Los árbitros le echan una manita al Barça en Irún
El Bidasoa no se mereció la derrota ante el líder.

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El Barcelona pasó en Irún más apuros de los previsibles, y con menos compadreo arbitral quizá la victoria tendría alguna consecuencia. Por ejemplo, con el 29-30 en el marcador, se le señala pasivo a Romero, que incomprensiblemente corría con el balón hacia su pista; el azulgrana no posa la pelota, se marcha al banquillo con ella, y punto final. Parecía lógica su descalificación, y el lanzamiento imposible del Bidasoa a la busca del empate que había merecido. Incluso los dos minutos de Iker podrían ser descalificación directa, y un partido de sanción. Pero estas cosas nunca le ocurren al Barcelona en la Liga española.
Lo cierto es que el diezmado Bidasoa fue ayer un tigre con las garras afiladas, que no se entregó nunca, y que cuando parecía sentenciado sacó fuerzas de su orgullo para llegar a la recta final con un gol de desventaja. Tuvo el empate en su mano, pero Stankovic lo estrelló en el palo en una jornada en que la primera línea local (Nilsson, Tioumentsev y Stankovic) sacó los colores a un Barça que suspiró de alivio cuando sonó la bocina.
