JUEGOS PARALÍMPICOS TOKIO 2020

Michelle, la 'sirenita' de oro

La nadadora logra la medalla de oro y hace un nuevo récord mundial (1:12:02). Estos son sus Juegos más especiales: fue abanderada junto a Ten y es una enamorada de la cultura japonesa.

Tokio
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Michelle Alonso, en la piscina.
SERGIO MORAES REUTERS

No hay dos sin tres. La 'sirenita' Michelle Alonso (Santa Cruz de Tenerife, 1994) conquistó la piscina y se hizo con el oro en los 100 metros braza en categoría de discapacidad intelectual (S14), registrando también un nuevo récord del mundo (1:12:02). Por algo esta es su prueba estrella. Ahí se hizo con la corona en Londres 2012, la revalidó en Río 2016 y ahora, en Tokio, ha demostrado que sigue siendo la reina indiscutible. Tres oros en tres Juegos. Incontestable. La canaria le daba así la decimoséptima medalla a España. "Voy a ser sincera, no me esperaba el oro sino la plata porque no sabía cómo estaban mis rivales. Siento que estoy soñando y que va a sonar el despertador en cualquier momento. Ya tengo tres medallas paralímpicas, aunque esta es muy especial por el significado de conseguirla en Tokio", confesó.

Este oro no hace más que redondear unos Juegos en los que ha tenido un papel protagonista. La nadadora fue elegida, junto a Ricardo Ten, como la abanderada del equipo español en la ceremonia de inauguración y se la vio con mucho desparpajo en el Estadio Nacional. Tenía tablas. Y es que Michelle ya ejerció como abanderada en la clausura en Río.

Unos problemas de espalda la lanzaron a la piscina con sólo siete años. Apuntaba maneras, aunque las maneras en que la recibieron no fueron las mejores y pensó en marcharse para no volver. Tenía problemas de comunicación, no encajaba con el resto de compañeras y las burlas tornaron la situación en algo insostenible. Hasta que entonces llegó el Ademi y José Luis Guadalupe. Alias 'Guada'. Su mentor, entrenador y padre dentro de la natación.

Y aquella 'sirenita' sin voz empezó a hablar alto y claro con cada brazada. Con cada metro recorrido ganaba confianza y dejaba atrás el rechazo sentido por aquellas compañeras que la daban de lado por su discapacidad intelectual. Hoy ella está en Tokio, deslumbrando con una carrera cimentada en esfuerzo, que brilla a base de medallas. Sonríe y disfruta de uno de sus países favoritos, puesto que es una loca del sushi, del anime y el manga y de la cultura japonesa. No es la primera vez que pisa Tokio, ni será la última.

Además, el rostro de Michelle no es desconocido para el público nipón. Hace años protagonizó un documental en la cadena nipona WOWOW. Ahora Michelle también reina en sus aguas, porque no hay mares que se le resistan a nuestra 'sirenita'...