UNOS SOBERBIOS PATOS FUERZAN EL SÉPTIMO Y DEFINITIVO
Los Diablos llegaron a California con la intención de terminar de una vez y por todas con la franquicia de la Disney.

No hay lugar a la duda. Los Anaheim Mighty Ducks, en su mejor de partido de sus 10 años de historia en la NHL, derrotaron con todas las de la ley a unos New Jersey Devils, que aún deben estar dándole vueltas al sexto encuentro disputado en La Charca de Anaheim.
Los Diablos llegaron a California con la intención de terminar de una vez y por todas con la franquicia de la Disney. Una victoria hubiera dado por concluída la temporada y el título hubiera supuesto el tercero en nueve años para los hombres que dirige Pat Burns.
Tendrán que esperar y lo que es peor: se decidirá en un sólo partido, el séptimo y definitivo. Eso sí, contarán la ventaja de jugar en su pista, algo que en esta final se esta demostrando crucial. Otro tema será el hielo. Veremos en qué condiciones se encuentra el próximo lunes, el Continental Airlines Arena, después de que el domingo se dispute el tercer encuentro de la final de la NBA entre New Jersey Nets y San Antonio Spurs.
Los Patos sabedores de que no podían perder y en una situación para ellos desconocida esta temporada, afrontaron el encuentro como si en lugar de una década, llevaran un siglo en este negocio. Jugaron con gran solvencia en cada una de las tres franjas de la cancha. La valla trasera del marco que defendía Martin Brodeur, aún sufre las consecuencias de la pelea exhibida por la tripleta de Rucchin, Leclerc y Rob Niedermayer. No perdieron ni una sola de las pastillas que se jugaron en profundidad y su lucha fue encombiable. La recompensa evidente: entre los tres, combinaron para lograr 4 puntos, con dos goles de Rucchin.
Ahí no se quedó la cosa. Anaheim se encontraba tan lanzado que incluso aprovechó la "superioridad numérica" en dos ocasiones, marcando sendos goles en el "power play". Algo extraordinario teniendo en cuenta los desastrosos números con los que llegaban a este partido (9,8% de efectividad). Digo que no quedó ahí la cosa, porque las estrellas de los Patos hoy si brillaron y una en especial: la de Paul Kariya.
Sin desmerecer en absoulto el completísimo encuentro de Petr Sykora -1gol, 2 ayudas-, Kariya había sido cuestionado durante toda esta final en cuanto a su falta de liderazgo y su escasez anotadora. Una sola asistencia en 5 partidos no era bagaje digno del "jugador franquicia" y mucho menos de su contrato: 10 millones de dólares.
El canadiense de Vancouver, de padre japonés y madre escocesa, apareció cuando más hizo falta a su equipo. Y quizá, sólo quizá, algo de culpa tuvo que ver en ello Scott Steven, rudo, duro y veterano capitán defensor de New Jersey, curtido en mil y una batallas. Él seguramente no quería y probablemente su intención no era esa, pero despertó el institnto competitivo que lleva dentro Kariya.
Todo sucedió en el segundo periodo, cuando acababa de anotar Jay Pandolfo el 3-1 para los Devils. La presión y el juego tras el gol de los Diablos corría claramente a favor de los visitantes cuando apareció Stevens con una carga espeluznante y violentísma sobre Kariya que patinaba por la neutral sin posesión de pastilla. Kariya acababa de dar el pase y Stevens le tenía enfilado desde que saltó del banquillo. El choque fue brutal, golpeando el hombro izquierdo de Stevens con la cabeza de Kariya, dejando a éste tirado como un pelele sobre el hielo de Anaheim. Nos corrio a todos un escalofrío tremendo por todo el cuerpo.
He de reconocer que tanto a un servidor como a Josean Redondo -compañero de narración en la retransmisión Sportmanía-, se nos torció el gesto. Nos quedamos igual de mudos que los más de 17.000 espectadores que presenciaban el encuentro. El miedo a una grave lesión nos atenazaba y apenas podíamos articular palabra. Kariya permanecía inmovil. Su visor se empañaba y tardó en incorporarse, hasta que con ayuda de sus compañeros pudo buscar el túnel de vestuarios.
La acción de Stevens tuvo un efecto totalmente inesperado. Los Devils de repente volvieron a perder el ritmo del partido y contradictoriamente, fueron los Patos los que se mostraron encorajinados por la agresiva carga sobre su capitán. Las buenas noticias llegaban a los cinco minutos. Kariya hacía acto de presencia por la bocana del banquillo y aprovechó un tiempo muerto de las televisiones para deslizarse por el hielo y comprobar que las piernas no temblaban. Miró a Babcock y le dijo que OK. El público rugió, y de qué manera.
En estas Kariya aprovechó lo mejor de su repertorio y nos hizo callar a todos los que en días anteriores, veníamos pidiendo mayor participación a la mega-estrella californinana. Aceleró en su zona neutral, recibió un pase de Sykora para internarse a toda velocidad por ala izquierda, en cuanto piso la linea azul, armó el brazo aún teniendo a Colin White delante de él. El "slap" salió poderosísimo en busca del marco de Martin Brodeur que se vió impotente ante la volocidad con que le llegaba la pastilla y se quedó con el "molde". Fabuloso. En todos los sentidos. No había mejor manera de contestar la agresión de Stevens que con esta jugada y su gol. No es Kariya amigo de levantar el stick a un contrario. Tampoco es de los que entran en diatribas dialecticas con los contrarios. Es de los jugadores más elegantes que hay en la competición y en la noche del sábado volvió a demostrarlo. Su gesto al conseguir el gol fue de rabia. Se volvió a sentir importante entre los suyos y los compañeros volvieron a verle como el gran capitán, dándo la cara cuando más hacia falta y en los momentos de la verdad. Además del cuarto gol, participó como asistente en el primero Rucchin y en el tercero de Thomas.
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El hockey hielo puede ser en ocasiones muy injusto. A lo largo de la historia de este deporte, han sido muchos los casos en los que un gol, una jugada, un mal rebote o una errónea señalización arbitral, han impedido hacer justicia con tal o cual equipo. En la noche del sábado, en la costa oeste californiana, el hockey fue de nuevo justo con un jugador por el que merece la pena pagar una entrada. Estos son los jugadores que la NHL debería de fomentar y proteger. Estoy convencido que en el fondo, lo que se recordará del sexto partido no será la entrada de Stevens, independientemente de si fue legal o no. Seguramente, con lo que se quedará el buen aficionado al hockey hielo será la actitud, profesionalidad y elegancia con que Paul Kariya volvió al hielo en aquel segundo periodo. Yo al menos así lo deseo.
El séptimo y definitivo encuentro de la final de la Stanley Cup se disputará en New Jersey y será ofrecido en directo por Sportmanía (CSD) a las 02:00 h. del Martes 10 de junio.