Zizou sigue de fiesta
Rememoró su gol con los compañeros; todos se ven en Glasgow.

Radiante como nunca. Zidane se sentía ayer más que feliz. El objetivo de ganar su primera Champions está más cerca y él, como corresponde a un fichaje de su envergadura, está contribuyendo de manera efectiva a conseguirlo. La sensación del deber cumplido se dibujaba en su cara mientras realizaba una suave sesión recuperatoria. Después, confirmaba su alegría cuando salía al parking para recoger su coche: "Estoy bien, muy feliz por mí y por el Madrid", comentó afable a los periodistas que se interesaron.
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Como si de un corrillo de patio de colegio se tratase, Zizou rememoró ayer la sutil vaselina que abrió el camino de la victoria blanca ante el Barcelona (0-2) con sus compañeros, sentados en el césped en torno a él, atraídos por la magia del maestro, relajados y sumidos todos en la mayor de las distensiones. Bromas, pequeños golpes amistosos en el cogote, palmadas en la espalda, cordiales empujones... La Novena está más cerca y la confianza es mayor que nunca.
Goles de peso. Siete goles en Liga (el libre directo ante las Palmas y el gol inverosímil ante el Depor, para enmarcar), dos tantos en Champions (la vaselina de ayer ya forma parte de la historia blanca) y otras dos dianas en Copa del Rey constituyen el bagaje anotador del crack francés en lo que va de temporada (11 goles). Pero en él importa más un dato subjetivo: su genio aparece en todas las citas importantes. Zidane es Zidane, en gran parte, porque marcó dos goles a Brasil en la final del Mundial del 98. También lo es porque no falló el penalti que dejó en la cuneta a Portugal en las semifinales de la Eurocopa de Bélgica (gol de oro), y porque marcó un soberbio libre directo para apear en cuartos a los españoles de la misma competición.
También lo es porque marcó en el primer partido que jugó vestido de blanco (en Liga) en el Camp Nou, y porque repitió en su segunda visita (partiendo el encuentro en dos y el alma de los barcelonistas con su sangre fría). La afición del eterno rival le teme y los blancos han encontrado en él al mejor aliado para el Centenario. Al Madrid le quedan cinco finales y Zidane tiene todavía cosas que decir.