RODADO POR LA VÍA 6-3

Si alguien merece un juego perfecto, ese es Max Scherzer

A algunos no les gusta el pitcher de los Nationals por su irregularidad, pero es un jugador espectacular que ha estado cerca de varios juegos perfectos.

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Si alguien merece un juego perfecto, ese es Max Scherzer
Jake Roth USA Today Sports

Aún con la resaca del casi juego perfecto de Colby Lewis que finalmente no se quedó ni siquiera con un juego sin Hits ni carreras, lo que denominamos un No-No, toca pensar en los Juegos Perfectos. Un juego perfecto, a modo personal, me parece una de las hazañas más difíciles de conseguir en todos los deportes que al menos conozco. Alguno dirá: “Pero es que Wilt Chamberlain anotó 100 puntos en un partido de NBA y eso es prácticamente imposible.”. De acuerdo, pero Wilt Chamberlain falló cerca de la mitad de lo tiros que se jugó en ese partido. Un juego perfecto es eso, un juego perfecto. Sin un fallo. Sin una bola que la lances un poco más centrada de lo normal y que sea fácil para el pegador. Es una hazaña. Y, aunque es cierto que dependen en mucho de tus compañeros de equipo, un juego perfecto es porque el partido que ha hecho el lanzador es increíble.

Ahora, vamos al tomate. Sin mencionar al venezolano Armando Galarraga que para quien no le conozca, fue el pitcher que cuando lanzaba para los Tigres de Detroit le robaron (literalmente) un juego perfecto y que posteriormente el Umpire de ese día, Jim Joyce, le pidió perdón entre lágrimas a Armando. Después de ese día, Armando se vino abajo cayendo en picado su rendimiento y provocando su salida de la MLB. Actualmente se encuentra en México y comenta que él sigue soñando en ese día. Para que nos hagamos una idea de esta hazaña.

Max Scherzer es un jugador cuyos números siempre han estado muy arriba dentro de la MLB. Sobre todo en los Tigres de Detroit cuando acabó de consagrarse como uno de los grandes talentos de las Grandes Ligas. Max Scherzer es un grandísimo pitcher, sobretodo en partidos puntuales donde parece prácticamente imposible de batear. Pero es que Max Scherzer hizo la temporada pasada por juegos No-No, y este año ha vuelto a estar muy cerca de repetir una hazaña que le ‘robaron’ el 20 de junio de 2015.

En un partido de Grandes Ligas, eliminar a 26 bateadores sin fallo es algo prácticamente imposible. Muy pocas veces se ha hecho. Sin embargo, un Hit By Pitch, más que discutido por cierto, a José Tabata (jugador de los Pirates de Pittsburgh). Poco tiempo más tarde, el 3 de Octubre, otra blanqueada sin permitir imparables permitió a Max Scherzer alzarse con dos No-No en una misma temporada, algo realmente difícil de conseguir.

Solo Nolan Ryan en el 1973, poseedor de 7 juegos sin Hits, Allie Reynolds en 1953, recogidos por el mítico Yogi Berra, Virgil Trucks en 1952, Johnny Vander Meer en 1938, y Roy Halladay en 2010, tienen dos juegos sin hits en una misma temporada. Gente como por ejemplo el grandísimo Randy Johnson no pudo conseguirlo, o Sandy Koufax hizo 4 juegos No-No pero en 4 temporadas distintas, nunca pudo conseguirlo en una misma temporada.

Pero es que no solo está en una lista de leyendas. Esta temporada tuvo un partido de nada más y nada menos que 20 ponchazos en una misma noche. Si antes hablábamos que era difícil retirar a 26 jugadores de manera consecutiva, imaginense retirar a 20 por la vía del ponche. De 27 corredores que retiró en ese partido, solamente necesitó la ayuda de sus compañeros en 7 ocasiones lo cual es tremendamente dificil. ¿Y quién más ha sido capaz de hacer esto?. Para empezar, nadie tiene un partido con más de 20 abanicados, y como mucho le igualan con 20 la leyenda Roger Clemens en dos ocasiones y otro que pasará a las páginas doradas de la historia, Kerry Wood. El resto, por debajo.

Sin embargo, el nombre de Max Scherzer también aparecerá en una lista negra de nombre que perdieron su juego perfecto, la mayor hazaña de los deportes, en el 27º bateador. En el último suspiro, porque como decía el mencionado anteriormente Yogi Berra, “El juego no se acaba hasta que se acaba”. En esta lista se encuentran nombres como Brian Holman en 1990, que recordaremos siempre ese partido porque en el 27º corredor se la sacaron del campo. Otros son el lanzador de los Tigres de Detroit, Milt Wilcox en 1983, o Milt Pappas en 1972 con los Cachorros de Chicago. Otros más recientes es el partido de Mike Mussina en 2001 con los Yankees de Nueva York o la fatídica historia del lanzador japonés de los Rangers de Texas, Yu Darvish, a quien se le escapó entre las piernas el último fildeo.

Sin embargo, Max Scherzer no se rinde manteniendo un juego perfecto durante 7 entradas a los todopoderosos Cachorros de Chicago. Por esto, y mucho más, Scherzer es el jugador que más se merece un lugar en los anales de la historia. Se merece, un juego perfecto.