JUEGOS PARALÍMPICOS TOKIO 2020

Eva Moral se cuelga el bronce

La triatleta madrileña, de 39 años, ha conseguido el tercer puesto en la categoría PTWC. Estos son sus primeros Juegos y consigue una medalla. La cuarta para este deporte en dos días.

Tokio
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Eva Moral se cuelga el bronce
Alex Pantling Getty Images

Cuanto más difícil es el reto, más motiva. Ni el calor, ni la humedad, ni siquiera el madrugón han sofocado las ganas del triatlón. Cuatro de las quince medallas de España se han cocido —nunca mejor dicho— en el Parque Marino de Odaiba este fin de semana. La última tiene nombre de mujer, el de Eva Moral, que se colgaba el bronce en la categoría PTWC. Se une así a los de Susana Rodríguez y Sara Loehr (oro), Héctor Catalá y Gustavo Rodríguez (plata) y Álex Sánchez Palomero (bronce).

La madrileña, de 39 años, pisó la alfombra con un tiempo de 1:14:59, por detrás de la estadounidense Kendall Gretsch (1:06:25) y la australiana Lauren Parker (1:06:26). Eva salió del agua en tercera posición, pero cayó a la cuarta en el segmento ciclista. Un puesto que terminó recuperando en el atletismo. Todo un esfuerzo que tuvo su premio en la meta, con el bronce y un reconfortante abrazo con su pareja y auxiliar Ángel Salamanca. Antes, se dirigió a la cámara de televisión para mandar un mensaje a kilómetros de distancia: "Os quiero papas". Sus destinatarios eran José y Rosario, a quienes también lanzó un beso.

A veces los sueños se cumplen. Eva llegaba a los Juegos de Tokio con la 'L', como debutante y saldrá como medallista. "Al principio pensaba que estar aquí ya era un regalo, un privilegio, pero cuando te sale un entrenamiento fuerte piensas en más cosas. Los técnicos confían más en mí que yo y cuando te lo crees te da miedo verbalizarlo. Aún no me lo creo y me queda mucho por llorar", manifestó con una enorme sonrisa.

Dentro de un mes se cumplirán ocho años del primer día de su nueva vida. La que se abrió ante sus ojos después de sufrir un accidente con la bicicleta en una marcha cicloturista por la sierra de Madrid. La lluvia le hizo perder el control de la bici en una curva mientras bajaba el Puerto de La Morcuera en dirección a Rascafría, impactó contra el quitamiedos y terminó cayendo por un barranco de siete metros. Su espalda se llevó el peor golpe y al no sentir las piernas pronto supo que se trataba de una lesión medular. Tuvo que ser trasladada en helicóptero al Hospital Doce de Octubre, donde pasó veinte días en la UCI, y a los seis meses, se trasladó al Hospital de Parapléjicos de Toledo, lugar en el que entendió que muchas de las cosas que la apasionaban antes del accidente podrían continuar, como el triatlón.

Precisamente para ese Hospital también tuvo un cariñoso recuerdo. "Tampoco hace tanto de mi accidente y esta medalla es por todas esas personas que lo pasan mal y creen que la vida se ha acabado ahí, pero no, sigue y es estupenda. Hay que hacer lo que te apasione", dijo tras superar mil y un obstáculos en la prueba: "Nadando nos hemos desviado un montón y no era capaz de ver la boya. Luego se me salió la cadena en la tercera vuelta y tuve que parar...". Ninguno la frenó.

Su sueño era llegar a unos Juegos. Lo cumplió. Después, ganar medalla. Y también lo ha cumplido. Se lo recuerda su lema Never give up (No te rindas nunca), grabado en su piel. Y mientras a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman siempre les quedará París, a Eva y Ángel siempre les quedará Japón. El mismo lugar donde hace un par de años vivieron una escena de película. Ángel se arrodilló para pedirla matrimonio en las Triatlon World Series de Yokohama. Un sí quiero que la pandemia obligó a posponer. La niña que hacía ballet, la mujer que se formó en Derecho, ya es de bronce.