EVENTOS DEPORTIVOS

Ironman World Championship Hawaii, el mágico negocio del triatlón

2.300 triatletas volverán a competir este año en Kona, en uno de los eventos deportivos más prestigiosos del mundo.

Ironman World Championship Hawaii, el mágico negocio del triatlón
Red Bull Media House

 

El triatlón, sobre todo en larga distancia, seguramente no es el deporte más divertido ni mediático del mundo. Para los aficionados no es fácil de seguir ni de ver.  Demasiados participantes de forma simultánea, con pocas variaciones y planos interminables de un competidor luchando contra el viento camino de Hawi o contra el calor durante la travesía por el Energy Lab. Ni siquiera es fácil identificarse con sus grandes estrellas, ya que el protagonismo suele estar bastante repartido durante todo el año por un grupo relativamente numeroso de triatletas, tanto en categoría femenina como masculina.

Pero todo cambia un día al año: llega el campeonato del mundo de la marca Ironman en Hawaii. El verdadero, que no oficial,  campeonato del mundo. Donde todos los profesionales de este deporte  se juegan su prestigio en el evento deportivo de resistencia más duro del mundo. Donde se corona al deportista más completo del planeta. Donde todos los aficionados a los deportes de resistencia son capaces de ver héroes sobrehumanos, en su máximo esfuerzo durante ocho, nueve, diez, once y más horas.

Ocurre en esta competición una cosa extraña: no tiene los circuitos más espectaculares de los eventos Ironman, es una prueba difícil de seguir en directo por los aficionados, las condiciones climatológicas sueles ser odiosas para los triatletas y, por si todo esto fuera poco, estos deben desembolsar grandes cantidades de dinero para costearse tanto el viaje como la inscripción al evento. Y, sin embargo, 1.717 hombres y 664 mujeres, lo que supone la mayor participación femenina en la historia en el Campeonato del Mundo de Ironman, volverán a nadar desde el famoso Pier, a rodar por la interminable Queen K y a correr por la abarrotada Ali’i Drive, en busca de completar su particular sueño.

Ocurre, no obstante, que hay pocas situaciones tan vibrantes en un evento deportivo como el ambiente de los días previos con la famosa Underpants Run, como ver a los más de 5.000 voluntarios que hacen posible la prueba organizarse por las calles de Kona, como el mítico cañonazo de salida, como los aplausos en la subida por Palani Road, como las pintadas con tiza en Ali’í Drive o como la llegada del último participante con el público volcado en la recta de meta. Un momento único con la voz de Mike Reilly gritando ‘You Are An Ironman!!!’.

Definitivamente hay algo mágico en el evento que crearon en 1978 varios infantes de marina (el primer triatlón del que se tiene constancia se sitúa en Francia en 1920), tras un debate sobre quién era el deportista más fuerte, el hombre de hierro y en el que participaron 15 atletas. Una desafío deportivo  que ayudaron a consagrar leyendas como Julie Moss, Mark  Allen, Dave Scott, Paula Newby-Fraser, Natascha Badmann o más recientemente Chris McCormack, Mirinda Carfrae, Chrisie Wellington o Craig Alexandre. Una lista en la que también tendrá reservado su lugar el alemán Jan Frodeno.

Algo mágico (y rentable) que ha sabido ver Wanda Group, dentro su política de expansión, para adquirir recientemente la World Triathlon Corporation, organizadora de las pruebas Ironman, por 575 millones de euros y que supone la consolidación definitiva de su modelo de franquicias por todo el mundo. Un modelo que ‘obliga’ a competir a las máximas figuras de este deporte en sus pruebas, casi de forma exclusiva, cerrando sus plazas en minutos de un año para otro, para llegar a Hawaii a través de un sistema de puntos para los profesionales y de slots para los deportistas populares. Un duro golpe para su principal competencia, Challenge, que tiene en Roth su prueba bandera.

Lo cierto es que negocio aparte, volveremos a sentarnos delante del ordenador para seguir la trigésimo séptima edición del Campeonato anual de Ironman, que dirige Diana Bertsch, y volveremos a emocionarnos con atrevimientos como el de la americana Lew Hollander, que, a los 85 años de edad, será la competidora más veterana que jamás haya estado en la línea de salida. Mágico.