y se une al K4 500.

España, potencia del piragüismo con diez medallas en esprint desde Atenas 2004, tiene tanto talento que debe celebrar trials antes de las grandes citas. Selectivos con el cuchillo entre los dientes como los que se han celebrado estos días en Trasona (Asturias).

En ellos, Carlos Arévalo (Betanzos, A Coruña, 25 años) ha puesto firmes a todos. El gallego, militar de profesión, derrotó al actual campeón del mundo de K1 200, Carlos Garrote, y quedó segundo en la prueba (K1 350) que chequeaba el estado del K4 500 formado por tres campeones olímpicos (Saúl Craviotto, Marcus Cooper y Cristian Toro) y Rodrigo Germade. El K4 será desde ahora un quinteto y la tensión aumenta. No vale relajarse. Uno quedará fuera de Tokio 2020. “Yo me veo allí y estoy peleando para eso”, avisa.

Arévalo (último) en el K4 con Craviotto, Cooper y Germade.

El de Betanzos, bronce mundial Sub-23 en 2016, aspiraba a ir a Río con Cristian Toro, con quien ha paleado desde 2011, en K2 200. Pero apareció el superclase Craviotto y tuvo que ver desde casa cómo sus compañeros del grupo de Miguel García en Trasona ganaban el oro. “Me quedé a las puertas y el palo fue enorme. Me costó volver a levantar cabeza, pero decidí que era una buena época para enderezar mi vida fuera del deporte”, recuerda. Hizo caso al rival, y sin embargo amigo, Craviotto, policía nacional, y se preparó para entrar en el Ejército.

“Desde pequeño siempre me llamó la vida castrense. La disciplina del Ejército ayuda en el deporte, y viceversa. Me ha dado mucha seguridad”, compara el soldado, con destino en el Regimiento Príncipe de Infantería, del acuartelamiento Cabo Noval en Asturias. Durante la instrucción estuvo seis meses (hasta enero del 2018) sin tocar una piragua. “Ahora todo son facilidades y me dan libertad. En otros países es normal que haya muchos deportistas de élite en el Ejército, y aquí sería una salida, pero sólo tienes un poco más de puntuación en el baremo para entrar”, se queja.

“Me juego todo tres veces al año en treinta segundos”, resume el gigante (1,90 m. y 90 kg.) sobre la competencia. En K1 200 paleará en la Copa del Mundo de Duisburgo (31 de mayo-2 de junio), donde la Federación dará también una oportunidad a Garrote “para no castigarle”. El que quede por delante, irá al Mundial de Hungría en agosto, que dará plazas para los Juegos. En Duisburgo, Arévalo no formará parte del K4, pero seguirá siendo una opción para formar parte de él porque, además, en 2020 se valorará más a quien pueda doblar pruebas ante la reducción de plazas. Él ya ha dado un paso al frente.