JUEGOS OLÍMPICOS | ATLETISMO

'Bombazos' de oro

Ryan Crouser, estadounidense de 28 años, se llevó la final de peso con récord olímpico (23,30). En todos los lanzamientos de su serie habría hecho dicho tope. Plata, Kovacs.

Tokio
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'Bombazos' de oro
ANDREJ ISAKOVIC AFP

Un cowboy en Tokio. Ryan Crouser ganó el oro olímpico de peso. Un título esperado, pero no por eso menos impresionante. El de Portland es uno de los atletas del momento. A sus 28 años ha alcanzado lo excepcional. En junio hizo un brutal récord mundial de 23.37, pero es que en el National Stadium de Tokio, sobre las 12:00 de la mañana y calor abrasador, se marcó una plusmarca olímpica con 23,30. Uno de esos deportistas que llevan su disciplina a otra dimensión.

Y no es sólo el 23,30. Lo fue el concurso completo de Crouser, que gana su segundo oro olímpico consecutivo: 22,83, 22,93, 22,86, 22,74, 22,54 y 23,30. Con cinco de sus lanzamientos el estadounidense habría sido oro. La plata se la reservó Joe Kovacs, su compatriota que llegó a 22,65. Una barbaridad, pero la técnica giratoria y los métodos de entrenamiento han revolucionado el peso moderno. El bronce fue para el neozelandés Walsh (22,47), ese prodigioso lanzador que subía a las redes sus vídeos desde que era joven. El podio fue exactamente que el de Río 2016, sólo que el nivel mucho más elevado.

Otro dato que deja latente el impacto de Crouser es que en sus seis lanzamientos habría batido su récord olímpico que había dejado en 22,52 en los Juegos de Brasil. Esta versión 2.0 es la del mejor arrojador del artefacto, de 7,260 kilos, de todos los tiempos.

"Mi mentalidad era muy buena al entrar. Sabíamos que era una competición larga y que haría calor. La clave era conseguir un buen lanzamiento temprano. Logré hacer eso. Había solidificado la victoria al final, así que me puse un poco más agresivo y busqué el gran lanzamiento”, explicaba Crouser, altísimo, de 2,01 y 140 kilos.

Ryan Crouser le dedica la victoria a su abuelo.

Cambio de entrenador, cambio de hábitos

Al ganar, se puso su sombrero de cowboy y sacó un cartel Crouser. “Va por ti, abuelo, somos campeones olímpicos de 2020”. Una de las claves de la mejora de Crouser ha sido pasar a entrenarse con Mario Sategna, con el que se fue a Fayeteville (Arkansas). “Allí conseguí una disciplina de trabajo, aprendí a comer bien, tener buena dieta, gané conocimientos técnicos… y estoy muy satisfecho con mi peso”, reflexionaba Crouser, graduado en finanzas, sobre su gran cambio.

Con 28 años, Crouser promete estar en París 2024. De Río a Tokio, en cinco años, la progresión del lanzador de Oregón fue brutal, acabó con el histórico récord de Randy Barnes, que databa de hace 31 años (23,13). ¿Qué puede suceder en tres temporadas? ¿Los 24 metros? La bola de Crouser está en órbita. Un cowboy en Tokio.